lamento de ardilla
Hola. Soy la ardilla que ya no puede cruzar España sin bajar a tierra, viajando de árbol en árbol como antes. La verdad es que nunca lo hice, porque me gustaba más quedarme por Albacete que era donde residía un ardillo de toma nuez y moja, pero podía. Ahora, lo cierto es que no puedo ni atravesar el Retiro sin echar una carrera a la vez con varios perros. No es que no sea divertido, pero convendréis conmigo que no es lo mismo, sobre todo cuando no la ganas.
Sé que os doy lástima, lo he leído por ahí. Hay muchos que me echan de menos sin conocerme. Pero realmente son ellos los dignos de compasión. Dentro de nada, no podrán beber agua de una fuente, nadar en el mar, llevar a sus crías a pescar a un río o distraerse con el vuelo zumbón de una abeja.
