No sé qué elegir

¿Os ha pasado alguna vez que, al tener muchas cosas que decir, se te atropellan en la garganta las palabras y apenas consigues otra cosa que inútiles e incomprensibles balbuceos? Pues esto es lo que lleva pasándome todo el día, en los ratos que he permanecido frente al aparato, e incluso cuando he ido a la compra y al dentista, que ya tiene mérito.
Me pondría escribir acerca de los efectos del integrismo islámico en los medios de comunicación(tengo algunos datos interesantes), o recomendar un artículo de Félix de Azúa aparecido ayer en El País y que viene repleto de crítica de la buena y originales puntos de vista, aunque también me tira comentar los escalofriantes datos que acumulo acerca de la deriva de las sociedades occidentales hacia la más alta expresión de la paranoia del poder y sus prohibiciones inherentes.
Pero, como no consigo decidirme, voy a apoyarme en el admirado Mauro Entrialgo y os dejaré ojeando uno de sus divertidos monos donde critica a los blogueros como yo, y como él mismo, que también practica. Espero que os provoque más de una sonrisa y que no seáis demasiado crueles con este que lo es.
