Para cuando estas líneas vean la luz pública, este ciudadano
habrá presentado su baja definitiva ante
las personas con los que levantó, en la villa de Rota, la primera asamblea local que parió el FCSM aquel pasado y
ya tan lejano 25 de julio. A ellos me debo y ante ellos y mis compañeras y
compañeros del resto de las ocho asambleas de la provincia de Cádiz cerraré
esta etapa de cinco meses de mi vida.
Ignoro si alguien habrá trabajado por levantar y fortalecer
el FC tanto como yo, pero casi puedo asegurar que nadie se lo habrá currado
más. Mi esposa y compañera piensa lo mismo, porque, día tras día, no he
escatimado un solo esfuerzo en el trabajo frentista, que ahí se queda. Me disculpo ante ella por tantas horas robadas. Pero ya
estoy plenamente convencido de que esta incipiente organización, que nació tan
creíble y confiable, ha tomado unos derroteros que no comparto en lo absoluto
por lo que debo marcharme con la música a otra parte.
Me largo como vine, tras haber aportado sin más límites que
el agotamiento todo el impulso y el empuje de mi juventud sobrevenida y toda la
experiencia de mis bastantes años. Convencido de que, para aquello en lo que se
está convirtiendo a marchas forzadas este viaje, no hacían falta las alforjas del
primer manifiesto de Julio Anguita.
No tengo nada que ver, ni quiero, con la formación de una nueva versión pseudo-asamblearia
de Izquierda Unida.
Para tomar esta decisión, intrascendente para cualquiera, sin
duda, tengo montones de razones que no pienso desgranar aquí como si de un
pliego de cargos se tratara. Sólo mencionaré una que, sin ser la principal, sí
ha sido la que me ha impelido a largarme, pero ya, sin esperar más. Se trata
del contenido de la última propuesta hecha por Anguita recientemente y que, por si no la conocéis, reproduzco a
continuación:
Propuesta de Comisión Técnica
Recordemos
que la Comisión Provisional Estatal de Organización se constituyó en Comisión
Gestora. Recordemos también que se decidió la creación de una Comisión Técnica
emanada de la Comisión Gestora.
En
función de ello hago la siguiente propuesta de Comisión Técnica.
1. Sobre la base
de que la Comisión Gestora debe ampliarse hasta que estén en ella las restantes
provincias y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, la citada Comisión de
compone de 52 miembros por parte de los territorios, 21 por parte de Prometeo y
11 por los designados por mí. Un total de 84 personas.
2. La Comisión
Técnica debe basarse también en las tres patas pero de manera proporciona y en
sentido de mayor protagonismo para los territorios.
3. ¿Cómo?
-
Los territorios elegirán un representante por
Comunidad Autónoma que inmediatamente pasarán a formar parte de la Comisión
Técnica. En total con Ceuta y Melilla son 17. De esta manera estimulamos
también y cara a la Asamblea Constituyente la consolidación de las CCAA.
-
Teniendo en cuanta la estricta proporcionalidad que
dimana de la estricta relación 52 provincias/ 17 representantes. La
aplicaríamos a las otras dos patas constitutivas de la Gestora.
-
En consecuencia a Prometeo le corresponderían 5
miembros.
-
A los designados le corresponderían 3 miembros.
-
En total 25 miembros.
4. Si esto se
aprueba me comprometo a presentar una propuesta nominal para ser debatida tanto
en Prometeo como entre los designados.
Hasta aquí llegó la marea. No daré un paso más ni tengo
necesidad alguna de tragar los sapos y culebras que me vienen a la boca cuando
releo, una y otra vez, el compromiso escrito contenido en el Somos MayoríaV de 28 de
septiembre que parece haber olvidado todo el mundo. Porque, entonces, y no hace tanto tiempo de ello, escribía Anguita lo siguiente: “Cuando se considere que el proceso
organizativo del Frente Cívico esté culminado en asambleas de localidad,
provincia y comunidad autónoma la Comisión de Organización cesa en sus
funciones y abre paso a una Comisión
Gestora elegida democráticamente por todo el Frente Cívico mediante los
mecanismos que se aprueben. En consecuencia tanto Prometeo como las personas anteriormente referenciadas dejan de
ejercer sus funciones ya que ni pueden, ni deben ni quieren ir más allá del
cometido organizativo asignado” (las
negritas son mías). En lugar de lo prometido, tiene ahora el FC su comité
central y hasta un comité ejecutivo, mientras los "referenciados" permanecen en ellos sin haber sido elegidos.
No entraré a
debatir de qué maneras se han modificado estos compromisos públicos a través de
una reunión minuciosamente preparada, en mi opinión impugnable tanto por su
falta de convocatoria concreta como por su atrabiliario proceso de captación de
voluntades.
Quien quiera considerar que decidir el concepto de organización -y
el futuro, por lo tanto, de una fuerza política- en menos de tres horas y sin debate real previo, es legítimo, allá
él.
Quien desee creerse que esta Comisión Gestora ha sido democráticamente elegida
por todo el FC, que se lo crea.
Quien asuma que en la preparación de la Asamblea Constituyente participarán, ¡y
cómo!, tanto el Colectivo Prometeo como los elegidos a dedo, o digitales, que lo asuma.
A quien no sea
capaz de prever el resultado de la Constituyente con estos mimbres…, para qué
decirle nada.
Yo, no. Yo
había confiado en lo que escribió Anguita,
comiéndome con calzador el invento de unos compañeros en los que el llamado
referente confiaba, todos muy majos, sin duda, y tal y tal. Tragué, callé e
hice llegar mis dudas y mis propuestas y mis críticas por la vía más directa,
una carta personal, mientras Cádiz, en su ingenuidad, enviaba ‘portavoz’ por la vía oficial a la
cocina donde se iba a freír el bacalao.
Señalé desde
la mejor de las intenciones que no era éste el camino para el empoderamiento de
la ciudadanía, insistí en que el movimiento ciudadano había desarrollado desde
el 15M unos criterios y unos sistemas de auto-organización en los que sí se
podía y se debía confiar. Elaboramos organigramas que preservaban la horizontalidad
mientras teníamos que leer que las asambleas locales eran soberanas, vale que
sí, pero en “su ámbito”. Le entregué en mano al propio Anguita y al presidente de
Prometeo el Decálogo de Garantías
aprobado por varias asambleas en el que se adjetivan las maneras de que nada
escape al control ciudadano… En vano. Como un borrico con orejeras, este
hombre, al que sigo apreciando por su trayectoria, ha hecho a todo “oídos de mercader”, que dijera
Tierno, o caso omiso, que viene a
ser lo mismo, desde su obstinación o desde su soberbia. La salida del PCE de la
obsolescencia ha debido ser, según su explicitado criterio, fulgurante, si no mágica.
De modo que,
como
considero que Julio Anguita ha
abandonado su autodefinido papel de referente para convertirse en beligerante, como he asistido a la
toma de la dirección del Frente Cívico por parte del PCE, confirmada por este
último documento arriba reproducido, como me horroriza ver a varios de
los principales digitales
legitimándose a través de asambleas locales, como compruebo día a día
que están haciendo perfectamente su trabajo, que no es el mío, de ponerle
puertas al campo, voy y me desligo formalmente de este proyecto que considero, tras
esta deriva, destinado solo a ser, en el mejor de los casos, una nueva
aplicación entre ‘las masas’ de una estrategia de partido que no comparto.
Me voy,
vencido en mis ideas pero no derrotado. Convencido, por desgracia, de que en
esta pírrica victoria organizativa del beligerante
Anguita y sus peones de confianza está,
escondida como la cruz de las monedas, la sentencia de un movimiento que
hubiera podido ser grandioso y está ya condenado a ser, por la ceguera o la
intolerancia del mismo que lo inició, apenas uno más.
Seguiré retirado en
mis cuarteles de invierno, con la mirada puesta en mis vecinos, en las gentes
de mi pueblo y su lucha por disponer de un futuro al que mirar con esperanza.