viernes, 25 de febrero de 2011

e la nave va

Este 23 F me apeteció celebrarlo en Madrid, a donde me desplacé en un veloz Alvia en el que conocí a un encanto de persona gracias al cuál se me pasó el trayecto volando. Bueno, a lo que iba, que me lío, me fui a Madrid a participar en una asamblea de la que (al menos sobre el papel) debería salir la constitución de la alternativa madrileña de Equo, o algo parecido, según creí entender. Me puse los ojos de mirar y las orejas de escuchar, que para eso estaba allí. No enrosqué la boca de hablar, cuando se abrió el turno de palabra, porque no había ido allí de aguafiestas. Pero os lo cuento ahora, más calmadas las primeras e imprevisibles reacciones que me produjeron buena parte de las intervenciones.

Aunque no es ningún mérito, debo deciros que yo militaba en el antifranquismo radical organizado cuando casi ninguno de los allí presentes era siquiera un proyecto de sus progenitores. No lo digo a título de pavoneo, sino a modo de información para quienes de entre vosotros no estéis al tanto de mi larguísima trayectoria en la política, entonces clandestina, para concluir que tiene uno el culo pelao de asambleas, reuniones, manifiestos y demás parafernalia que constituye el meollo de cualquier proyecto político que se precie. Asistí en Suresnes a la inmolación de la corriente exterior del PSOE a manos del "pacto del Betis", no os digo más, también como observador. Bueno, pues éste que lo es iba a la asamblea con la percepción máxima a fin de valorar en vivo y en directo los primeros pasos de un atractivo proyecto de alternativa unitaria nacido bajo el nombre de Equo y los auspicios de los verdes europeos de Daniel Conh-Bendit (con quien coincidí en París en las movilizaciones contra los fusilamientos de septiembre del 75 cuando todavía era Danny el rojo), duchos ya en levantar alternativas político-ecologistas a las derechas europeas. Es decir, que iba allí con ganas de creérmelo.

Tanto que, previamente, había yo transferido mis 120 euracos a la Fundación para regularizar mi alta en la cuestión (algo os comentaba en la entrada anterior), obteniendo a cambio un mail de recibo preñado de promesas de mayor información y cauces de participación, compromisos incumplidos hasta hoy mismo, y eso que aproveché mi viaje para ponerlo en conocimiento de una Pepa algo, no recuerdo su apellido, que me dijo mi amiga Nieves que era la mandamás en los asuntos de la cartera, la cuál me escuchó con impaciencia y anotó mis datos para enterarse de lo mío e informarme (yo tan solo aspiraba a saber por qué el mismo automatismo que generó la respuesta a mi ingreso no integraba a la vez mis datos en alguna lista de correo, pero no tuve la suerte de obtener respuesta adecuada, ni ninguna otra). Previamente, así mismo, había ingresado en el grouply de la Equoaldea e intervenido tangencialmente en alguno de sus debates. De modo que puedo manifestar que mi acercamiento a Equo cumplía, sin duda, con los mejores parámetros de confianza y buenos augurios. Y, ¡qué coño!, me había plantado allí desde Rota, que hace falta valor.

Debo decir, ahora, que no me gustó lo que allí me encontré, vi y escuché. ¿Por qué? Porque me pareció más de lo mismo. Una reunión muy poco y mal planificada, ineficaz y orientada a la agitación más que al análisis y el conocimiento. Una corta pléyade de reponsables que hablaban pretendidamente como si no lo fueran pero actuaban con la certeza de serlo (¿por qué al verles me parecía estar presenciando su discurso ya con el Acta de diputados obtenida de nuestro esfuerzo?). Ninguna mención a la Equoaldea hasta que salieron a la palestra José Carlos y mi amiguita para que les dijeran que sí, que vale, que de acuerdo pero que aquella tontuna no era la oficial en Red en la que "estaban trabajando", no fuera a ser que alguien se despistase (la burocracia que intuía atacaba de nuevo). Ninguna mención al paro, que es el principal problema personal y social de millones de familias (incluso el único que tocó de pasada el tema llegó a mencionar, como dramática consecuencia de la crisis, la pérdida de calidad en el empleo). Una vergonzante pasada de hucha en medio de la algarabía, planteada como si se estuvieran inventando las cuotas y con panegírico de pobreza incluído donde deberían estar expuestas negro sobre blanco las cuentas (ingresos y gastos) de la Fundación. Y luego estaban..., las intervenciones de Juancho López Uralde.

Hacía tiempo que no escuchaba algo más torpe. Bueno, más que torpe, su discurso fue el de quien está acostumbrado a salirse con la suya sin que nadie le lleve la contraria, feliz de haberse conocido y orgulloso de ser tan cojonudo. Torpe desde ese punto de vista. Preguntado por la unidad, vino a decir que nosotros éramos partidarios pero que, como ya estábamos en marcha, el que quiera que se suba. Vamos, lo que siempre han dicho los que no desean trabajar de verdad por la unidad. Pero cuando estuvo sembrado a full fue con la feliz idea del simil del barco. Que si Equo es una nave. Que si ya ha salido, que si flota, que si se mueve, que si avanza. A cada mención del barquito se me retorcían más las tripas. Porque, ya en 1970, en tiempos del diluvio, nos reíamos Tábano y Las madres del cordero, en la Castañuela, de la referencia al barco, a la nave, un lugar común enormemente utilizado por Franco y sus corifeos en sus discursos. Lo comparaban los fascistas, a menudo, con la familia, para ellos trasunto del Estado. Recuerdo que era el Cuadro 6º de la obra. "Esto se va a pique", clamaba el hijo. "Nunca, mientras yo sea el capitán", respondía entre oleajes y truenos el paterfamiliae. Tal vez alguien debería comentárselo al preclaro líder.

Pero el barco se hundía, al final, e la nave no iba, a pesar de tenerlo todo bien atado, jarcias incluidas. Tampoco a Fellini se le escapó la comparación.

11 comentarios:

Más claro, agua dijo...

Hace un par de meses, asistí a una mesa redonda en la que, aprovechando que el Guadalquivir pasaba por aquí, Uralde iba a presentar Equo. Lo que había visto/leido sobre esta nueva iniciativa me sonaba muy bien y ya en su día hice como tú: registrarme a través de su web.

Sus aportaciones al debate fueron tan interesantes como las mías (que permanecí callado como obediente espectador que era). Frente a las argumentaciones sólidas y respaldadas por datos de José Caldera (por ejemplo), Uralde visitaba lugares comunes, lemas manidos y continuas desconexiones con la realidad circulante.

Me marché sospechando que Equo va a ser más de lo mismo. O sea, un bluf.

P.D.: Este fin de semana estaré en Conil. Mañana, seguramente, quedaré con Montero Glez por la tarde. Por si te cuadra arrimarte ;-)

Antonio Piera dijo...

Me encantaría arrimarme, aunque no me pilla demasiado cerca. Todo por veros y charlotear un rato. ¿Vas a dormir en algún hotel? Escríbeme al mail y lo comentamos.

Por cierto. ¿Sólo a mí escandaliza que una supuesta alternativa política en España se refiera al PARO de pasada?

Abrazos, don Edu.

Javy dijo...

No seáis tan crueles. Ecolo-Verdes e Iniciativa-Verdes se lo llevan currando desde hace bastante tiempo.

Algo habrán aprendido que puedan aportar a Equo.

Por cierto, paro, economía y polític@s son los problemas que nos interesan que nos resuelvan...

Antonio Piera dijo...

No es crueldad. Llámalo somera decepción, Javier. En esta entrada sólo hablo de lo que veo, el trabajo previo que mencionas fue, probablemente, lo que me acercó a Equo. Pero no como gato cuando quiero liebre.

Euplinio dijo...

Es demoledor el comentario y tienen lógica tus argumentos.

Tengo menos bagaje activo en la política que tú, alguna que otra batallita, pero poco más y comprendo las críticas por todo ello, sobre todo si has vivido el acto, pues yo lo he visto en el video.

Aunque no soy optimista por naturaleza, sí espero algo de este proyecto, porque seguro que detrás de él hay gente con formación y experiencia, entre todos ellos, espero que tú también.

Nieves dijo...

Coincido prácticamente en tu crónica, es cierto que el evento, (desde nuestra perspectiva*) resultó un tanto deslabazado y desorganizado: no causa buena impresión lo sucedido contigo (la parte organizativa habla por sí sola).

También la puesta en escena me resultó carente de imaginación (a nuevos tiempos, nuevas formas)... Suerte que la marca tiene un buen diseño (la parte virtual funciona) y gente con talento que en segundo plano les está alentando...
quizá porque no hay otra cosa mejor... y si la hay, que me lo canten
De política no quiero ni hablar, que de momento parece que no interesa dibujar tan fino

Y como le has puesto el inspirado título "e la nave va" me viene a la memoria un poema del inmortal Alberti. Se lo dedico a Juantxo:


Cruz de viento

Nevada, clara de nieve,/ flor de los témpanos, tú,
sobre una corza marina.
Norte. Sur.
Dorada, clara de oro, / flora de los fuegos, tú,
sobre un cocodrilo verde.
Este. Oeste.

deseándole suerte en su rumbo, y un último consejo, que no tope con la nave del misterio....

*Después de habernos vapuleado en la época de hierro franquista, nuestros ojos ven mucho.

Adrian Vogel dijo...

Pepa es Pepa López... Sr. Edu recuerdos de mis partes a Don Roberto (Montero Glz)... bueno, pensé amigo Piera que iba a comentar que lo mejor del viaje fue compartir cocido en El Schotis... Como estará comprobando evito hablar de Equo y del ecopijus de Don Juantxo (tengo un post al respecto en la nevera). Solo puedo comentar al respecto: su crónica ha sido benévola (como bien sabe nuestra común amiga Nieves, quien me invitó hace unas semanas a una fiesta-presentación).

http://elmundano.wordpress.com/2011/01/28/en-la-fiesta-presentacion-de-equo/

Antonio Piera dijo...

Sólo hago sangre si lo exige el guión, amigo Adrián..., y a veces ni eso. Se hablará del cocido compartido, no lo dude. Y le daremos recuerdos de sus partes a don Roberto.

Antonio Piera dijo...

Qué hermosa entrada, Nieves, toda dignidad. No depende nuestro camino de las piedras que lo enlosan ni de lo angosto del trazado, es apenas la libre expresión de la voluntad de caminar hasta la parada más próxima.

acrata verde dijo...

Hola
¿Os habéis leído con un poco de distancia? Es precisamente lo que reprocháis a Uralde y al proyecto de equo lo que leo en vosotros, vacio y falta de argumentos, tan solo lo que no es, y no lo que debe de ser.
Yo no sé lo que será, se lo que es, un proyecto que hay que modelar, que hay que crear y que ahora solo tiene unas caras, pero que le falta base politica. Está por ver si en ese proyecto nos dejaran estar a todos, si todos podremos participar, porque si no es así, no habrá, como decís proyecto, porque de la nada no se puede crear nada.
Ecoaldea, ecolo-verdes, ect, ya es un comienzo, y será, después de las elecciones municipales (porque ahora el objetivo es otro), esperemos, algo más que un proyecto.
Salud y anarquía

El Miserable dijo...

¿Y se puede saber qué hace un ácrata metido en política?

Antonio, tu descripción de los modos y discursos de Juantxo y Equo es exactamente lo que siento cada vez que abren el pico. Creía que estaba loco, porque el resto de la gente decía «¡Oh! ¡Ah!». Ahora sé que no soy el único.

Ahora sí: ¡salud y libertad!