viernes, 31 de diciembre de 2010

¿año nuevo?

Aunque los buenos deseos de felicidad y bienestar hacia deudos, parientes y amigos deban seguir manteniéndose en periodos de crisis como estos,cada vez me resulta más difícil hacerlo sin sonrojarme. O sí lo hago, pero con la boca pequeña del incrédulo. ¡Feliz año nuevo!, lectores que por aquí quedáis de pasados esplendores, recalcitrantes amigos todos.

Pero no me pidáis que mienta, porque me temo que la que nos espera sea de abrigo. Recuerdo que, cuando se desencadenó esta última crisis, muchos nos dedicamos a intentar desentrañarla y presagiar sus alcances. Era ya entonces innegable que la avaricia de los mercados, es decir de bancos y demás especuladores, había sido castigada por su propia miseria, jugando eso sí al riesgo con los recursos ajenos (dineros privados) para obtener beneficios propios. Presenciamos entonces cómo los gobiernos, acojonados, se servían del dinero público para acudir en socorro de esos mismos bancos privados y minorar los riesgos de una caída brutal del sistema. Estos enormes parches (ante los que muchos exigíamos condiciones de control financiero, que favorecieran la recuperación potenciando préstamos a familias y pymes y que se escribieran negro sobre blanco plazos e intereses para la devolución de estas intervenciones), sirvieron sin embargo para todo lo contrario. Los mismos especuladores que habían creado la crisis entendieron pronto que su fuerza se había multiplicado y que tenían a sus pies a los debilitados Estados, de forma que se empezaron a aprovechar de esta reciente realidad especulando y acosando, mediante operaciones de deuda, a los mismos gobiernos que habían descapitalizado sus arcas para reflotarles.

Era (y es) como si tu vas tan ricamente en tu barco y encuentras gente que grita que se ahoga y te quitas el chaleco salvavidas y se lo tiras, tras lo que se suben al barco y ocupan el lugar de la tripulación, acosan a los navegantes y cambian a su antojo el rumbo, siempre bajo la amenaza de que, si no haces lo que te dicen, se vuelven al agua y se ahogan, arrastrándote al hundimiento. No será lógico, ni humano, pero es lo que está pasando.

Ahora, pues, los gobiernos obedecen las instrucciones de empresas privadas que califican los riesgos a su antojo (las mismas que en mitad de la crisis seguían apostando por bancos en bancarrota sin que les temblara el morro), y todos juntos consideran que los trabajadores españoles ganábamos demasiado, producíamos poco y teníamos excesivos privilegios, con lo que le ordenan a un supuesto socialista a sus órdenes que nos enderece y nos ponga firmes. Porque de sanear la economía, corregir excesos presupuestarios, minorar las sangrías autonómicas, cargar de impuestos a especuladores, recuperar dinero negro o acabar con el fraude fiscal, ni se habla. Ni de tocar los privilegios de las clases dirigentes, ya sean las económicas o las político-económicas enquistadas en las estructuras de partidos, patronal, sindicatos, ayuntamientos o autonomías.

Yo os desearía un feliz año 2011, pero me temo que a finales de enero nos espera un rescate que será una nueva vuelta de tuerca que añadir a los subidones de la luz y del gas, el IVA, la gasolina, el tabaco y los transportes, para que la vaca de la población entregue su leche hasta las últimas gotas y los mercados sigan haciendo así su agosto.

Asín que me temo que será poco feliz este nuevo año negro.

jueves, 23 de diciembre de 2010

del gordo

Este año tampoco me ha tocado el Gordo, ni la pedrea ni nada, lo que tiene cierto mérito porque esta vez sí que jugaba. Es curioso. Cada vez que me pasa esto, es decir: que no me toque nada en ninguno de los sorteos en los que participo, que si bien tampoco son tantos, haberlos, haylos, me acuerdo de lo que me dijo mi amigo Juan Villarín poco antes de excluirse de este mundo para morir con dignidad en su escondite. "Desengáñate, Antonio, me aseguró, a ti nunca te tocará nada que no te ganes pasándolas putas". Lo dijo con una seguridad que entendí como certeza, aunque nunca asimilé por qué lo intuía con esa claridad ni él me quiso responder cuando se lo pregunté. Sólo afirmó algo que nunca he sabido cómo interpretar. "Lo llevas en la cara", aventuró, y un cerrado mutismo clausuró su boca, y eso que era siempre Juan enormemente generoso en sus explicaciones, que trufaba hábilmente de anécdotas e información complementaria rica y asaz útil. Tal era su forma didáctica de enseñar al que no sabe, que en ese y muchos otros casos era yo, aunque en aquella ocasión no cumpliera con mis expectativas, excitadas por sentirme protagonista de su sabiduría.

Desde luego, nunca lo interpreté como una maldición, líbreme la Macarena, que no era mi amigo de esa calaña y siempre me apreció, creo, al menos tanto como yo a él. Lejos de serlo, siempre entendí su afirmación respecto a mi relación con la suerte como un aviso de navegantes, como una intervención terapéutica amigable para que un exceso de ilusión o de esperanza no me hiciera daño cuando me alcanzara, con el mazo de la nada, esa dura realidad a la que él me sabía predestinado. Como un discreto toque de realismo frente al exceso de confianza de mi inexperiencia. Como un consejo velado a depender de mi propio esfuerzo y no columpiarme en los sensibleros vericuetos de la esperanza imposible en el azar. Como un grito de ánimo y de aliento para que me centrara sin ambages en el desarrollo de mis potenciales y no perdiera ni un segundo de mi tiempo en veleidades de éxitos gratuitos o regalados.

Creo hoy que era su manera de demostrarme su cariño y su confianza en unas capacidades que sospechaba él que yo tenía, exhortándome a concentrarme en desarrollarlas mediante el esfuerzo continuado y el trabajo tenaz (en lo que él era el mayor experto que he conocido) y a dejarme de zarandajas. Desde la distancia, debo confesaros que sólo le hice caso a medias, porque nunca he podido (ni he querido) evitar algún pequeño resquicio para la esperanza de oropel y cartón-piedra, ni que un rinconcito de mi pensamiento disfrutara en rebeldía imaginando que el Gordo llamaba a mi puerta y me permitía realizar de golpe todo aquello que, sin duda, me quedará por hacer cuando me largue con viento fresco.

Por eso juego a veces. Para recordarle, llevándole la contraria. Lo que pasa es que siempre me gana Juan.

PD.- Gracias, Fraguas, por el dibujo que te he tomado prestado.

martes, 14 de diciembre de 2010

espigando

Leo a menudo, vía FB (o CARALIBRO, que le dicen algunos al invento) los textos que publica mi ocasional vecino roteño García Montero en diferentes medios. Me gusta hacerlo porque este hombre es como un cerdito trufero (sin ánimo de faltar): donde hoza, hay meollo; así que me repaso de pe a pa los comentarios que recibe, que suelen ser legión y variopintos, con el fin de tomarle el pulso cotidiano a la disidencia en general, que a menudo se agrupa y bulle en torno a personajes interesantes y amigos de la diatriba, como es el caso del poeta mencionado.

Hoy me ha apetecido copiaros al pie de la letra, sin tocar una coma ni una mayúscula, la intervención en el diario Público de uno que firma "Viva la Memocracia" y en que se explaya con propuestas que a mí me parecen muy matizables, pero que respiran interés y cierto análisis (muy acratón, a mi juicio, pero rotundo y radical) de la realidad de nuestra Democracia, ahora que está siendo delicadamente castrada por el penúltimo arrebato neoliberal que encabezan los ubérrimos Mercados, a saber lo que antes llamábamos los intereses del capital y del imperialismo.

Espero que disfrutéis de su lectura, y le ruego al autor que no me reclame sus derechos de copyright o eso.

" #25 Comentario por Viva la Memocracia 12/12/2010 17:33
LA ELOCUENCIA DE LOS HECHOS, DE LAS CIFRAS.
España y su Partidocracia (PPodrido Franquista y Psss oe,oe,oe); su Constitución, quemado papel. Se incumple la mayoría de su articulado y todo "Atado y bien atado" y su Memocracia (60% de Primarios Manipulables). Su Educación (a la cola de la EU y la OCDE); al igual que su Economía ( ficticia con Farsas ladrillreras, especulativas y corruptas (1991-2008). En cambio líderes de largo- sin problemas de ser desbancados del pedestal en lustros,: Su Desempleo (estructural del 20%, desde hace 32 años); y sus innumerables casos de Corrupción y Saqueo. Destacándose los PPodridos con 402 casos y 82 dirigentes imputados, que aún así sguen en sus cargos chupando 3 sueldos del Erario Público, sin inmutarse y buscando la impunidad; y no están todos los que son... Menuda Farsa. HECHOS Y DATOS ELOCUENTES E INCONTESTABLES:
32 años Memocracia; de Farsa: Incompetencia, Manipulación, Corrupción y Saqueo.
EXIGENCIAS CIUDADANAS. "Los Ciudadanos, los Únicos Soberanos". Los Ciudadanos son los mandantes de sus representantes políticos,sus mandados. CAMBIO DE RUMBO ¡YA! MOVILIZACION. UNIDAD CIVICA POR LA INSTAURACION DE LA DEMOCRACIA. ¡FUERA LA PARTIDOCRACIA! ¡EXIGENCIAS CIUDADANAS!:
- Por una Nueva Constitución Democrática y Ciudadana versus esta Farsa de la Transición y Reforma del Regimen Franquista y todo "Atado y bien Atado".
- Por una Nueva Ley Electoral, Justa, Equitativa y Representativa versus esta Farsa del Pucherazo Partitocrático instaurado
- Por una Ley Orgánica de Total Transparencia e Información de lo Público. Participación y Control Ciudadano. Revocatorias de Mandato. No a la 'carrera' politiquera profesional. Límite: 4 años de servicio en cargo público y en total; y a trabajar en su profesión. No a la politiquería partidista profesional. No a la Partidocracia.
- Por un Sistema Educativo Público, Laico y de Máxima Excelencia versus este Sistema "esencialmente analfabeto". 60% de Ciudadanos con solo estudios Primarios, en España.
LA ELOCUENCIA DE LOS HECHOS, DE LOS DATOS: 32 años de Memocracia, de Farsa: Incompetencia, Manipulación, Corrupción y Saqueo.
Saludos memocráticos. "

Hala, a seguir disfrutando de la vida, que son dos días...

viernes, 10 de diciembre de 2010

información versus ignorancia

Se están librando importantes batallas ahora mismo en el mundo de la información. Importantes y sucias, porque los gobiernos la temen y se aprovechan de ella. Aprovechan, quiero decir, tanto la información como la desinformación, elemento éste último para el que cuentan desde siempre con auténticos expertos.

Está pasando con la monarquía fascista marroquí, que ha cubierto desde el principio sus perpetuos desmanes contra el pueblo saharahui bajo el inmundo manto de la mentira, la calumnia y la prohibición de informar a cualquier medio de prensa internacional. Del campamento devastado solo salieron los informes domesticados de sus plumíferos a sueldo, adobados con los tristes panegíricos de sus ministros pertinentes que se han permitido, ante la tibieza de la reacción gubernamental española, pasar al ataque amenazando esas supuestas "relaciones vecinales" que la Trini anteponía a la decencia. Al final, tras la complicidad con su silencio y su desinformación, llegarán nuevos ataques como el de cortar el agua a Melilla o enterrar de tapadillo el cuerpo del ciudadano español que reclama nuestra Justicia. Ese será el premio a la política exterior de un desnortado Zapatero, conducida ahora desde la trilateral por la prima de Gallardón.

Ocurre en la ridícula República Popular de la China, gigante emergente del neocapitalismo salvaje aparentemente escondido bajo las formas de un gobierno comunista que solo se mantiene porque esta estructura monolítica es en definitiva la mejor opción para el control interno de su población. Liu Xiaobo sigue encarcelado con su Nobel ignoto mientras los empresarios chinos hacen dumping sobre sus colegas capitalistas del mundo y los dirigentes corruptos juegan con dos barajas alentando al dictador majara de Corea del Norte y mientras aprovechan la crisis capitalista mundial para blindar su moneda y rebajar el poderío del dólar y del euro. En China, los enjuagues en prensa y el control obsesivo de Internet son el pan nuestro de cada día.

Está pasando con los papeles del Departamento de estado norteamericano filtrados con cuentagotas, que confirman lo que muchos llevamos sosteniendo toda la vida: la subordinación de los poderes públicos españoles a las ingerencias yanquis tanto en asuntos que les afecten como en otros que nos afectan exclusivamente a los españoles. Más pronto que tarde me afectarán directamente ante la oferta-regalo de los gobernantes electos hispanos para convertir la base de Rota en centro estratégico del alto mando del Pentágono para África (Africom), como ya me afecta que cada año atraquen a menos de un kilómetro de mi casa más de 250 navíos de propulsión nuclear, por no hablar de los inciertos contenidos de los centenares de silos que se esconden en mi tierra a poca profundidad. Los papeles de Wikileaks denunciarán docenas de marranadas de la hasta ahora "incomprensible" actividad de determinados sectores de la Justicia, las Relaciones Exteriores, la Prensa y la Banca de mi país, dirigidas desde intereses espúreos.

Pero, ahí donde la desinformación resulta más sangrante y nos afecta más, es en cuanto tiene relación y se esconde bajo la infame perífrasis de "los mercados". Esos mercados que están masacrando nuestra economía e imponiendo sus leyes a través del gobierno supuestamente socialista en el que depositamos nuestra confianza para afianzar, precisamente, una alternativa contraria a la que estamos recibiendo sin mover un dedo. ¿Mercados? ¿Qué mercados? Los mercados obsesivamente mencionados como responsables de todo lo peor no son otra cosa que los grandes capitalistas, las corporaciones financieras y los Bancos. Los mismos que causaron la crisis sistémica por invertir en bonos basura americanos para multiplicar sus ganancias. Los mismos que amenazaron con la quiebra si no eran capitalizados con dinero (y con la deuda) de los contribuyentes. Los mismos que recibieron miles de millones de las arcas públicas sin apenas contrapartidas exigibles. Los que especulan con las inversiones y obtienen altísimos beneficios a través de las SICAV por los que apenas pagan el 1% en impuestos. Los que reciben dinero del Banco Central Europeo en préstamos al mismo 1% de interés y lo invierten comprando Deuda Pública de nuestro propio Estado obligándole mediante la especulación a pagarles hasta un 5 o un 6 de interés, poniéndole contra las cuerdas con dinero ajeno. Esos son los mercados que han decidido que los trabajadores españoles ganan demasiado y cuestan mucho. Ellos los que están acabando con el relativo "estado del bienestar" que tanto nos costó alcanzar. Ellos los que están imponiendo las privatizaciones descaradas y el despido libre.

La desinformación, pues, es muy mala. Malísima. Cada día nos esconden más cosas, eso está claro. Pero no saber no es, finalmente, lo peor, mira tu por dónde.

Lo peor, sin duda, es saber y no hacer nada.

domingo, 28 de noviembre de 2010

de gatos por liebres

Cronología de los hechos:

-15 de noviembre 2010, representantes de la Fundación Everis son recibidos por el Rey al que presentan el informe titulado "Transforma España" que le habían remitido previamente. Encabeza el grupo Eduardo Serra, ex-ministro.
-25 de noviembre 2010, Juan Carlos recibe en su despacho privado a Elena Salgado, vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Economía para "analizar" con ella el actual momento económico y financiero español e internacional.
-27 de noviembre 2010, Zapatero recibe en Moncloa a 38 representantes de las grandes empresas españolas, muchos de ellos firmantes del informe Everis arriba mencionado. No están ni Sebastián ni Elena Salgado ni nadie más del Gobierno, así que la cosa debe ser exclusivamente presidencial.

Entendiendo que la cosa traía enjundia, lo primero que había que hacer, tras observar con preocupación esta relación de hechos, era conocer de primera mano el contenido del informe y sus firmantes, así que me dirigí al meollo de la cuestión y, efectivamente, allí estaba el mencionado informe. Tras echarle una larga ojeada, me fijé en la letra pequeña. ¡Coño! "La presente publicación no puede ser total o parcialmente reproducida o divulgada en forma alguna por ningún medio, (...) sin la autorización escrita de fundación everis". ¡Vaya, hombre, así que la puedes leer pero no la puedes reproducir, ni siquiera los cachos interesantes! (Me pregunto desde cuándo puede hacerse tal cosa de un texto público).

Congratulado de que, al menos, sí se puedan comentar reseñas y artículos de prensa relacionados con tan discreto informe, os diré que lo firman, entre otros, los empresarios y banqueros más destacados del país, personas que en conjunto representan más del 90% del Ibex patrio. ¡Leche! Han hablado los poderosos. La voz del recóndito dios mercado resuena en la Zarzuela. Descalifica a los políticos, la educación, la economía y las finanzas del país y se permiten, además, plantear una batería de soluciones concretas que, desde luego, no pasan por la redistribución de los beneficios de las empresas que representan, sino por alternativas políticas de muy profundo calado, como podéis leer al final de este enlace.

Ni entro ni salgo en el informe. Pueden opinar lo que les pete que, por mí, como si se operan porque no voy a ir a verles. Pero no me voy a callar ante lo que representa que los grandes empresarios de mi país decidan intervenir en la política nacional más aún de lo que lo hacían a través de sus estructuras y de la opacidad de sus finanzas, ni tampoco ante el hecho, absolutamente inaceptable, de que lo hagan acudiendo con sus "alternativas" directamente al Rey. ¿Qué es esto? ¿Quiénes son ellos para remitirse a la mayor autoridad constitucional saltándose al Gobierno de su país y las demás estructuras políticas elegidas por el pueblo? ¿Quién es el Rey para recibir (y con ello apadrinar) mensajes de este contenido crítico y doctrinario? ¿Estamos ante una nueva forma de golpismo económico?

Constitución Española 1978 (vigente) Artículo 62:
Corresponde al Rey:
a) Sancionar y promulgar las leyes.
b) Convocar y disolver las Cortes Generales y convocar elecciones
en los términos previstos en la Constitución.
c) Convocar a referéndum en los casos previstos en la Constitución.
d) Proponer el candidato a Presidente de Gobierno y, en su caso,
nombrarlo, así como poner fin a sus funciones en los términos previstos
en la Constitución.
e) Nombrar y separar a los miembros del Gobierno, a propuesta
de su Presidente.
f) Expedir los decretos acordados en el Consejo de Ministros,
conferir los empleos civiles y militares y conceder honores y distinciones
con arreglo a las leyes.
g) Ser informado de los asuntos de Estado y presidir, a estos
efectos, las sesiones del Consejo de Ministros, cuando lo estime
oportuno, a petición del Presidente del Gobierno.
h) El mando supremo de las Fuerzas Armadas.
i) Ejercer el derecho de gracia con arreglo a la ley, que no podrá
autorizar indultos generales.
j) El Alto Patronazgo de las Reales Academias.

¿Dónde pone aquí que pueda intervenir el Rey, al margen del Gobierno, en los asuntos del Estado?

sábado, 20 de noviembre de 2010

aniversario

Cuando alguien lea este titular escrito un 20N, probablemente pensará que el autor le amenaza con cualquier una diatriba acerca de las muertes de Franco o José Antonio, cuyos aniversarios se celebran hoy, y sin embargo nada más lejos de mi propuesta. Ambas muertes me son, en puridad, indiferentes, aunque ello no me impide reflexionar de soslayo que, en su momento, sí que tuve (o tuvimos) la tentación de cambiar la fecha programada para nuestra boda ante la dichosa coincidencia con dichas efemérides, idea peregrina que decidimos declinar puesto que tampoco nos parecía mal unificar algunas fechas de celebración familiar, a las que se añadía, además, el cumpleaños de una enorme amiga. De modo que, estimados amigos, hace hoy siete añazos del momento en que mi muy adorada esposa y este servidor certificamos ante nuestro entorno con ceremonia y papeles lo que ya venía ocurriendo desde muchos años atrás entre nosotros, es decir que sosteníamos ambos el peculiar deseo de mantenernos al lado el uno del otro hasta los restos desde que nos conocimos allá por los primeros años noventa. De la ceremonia civil que ratificó tales deseos, os diré tan solo que ella aparecía bellísima y deslumbrante, que yo no, que era y es lo normal, y añadir que nos nevó a la salida, suavemente, como sin querer.

No pasa un día sin que me emocione al constatar que, por una vez y sin que sirva de precedente, le acerté a la vida en su mismísimo centro, lo que tiene bastante mérito en un experto en elegir casi siempre la peor de las opciones que se le presentan. Aquí seguimos, felices como lombrices, yo haciéndome mayor y ella tan hermosa como siempre, lo que os comento para que brindéis conmigo. Salud.

jueves, 11 de noviembre de 2010

la vergüenza

Lo que ha pasado y está pasando en el Sahara Occidental me está causando mucha vergüenza. Propia, no ajena. Enorme. Siento, ante cada noticia que nos llega de aquellas machacadas tierras, que no me gusta ser español cuando serlo significa haber dejado y dejar a tantos saharauis abandonados a su suerte, cuando no tiene nada de suerte estar sometidos al fascismo cruel y genocida de la monarquía alahuita bendecida desde las Naciones Unidas por la voluntad de yanquis y franceses. Que no me gusta ser español cuando los sucesivos gobiernos elegidos han puesto por delante los llamados intereses geopolíticos (léase económicos y basta de tanta burla soez) sobre los compromisos y acuerdos con los saharauis, siguiendo paso a paso idéntica actitud de falsedad política que la del gobierno de Franco. Desde aquél "Sin novedad, mi comandante. Han matado al centinela", con que comenzara la guerra de Ifni, hasta la torpe concesión ante la mal llamada "marcha verde" que culminó con la ocupación del territorio sobre cuya administración éramos responsables, pasando por la venta a Marruecos de las armas con las que se masacraba al FPolisario, mirando para otro lado mientras se levantaba el otro muro de la vergüenza, se acosaba a los campamentos de Tinduf, se trampeaba una y mil veces con el censo de votantes y se pasaban los marroquíes por el arco del triunfo una resolución de la ONU tras otra, desde entonces hasta ahora, digo, todos los gobiernos que hemos tenido han demostrado hasta qué punto valoran más las "buenas relaciones" con la dictatorial monarquía marroquí que nuestro papel en la Historia o nuestra solidaridad con los hermanos saharauis.



Valen más los fosfatos, el petróleo de la plataforma continental saharaui y la buena relación entre ambas monarquías, con intereses que los hechos demuestran como tan similares, los incontables negocios de empresarios españoles cómplices en esa esquina norteafricana, que las muertes, persecuciones, injustas condenas y encarcelamientos, acosos y agresiones del apenas soterrado fascismo marroquí contra todo un pueblo. Mientras la ONU aún reconoce a España como potencia administradora del territorio, la Trini y Zapatero no saben, no contestan y nadie les pide cuentas.

¡ Vergüenza !

viernes, 5 de noviembre de 2010

el sireno

Por estas hermosas tierras me encuentro, varado en plena playa de La Costilla, el corazón herido y los pulmones hastiados de tanto respirar trece veces por minuto en la extensa travesía, tantos años, que he recorrido desde que viniera a veros en el Paseo de María Agustín hace ya sesenta y uno, rompiendo con mi llanto de recién llegado el silencio que guardaba el Ebro entonces por allí. Un sireno varado, gordo y lento, mitad bestia-mitad pez, aunque todavía despierto de coco y vehemente en mis convicciones, cada día más relativas pero no por ello menos firmes. Así me veo yo. ¿De sexo? Ni hablemos. Ya sabéis que las sirenas y yo tenemos al respecto un problema, ellas con su pordónde y yo con mi conqué, pero ambos lo soslayamos (con más emoción que frecuencia, me temo), gracias a una sólida disposición por la labor no exenta de cierta cabezonería, en mi caso explicable habida cuenta mi nacencia y aplicable en su mayor dimensión mediante la inestimable colaboración de una bendita química que, cuando es menester, obtiene maravillas azules como el mar del que provengo.

Desde estas arenas donde reposo ahora os abrazo en el día de mi cumpleaños. Sed muy felices, es una orden.

lunes, 1 de noviembre de 2010

trivialidades

Antes, en Rota, se comían las espléndidas calabazas que daba la arenosa tierra de por aquí. Ahora sospecho que excavan en ellas hasta vaciarlas, las recortan con ventanas a modo de ojos y horrible sonrisa y les ponen dentro una vela para celebrar, al yanqui modo, como noche de jaloguín lo que antes eran los Tosantos. No me quejo por ello. Las cosas cambian. Este es uno de los pocos lugares, además, en que la influencia norteamericana tiene alguna poderosa razón de ser, por aquello de la Base. Pero no es menos cierto que me da bastante congoja comprobar cómo en España prende mejor lo foráneo que lo autóctono en el ánimo de las mismas gentes que rechazan las tradiciones propias por aburridas y antiguas. Es una parajoda, que diría un amigo listo que tengo. Una torpe, reiterada, incomprensible y boba paradoja, ciertamente, pero también me parece una reacción frente al habitual contenido religioso de las tradiciones de este país cada vez más laico. Puede que esta dependencia tradición-catolicismo explique un poco que las autóctonas vayan de capa caída y vayan siendo sustituidas por las más terrenales aunque sean ajenas. ¿A que no pasa lo mismo con los Carnavales? Vaya usted a saber...

Dejando este tema de lado, os quiero contar otra trivialidad. Hace unos días, leyendo un genial texto/collage de Felipe Benítez Reyes, uno de los varios escritores de calidad que pululan por esta literaria Rota de mis entretelas, se me ocurrió contestar a un capítulo de su libro con una trillada anécdota, no por conocida menos graciosa, y me apeteció escribirla un poco "a su modo y manera". Una chorrada, evidentemente, una especie de divertimento que os reproduzco a continuación ya que el asunto de hoy va de trivialidades. Ahí va:

El auténtico destino de la sirena roteña.- Sostiene Benítez, en su maravilloso libraco de formulaciones tautológicas, que todos los marineros han soñado alguna vez que follan con una sirena* (sic). Doy por bueno su arriesgado aserto y lo asumo, por lo que no ha de ser mi afán llevar la contraria en este escrito a tan egregio autor, a quien admiro cabalmente, sino antes bien proclamar las consecuencias que tal afirmación hubieran en los mares roteños, en cuanto a mi entender alcanza. Que no diré yo que tan lúbricas como sospechosas ocurrencias no hayan podido hallar su acomodo en algunas mentes marineras (soñar y desear no siempre son la misma cosa, aunque a veces lo parezca), lo mismo que yacer con ovejas pudiera caber o cupiera en calientes cabezas de pastores de escasa continencia, sino que tamaños desvaríos sexuales son muy a menudo rechazados por sus autores no por impropios y desmedidos, que antes bien por francamente irrealizables, preferentemente en el marino ejemplo (que no en el otro ejemplo, como intuimos algunos). Pero tal rechazo no se explicaría -y ahí discrepo con el autor- tanto porque al subir la sirena a bordo comprobaran que su imagen no se ajustaba a sus primarios patrones iconográficos (más sic), como él asevera respecto a la imagen de cabezahuevo que acompaña al texto, sino antes bien, diría yo, al resultar imposible para los excitados soñadores locales, tras revisar profunda y concienzudamente el haz y el envés del femenino híbrido mitológico de tan hermosos cantares como senos, hallar en ella un por dónde una vez que ya habían asumido en plenitud cada uno de los muy previamente controvertidos porqués. Fuera tamaña su decepción, nunca resuelta -además- por la involuntaria protagonista, que, en contra de lo que arbitrariamente sostiene Benítez, me consta que los frustrados marineros vendieron a la cooperativa como pescado solamente la mitad inferior de la criatura, guardando el capitán para sí (tras sajarla cuidadosamente por la línea de puntos que unía o separaba, según se mire, las partes humana y pisciforme de la bella), la mitad superior; la cual, coronada con un gorro frigio que rodaba por su casa sin encontrar mejor acomodo, preside desde entonces, retrepada en un pedestal, el acceso principal de su vivienda, a modo de busto evocador de aquella Marianne de la revolución francesa que tanto se parecía a Brigitte Bardot, aunque los rasgos de este ejemplar evocaran, más bien, los de la delegada de cultura de la localidad.

¿Habéis probado la cola de sirena a la roteña? Casi nada.


* Pag 53, pfo 2º, Formulaciones Tautológicas, Informes y Collages de Felipe Benítez Reyes, Zut Ediciones, 2010.

martes, 26 de octubre de 2010

jubilation

Busqué en el diccionario de la Academia para ir sobre seguro, convencido de que mi jubilación, cada día más lejana al cumplir el Gobierno de ZP con las prioridades (se puede leer órdenes, imposiciones...) del dios Mercado, estaba emparentada etimológicamente con la jubilation inglesa. Encontré esto: (Del lat. iubilatĭo, -ōnis). 1. f. Acción y efecto de jubilar o jubilarse. 2. f. Pensión que recibe quien se ha jubilado. 3. f. ant. Viva alegría, júbilo. Ahí, en la tercera acepción, estaba el secreto. Donde pone "ant", que quiere decir "antiguamente". O sea, que el sabelotodo de la RAE podría definir jubilación de la siguiente manera: 1. f. Acción y efecto de jubilar o jubilarse con la pensión que recibe quien se ha jubilado, antaño causa de viva alegría y júbilo. Acertaban de pleno y se quedaban tan panchos.

No es que me encuentre yo ahora especialmente preocupado por el dudoso devenir de mis ingresos, que también, ni que siga con inusitado interés los aconteceres de las peregrinas razones que se invocan desde el poder para retrasar la edad de jubilación con el fin de que los viejos lo sean más tarde, coticen más, cobren sus pensiones después y se incremente el paro entre los jóvenes (hay que decirlo todo), que tampoco, sino que todo viene al hilo de una noticia que acabo de conocer aunque no es de ahora mismo, sino de febrero de este año. Cuando me la hizo llegar mi amigo Pepe, que se ocupa de mi conciencia política desde que compartimos celda en Carabanchel, el mismo Pepe a quien llamábamos el tuerto en un alarde de perspicacia e insensibilidad por culpa de un pavé (también llamado adoquín) que le devolvieron en Paris los CRSs (como los antiguos grises, pero más a lo bestia) en mayo del 68, con tan mala fortuna como buena puntería porque se le llevó un ojo sin acuse de recibo, cuando me la envió, decía, no daba crédito. La SGAE confirmaba que sí, que la jubilación de Teddy Bautista ascendía a los 24.500 euros mensuales que se denunciaba con escándalo por los pasillos, "que corresponde al 60% de su actual sueldo más una cuantía mensual fija", como concluía la nota.

Me he puesto a hacer números y casi prefiero no contar aquí mis conclusiones ni los adjetivos que me sugieren la voracidad y los escasos escrúpulos de este personaje que fuera en tiempos colega de cuando la música, que los brazos legales de esa asociación a la que todavía pertenezco son largos y asaz promiscuos. Sus años de gestión en la entidad que tan bien defiende ahora su derecho a una jubilación acorde con el rango directivo de su figura, han convertido a la SGAE en uno de los colectivos más odiados, peor comprendidos, menos valorados, más denunciados y malqueridos de esta España nuestra, aunque, eso sí, haya multiplicado por mil sus ingresos sociales y convertido en supermillonarios a los que deberían ser simples gestores de una empresa sin ánimo de lucro.

La verdad es que le salía cuadrao su papel de Judas en el Jesucristo superstar.

sábado, 23 de octubre de 2010

hartura

Joder, qué harto estoy de casi todo. Harto de clamar en el desierto; aburrido de este país de sangrante opereta; hastiado del Banco Mundial, el club Bilderberg, la Trilateral, los especuladores, los paraísos fiscales y la madre que les parió, que rigen desde el dinero las políticas económicas de los gobiernos; hasta los mismísimos de que los 10 millones de ricos que hay en el mundo ostenten riquezas en propiedad de más de 39 billones de dólares; de que el PSOE esté haciendo el trabajo sucio para que se mantengan los privilegios de los 143.000 supermillonarios españoles a costa de anular las conquistas arrancadas por los trabajadores a las patronales tras décadas de lucha obrera; cansado de que esta aviesa Ley Electoral siga impidiendo que en el Parlamento exista una representación realmente proporcional del espectro político español; repleto de que me pasen por los morros día sí y día también los hipotéticos beneficios de una monarquía innecesaria, obsoleta, cara e ilegal, heredada del franquismo; sobrado de que no se aplique la cacareada Ley de Partidos ni al PP ni a grupúsculos residuales como la Falange por no condenar expresamente los sangrientos crímenes de la dictadura de Franco tras su levantamiento armado contra la República; ahíto de las componendas y sucias maniobras de la injustamente llamada Justicia representada por el Tribunal Supremo y sus intervenciones revanchistas y teledirigidas; atiborrado del trágala informativo de los telediarios de cada día; empachado de nacionalismos trasnochados empezando por el español y pasando por el catalán, el vasco, el gallego y el gentilicio de las Islas Bermudas cuando el mundo apunta claramente hacia la disolución de las fronteras, fatigado de que nada de lo que se diga parezca servir de algo, fastidiado porque el arte, la literatura y la cultura en general no tomen sobre sus hombros la tarea de abrir los ojos de una sociedad que se tambalea; jodido cada vez que escucho proclamar las palabras libertad, justicia o democracia en boca de sus auténticos enemigos; empalagado de tantas escusas y razonamientos interesados y bien pagados que pretenden excusar lo inexcusable y defender lo indefendible hecho polvo ante la ausencia de perspectivas razonables de vida y felicidad de nuestros jóvenes y niños; lleno de tanta indignación como impotencia, de tanto pesimismo como recóndita esperanza; hundido cuando pienso que se podrían quemar todos los libros de mi biblioteca y no pasaría nada; pero, sobre todo, estoy profunda e íntegramente harto de que las palabras no sean arietes, sino solo eso, aire modulado, letras amontonadas, tan solo palabras.

Será que hoy ha amanecido cubierto por aquí.

jueves, 21 de octubre de 2010

se acabó

Siempre me he preguntado por qué los alemanes no se coscaron de la que se les venía encima con el nazismo cuando había tantos indicios públicos de por dónde iban, e iban a ir, los tiros. Más cerca, tampoco entendí nunca por qué la sociedad civil española permaneció inerme ante el progresivo avance de las posiciones ultranacionalistas, ultraconservadoras y amenazantes de la cúpula militar de su ejército, expresadas públicamente en pleno periodo republicano, ni por qué no se tomaron ante esas amenazas las medidas pertinentes que evitaran la asonada. Ahora lo entiendo.

Ver la Historia con perspectiva es privilegio de unos pocos. Ni siquiera a posteriori, estos pocos se ponen de acuerdo para interpretar la fenomenología que generó un hecho cualquiera. ¡Cuánto menos, entonces, podrán ver e interpretar lo que sucede en el tiempo en el que viven! Esta es la razón, supongo, por la que decenas de supuestos "pensadores" deambulan por las tertulias de radio y televisión entre carcajadas y sinsentidos acerca de la inmortalidad del cangrejo mientras a nuestro mundo le cambian la cara. Alguna responsabilidad futura tendrán en nuestras venideras cuitas estos mamporreros del poder que desvían la atención del personal, acaso conscientemente, de las brutales andanadas que está recibiendo en el mundo entero ese que otrora se llamó "Estado del bienestar".

El dios Mercado ha despertado de su letargo tras la crisis de las especulaciones basura, sintetizando de lo acontecido que el capitalismo, sin un liberalismo salvaje como vanguardia política e ideológica, ha demostrado que tiene los pies de barro. En vez de asimilar que el exceso de beneficio incontrolado conduce a la bancarrota al sistema, han interpretado todo lo contrario. A saber, que el exceso de bienestar de los trabajadores (y su coste) es lo que les obliga a generar recursos a través de la especulación, que tiene sus riesgos como a la vista está, cuando acabando con las prerrogativas de esos mismos trabajadores pueden conseguirlo con menos riesgo y mayor estabilidad. El Mercado se ha proclamado el dueño y señor de nuestras vidas. Todos los Estados, simples correas de trasmisión, le rinden pleitesía. Los dirigidos por supuestos socialistas, los primeros, que no hay peor cuña que la de la misma madera y tienen que hacer méritos para convencer a su amo. ¿Haciendo el trabajo sucio? Pues se hace. Lo que haga falta, mientras sean recortes en lo que tanta sangre costó arrancar al capital cuando estaba en horas bajas y se le pueda echar la culpa a la "deuda pública".

Los experimentos del Mercado han abandonado el cono sur y se abalanzan sin rubor sobre la vieja Europa aprovechando el paro que ellos mismos han generado y la falta de respuesta contundente que sospechan de una clase tumbada en la molicie y escondida tras los inmigrantes y de unos sindicatos que viven, muy bien por cierto, como sus supuestos contrarios de la misma CEOE, de las subvenciones y migajas que caen de la mesa de los poderosos. "Vivimos en un sistema económico de una voracidad infinita, que tendrá cada vez menos en cuenta nuestras necesidades y que intentará desmantelar, lo está haciendo ya, las leyes y derechos sociales arrancados por nuestros antecesores: la Sanidad, la Educación, la Seguridad Social, las Pensiones, etc. No se trata de derechos intemporales, sino de conquistas amenazadas. Como lo está nuestra propia especie. Como lo pueden estar los primates de Borneo", afirma clarividente David Antona. Mientras tanto, los media asumen su papel desmovilizador, potencian el más feroz individualismo, distraen a fuerza de telebasura y hacen cantar y reir a quienes deberían estar cuidando la viña que tanto nos costó conseguir.

¿Acaso no vemos lo que sucede delante de nuestras narices?

lunes, 18 de octubre de 2010

la guitarra guerrillera

Rebuscaba en el cajón de las fotos, desordenado como me gusta que esté, cuando cayó en mis manos la que acompaña estas líneas. Al verla se me encogieron las tripas y me acogotó cierta inconcreta sensación de nido vacío, en este caso de escenario despoblado. Han pasado veintiún años desde que tomé esta mala instantánea con una cámara barata que me acompañaba siempre pero que casi nunca utilizaba porque no soy de los de aplazar el disfrute de la realidad para detener el tiempo, no tanto porque no quiera sino porque no me sale. Siempre he prefierido sentir y vivir el momento a reflejarlo, por eso en la actualidad contemplo con extrañeza y algo de desconcierto la ingente multitud de fotógrafos aficionados que, a la menor excusa, desenfundan cámaras e inmortalizan instantes cuando deberían disfrutarlos primero, fruto sin duda de la eclosión digital y eso, aunque también de cierta insensibilidad, sospecho y me temo, ante la emoción del directo.

Era en el pequeño pueblo de Anchuras, un 22 de julio de 1989 (gracias al marcador electrónico de la cámara, que si no, estos alardes de precisión...). Al escenario de combate se subieron el abuelo Labordeta, el Aute, Luis Mendo, el amigo Hilario, Luis Pastor y un niño con un pito que no sé de dónde salió. Creo recordar que estaba también Javier Krahe, pero andaría ligando como siempre (tengo las pruebas), o no sale en el encuadre. Juntos cantaron y cantamos contra el polígono de tiro que pretendía instalar el Ejército del Aire en aquél espacio natural de extraordinaria belleza por sus dehesas y bosques de abedules y tejos, arces y madroños, abundante de ciervos, linces, águilas imperiales o especies del buitre negro, entre otras muchas especies de fauna autóctona. Tras tener que envainarse el Gobierno su intención de instalar el campo de tiro en Cabañeros, ante la resistencia vecinal, pretendían hacerlo en términos de aquel diminuto y estrecho poblacho de nombre paradójico, por lo que tenía cierto mayor mérito reiniciar una lucha de incierto devenir y eso tras el agotamiento del anterior enfrentamiento. Pero allí estábamos.

Viajamos desde Madrid en caravana de varios coches, para no perdernos, que los montes de Toledo tienen mucho vericueto. Iban los artistas e íbamos un buen grupo de amigos y conocidos, en alegre romería. Creo recordar que llevábamos hasta la comida, como si fuera una excursión, puesto que el pueblo, de tan solo 270 habitantes, no tenía bar. Espero no equivocarme en eso, que es flaca mi memoria y razonable el orgullo del industrial que pudiera sentirse herido o ninguneado por tal aserto, pero lo cierto es que comimos entremezclados con las gentes de allí tirados por los campitos circundantes, desperdigados según las apetencias que cada uno sintiera de compañía o de menú. Lo recuerdo como un día hermoso con final feliz y regreso fatigoso, pero satisfechos de haber cumplido un nuevo rito de la guitarra luchadora y guerrillera a la que tan a menudo nos seguíamos apuntando casi todos.

Repaso con nostalgia y cierto velo en los ojos la foto en cuestión, ahora que Labordeta y Camacho han abandonado nuestra compañía, y mentalmente los tacho y borro de la imagen sintiendo que es mucho peor que su definitiva ausencia la sensación de tristeza del que se queda. Un poco más pobre y bastante más solo.

miércoles, 13 de octubre de 2010

el último minero

No sé de qué pasta estará hecho el hombre que se quede solo cuando arranque el ascensor que se lleve al penúltimo atrapado en la mina chilena hacia el aire libre. Ni un sonido a su alrededor, ni una voz que rompa el oxímoron* por excelencia, ese atronador silencio que sólo puede sentirse a setecientos metros bajo tierra. Nadie con quien comentar nada mientras contemplas cómo el culo de la cápsula desaparece por el orificio umbilical llevándose en sus angustiosas estrecheces al único con el que pudiste intercambiar apenas un par de frases nerviosas ante la inminencia de la separación anunciada, el último de los mineros. "Se va a ir y me voy a quedar solo". Pues ya ha llegado ese momento. Un vistazo alrededor, comprobando si en el reducto queda algo que llevarse, aunque arriba hay de todo y abajo, como siempre, apenas nada sobra. Algo en que ocuparse durante esos terribles minutos abismales hasta que sea el momento de cabalgar la cápsula Fénix y dejar atrás, metro a metro, el más horrible de los encierros, la más profunda de las cárceles, la más agobiante de las mazmorras. El eco reverberante de cada uno de tus pasos como única compañía, el rumor que llegue del tubo que tiene que ser también tu libertad, acaso el chisporroteo de un aparato de intercom que arriba nadie utiliza ante la premura y la exaltación del feliz y contagioso presente de alegres castañuelas.

El último hombre conoce bien lo que pasa arriba. Está al tanto del circo de vanidades en que se ha convertido desde Agosto el campamento de la Esperanza. Los chubasqueros rojos del presidente Piñera y sus secuaces están tuneados para identificarles como miembros del Gobierno, de ese mismo gobierno que permitió y permite, aunque afirma que no va a volver a permitir, la rijosa y cruel explotación de los mineros por desalmados como los dueños del mina San José, Alejandro Bohn y Marcelo Kemeny, que ni han aparecido por su explotación tras declararse en quiebra para no pagar por el rescate. El que se va a quedar solo sabe la que les espera a sus predecesores arriba, la que han montado los medios para lucrarse a costa de su pánico y del dolor y la incertidumbre de sus familias o las maniobras de los mismos religiosos que nunca denunciaron sus infames condiciones de su trabajo pero que les proveen de chalecos repletos de mensajes divinos apuntándose a la euforia del rescate.

El hombre más solitario del mundo, el último en salir, se llama Manuel González y fue el primero en bajar, voluntariamente, a esos fatídicos setecientos metros de profundidad en una cápsula que le dijeron que era segura. Ya conoce el trayecto. En sus propias carnes, como conejillo de indias. Y ahí seguirá, hasta el final. Hasta que no quede nadie.

Imagino que, antes de volver al suelo, apagará la luz. Manuel González debe ser uno de esos tipos.

PD.- El hombre que está sentado en el centro de la foto es Manuel González.

* oxímoron.(Del gr. ὀξύμωρον). 1. m. Ret. Combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido.

lunes, 11 de octubre de 2010

el Danubio rojo

En la mañanita del próximo 1 de enero, cuando la tele oficial emita el concierto de Año Nuevo de la filarmónica de Viena que se viene celebrando desde 1941, espero que el director de turno varíe la programación del final clásico y no tenga los santos cohones de acometer el vals de El Danubio Azul de Johann Strauss (hijo), habitual predecesor de la divertida Marcha Radetzky, ni que el elegante público presente agite las joyas y bata palmas de alegría al ritmo de ésta última. No habrá nada que celebrar, sospecho, porque el Danubio ha dejado de ser azul desde que en la cercana Hungría reventó una de las innumerables balsas de muerte ácida que la inconsciencia y la avaricia y la dejadez de los gobernantes asumen como detritus imprescindibles y aceptables de una supuesta producción de riqueza en forma de mina de aluminio.

Uno de los principales mitos de las democracias occidentales, que en España toma dimensiones de rijoso despropósito aunque a lo que se ve en Hungría también las pintan calvas, es la idea general de que todo está bajo control, sobre todo en cuanto afecta al cuidado de la naturaleza y la sanidad en la producción de los alimentos. Parece asentada la especie de que papá el Estado dispone, al parecer, de mecanismos maravillosos mediante los que se controlan con rigor las emisiones, los vertidos, las inyecciones de agua, las aguas fecales y la limpieza del mar, de modo que gracias a ello vivimos en el mejor de los mundos posibles. Cualquiera imagina legiones de decenas de miles de pequeños funcionarios precisos y motivados que controlan a los taimados productores de recursos y alimentos, que a cambio de la licencia para hacerse ricos (asumida porque democracia es capitalismo y el capitalismo es el beneficio y no se puede llevar sobre los hombros la pesada carga de dar trabajo a los mortales sin una consistente contrapartida millonaria) les permiten controlar su producción y se pliegan con premura y orgullo a cuanto la legislación vigente tiene de salvaguardia de prístinos procedimientos productivos y garantía por lo tanto de la calidad inherente de sus resultados y de un riguroso respeto por la naturaleza de la que se sirven en el camino para conseguirlos.

Me gustaría saber quién ha sido el creador de esta falacia. Quiénes los reyes del marketing que se han inventado y los que mantienen vigente esta gran mentira, tan desmesurada como peligrosa, para hacerles un monumento en mi retrete. Con pinzas de proporciones tan enormes como su maldad les sumergiría en las balsas del Cerro Colorado, les daría de comer chacinas varias del supuesto cerdo ibérico que no ha visto nunca Andalucía ni Extremadura y les bañaría luego en la mancha de fuel de las costas de Tarragona o en el mismo Danubio rojo que daba el título a esta entrada, lastrados sus pies con el peso de las convicciones, creencias y opiniones de las que se han burlado sin pagar por ello.

Sé quienes son. Se sientan en el Parlamento, escriben en los periódicos de su propiedad, debaten imposturas en la radio, escriben, pintan y hacen música, dirigen organizaciones o empresas y no paran de hablar. Les llaman los creadores de opinión y no se merecen pisar la Tierra que están quebrando mientras miramos hacia otro lado.

jueves, 7 de octubre de 2010

de Nobela

Crepitan los teletipos (al menos es lo que estarían haciendo ahora mismo si estuviéramos en los ochenta, que ahora me temo que han pasado a la reserva como trasmisores de las urgencias); bueno, imaginemos que crepitan los teletipos evacuando que a Mario Vargas Llosa le acaban de dar el Nobel, con su menudencia añadida del milloncejo de euros libres de impuestos. Oye, pues me alegro. Es un tipo que me caía bien hasta que se fue ganando a pulso caerme mal con su cada vez mayor acercamiento al neoliberalismo hasta convertirse en la envidia de Milton Friedman en la hipótesis de que el fundador del neoliberalismo siguiera vivo (aunque seguro que hasta su fallecimiento en 2006 le corroía la citada envidia, eso fijo). No me gustó su campaña por la presidencia de Perú en 1990 (que le arrebató el gran Fujimori a los puntos), ni que se nacionalizara español tras esa derrota, ni sus voces tan airadas contra las dictaduras latinas pero que olvidan a casi todos los dictadores mientras sean de derechas, no me gustan sus vericuetos argumentarios ni sus volteretas dialécticas para demostrar irrefutablemente que salen cinco cuando sumas dos y dos, vamos, que Mario Vargas Llosa, como ser humano, no me cae nada bien. Como escritor, pues no es lo mismo, porque escribe el cabronazo como los ángeles, aunque impregnado, estigmatizado por la mano que mece la pluma, que es lo que anda detrás de cualquier escribiente.

A Mario le enamoraba Jean Paul Sartre cuando era joven (cuando era joven él, no Sartre, que siempre fue un viejales cascarrabias), de quien se declaró en multitud de ocasiones devoto y fervoroso seguidor, porque creía en el compromiso -en libertad plena y sin más ataduras que las de su conciencia– del escritor con el mundo en el que vive. Por eso, don Mario critica habitualmente el rol del intelectual en nuestros días: "En la civilización del espectáculo, el cómico es el rey. En nuestros días, el intelectual se ha esfumado de los debates públicos, por lo menos de los que importan. En la civilización del espectáculo, solo interesa si sigue el juego de la moda y se vuelve un bufón" (extraído de una conferencia suya archialabada que hablaba de la "civilización del espectáculo" tan en boga). El viejo Sartre, en 1964, les envió a los suecos un cuidadoso corte de mangas cuando renunció al Premio Nobel de Literatura para "no ir a hacer el mono a Estocolmo", según describió gráficamente su costilla Simone de Beauvoir. Y se quedó tan campante.

No creo que Vargas haga lo mismo, ni lo espero. Ni siquiera que imite lo de Bernard Show en 1926, quien tuvo que aceptarlo tras su primitiva renuncia y lo entregó luego íntegramente a una fundación, al estilo Obama. Es más, conmovido y emocionado, según sus propias palabras, le ha faltado tiempo para anunciar que acudirá a recogerlo al mismo Estocolmo donde su admirado de entonces no quiso bailar al son que le tocaban los dinamiteros. Claro que siempre le quedará el recurso de incrementar con esa pasta el fondo necesario para la puesta en marcha del Museo de la Memoria que ha aceptado dirigir recibiendo el encargo de manos del actual presidente peruano Alan García, el mismo al que en muchas oportunidades calificó de populista e irresponsable, sobre quien a menudo (entonces) deslizaba en sus discursos la hipótesis de que se habría enriquecido ilícitamente en su primer gobierno, y ahora sin embargo su amigo.

Y me voy a callar, no sea que el uno o el otro me larguen un puñetazo (al estilo Gabo), que son ambos, el presidente y el que fuera aspirante, bien machotes.

PD.- El grillo, en sus trece. Al menos no se ha convertido en un pingüino.

miércoles, 6 de octubre de 2010

al corriente

Como sé que mis noticias acerca del acontecer cotidiano por estos lares os preocupan e inquietan, solo deciros que lo del grillo sigue fatal, empeorando por momentos sobre todo desde que he caído en la cuenta de que me las tengo que ver con un animal desquiciado y potente. Desquiciado porque, al estar en el hueco del ascensor, ha perdido el norte y canta todo el rato, en vez de por las noches como sería natural. En su cubículo es siempre de noche, así que se pasa todo el santo día (y la noche, por supuesto) desnortado cantando sierra que te serrarás que un día nos lo vamos a encontrar en dos pedazos. Como una cosa llama a la otra, que está escrito, estaba yo el otro día leyendo y disfrutando de la excelente prosa y mejor ironía de Felipe Benítez Reyes a través de su premio Nadal 2007 "Mercado de espejismos", que de paso os recomiendo vivamente, cuando caí sobre el párrafo que os copio sin su permiso: "Para colmo, se me coló en casa un grillo que se pasaba la noche cantando, y cada noche me irritaba más su concierto. Supongo que resultaría favorable para mi reputación decir ahora que el canto del grillo me daba compañía en tiempos difíciles, pero sería falso: logré localizarlo y lo maté. De un pisotón, como se matan tantas cosas invisibles...".

Se ve que este hombre es de aquí, de Rota, y sabe bien de qué va eso. Aunque, ya puestos, me gustaría saber cómo se las apañaba en el caso que me obsesiona porque no encuentro manera de darle un pisotón de esos al estar anidado el insecto en el techado de la cabina, y por el otro lado que si al menos hubiera estado del visible acaso hubiera acabado con él de un certero cabezazo, siempre y cuando las piernas me dieran para levantar mi mole en suspensión, pero ni por esas (aunque, ahora que lo pienso, si estuviera del lado visible de la cabina tampoco cantaría durante el día y a lo mejor ni durante la noche, con la tira de neones que lleva, que no es rumboso ni nada el fabricante de los ascensores con el consumo ajeno). Y ahí sigue, potente como decía, porque no para el tío, y desquiciado porque en su habitat no funciona la alternancia que debemos el común de los mortales, bichos incluidos, a la rotación de la Tierra. Tal vez me esté obsesionando y sobredimensiono (¿existirá este verbo?) las caracterísiticas de esta langosta negra y capitidisminuída, pero hirientemente parlanchina. Todo es posible en Rota, ya se sabe. ¿O era en Granada? Es tanta la confianza que voy teniendo con él que hasta había pensado en ponerle nombre, algo sencillo, vulgarcito, apañao, familiar. Tal vez Pepe, ¿no os parece?

Bulería bien, gacias, mejorando su encarnadura gracias a los excelentes cuidados del Chaqueta y su compañero, que han hecho las delicias del veterinario, sorprendido ante la estupenda evolución de la herida. Cuando le doy una zanahoria tengo que retirar a toda prisa la mano no vaya a ser que se crea que forma parte del lote, así que con hambre es que va bien la cosa. Lo único es que se le mete aire por la herida y está el bicho gordo de gas que parece un globo, aunque me han dicho que eso se le quita en cuanto cierre. Yo, por si acaso, he conminado a sus cuidadores para que la aten con una cuerda, no vaya a ser que se vuele, que es lo que me faltaba.

martes, 5 de octubre de 2010

me largo p'a Gliese

En cuanto termine la nave que me estoy construyendo en un "campito" que me he agenciado de prestao, este que lo es se va para Gliese 581 a colonizarlo. Veinte años luz no son nada para mi cohete, que se traslada por el espacio estelar mediante energía mental. Allí me espera un planeta virgen que es el triple de la Tierra que dejaré atrás. Como cabemos pocos (en la nave, no en el planeta), me llevaré a mi chica, un par de buenos amigos y tres o cuatro hermosas e inteligentes muchachas en edad de procrear, que habrá mucho tajo para fundar allí una colonia. Así que, desde ahora, he abierto un riguroso turno de candidaturas para que se inscriban quienes deseen acompañarme en tan desesperada como deslumbrante aventura. Como no todo va a ser follar, que canta mi admirado Javier Krahe con tanta visión de futuro, me llevaré en vez de condones una buena caja de libros, aperos y semillas, herramientas y pasta de dientes. ¡Ah!, y algún insecticida por si hay grillos.

No vendrán ni el juez Arce porque no puede impartir Justicia un vago que hace bandera de la ley del embudo, ni los altos cargos de la CEOE como José de la Cavada por mandria y Díaz Ferrán porque allí no queremos empresarios inmorales campeones del trapicheo, ni Zapatero por embustero, ni Rajoy por tramposo insolidario, ni Camps aunque venga en pelotas, ni Leguina por botarate, ni Curri Valenzuela por rijosa y tendenciosa, ni Aznar por todo lo que es, ha sido y puede ser, ni Espe, ni Juan Carlos el Borbón por inútil, ni Sarkozy con su cuadro de baile sin palmeros..., ni ninguno de cuantos han ido reduciendo a cenizas del pasado la libertad, la justicia, la igualdad, la honestidad, la solidaridad, la fraternidad y la honradez hasta convertir esta Tierra nuestra en un lugar inhabitable para los seres humanos.

Dicen que en Gliese (en casa le quitamos familiarmente el numero porque parece la matrícula o el precio, que es peor) puede haber agua para beber y bañarse y seguro que en este paraíso las calabazas son como mesas camilla y los tomates como la cabeza de Maradona. Por nuestro bien espero que encontremos animales de apoyo para la labranza porque Bulería no nos cabe ni aunque se haya curado. Lo primero que haremos en cuanto nos hayamos asentado un poco, después de follar, por supuesto, será cambiarle el nombre al planeta porque el diptongo "ie" (¿de qué me suena, mierda?) debe ser sin duda de difícil pronunciación para nuestros vecinos de allí y habrá que mantener con ellos las mejores relaciones. Estoy barajando nombres, pero, de partida, se va imponiendo Terramar.

¿Os apuntáis?

PD.- Estaría bien si se viniera Krahe. Juntos formaríamos un "consejo de ancianos" muy golfo.

domingo, 3 de octubre de 2010

despiste

Ando estos días como con el alma en un puño, desnortao. No sé por qué, aunque por experiencia intuyo que mi ser intuye a su vez un inmediato periodo vital en el que habrán de fructificar cambios, novedades o mutaciones varias. Suelen tener esa manera mis tripas de avisarme de las peripecias que se avecinan, es su modo de alertarme este fugaz toque de atención para que esté preparado, esta especie de nerviosismo descontrolado y sin causa alguna evidente. Lo que pasa es que, como además no se concreta, la espera me hace pasar unos días más despistado que el grillo de mi ascensor. ¡Ah!, ¿no os lo había contado? En mi ascensor hay un grillo. No en el hueco, negro como mis pulmones, en el que su mimetismo sería perfecto, sino subido sobre la tapa de la cabina. Lo sé, aunque no lo he visto porque, cuando viajo en ella parriba y pabajo el pertinaz soniquete de su canción desesperada ni se acerca ni se aleja. Permanece. Viaja conmigo. Me persigue. Me horada los tímpanos. ¿Qué hace un grillo viajando en un ascensor? ¿Qué busca, qué persigue, qué interés se le viene, Jesús mío?, que decía aquella del brazo incorrupto, creo. ¿Acaso cree que en ese lugar tan absurdo encontrará alguna grilla que atienda su mal de amores? ¿Entonará hasta el final de su aliento su monocorde perorata que me tiene de los nervios, caso de que este subgénero de ortóptero omnívoro aliente? ¿Qué come el jodido bicho? ¿No estará royendo con sus serradas patitas el cabestrante del que pendo, entre cantata y cantata? ¿No afilará sus poderosas mandíbulas con el cobre del cable de la corriente hasta el apagón final? ¿No es un tanto ridículo que la vida de uno cuelgue de un hilo por el que trepa un grillo que lleva un despiste que te cagas?

Como yo, vamos. Cuando me aquejan estas ansiedades (lo que se suele dar de Pascuas a Ramos, felizmente porque no habría cuerpo que lo resistiera si abundara), mi solución es esperar lo que pase mientras me aferro a lo más concreto, a los valores más seguros. No sé si es la mejor, pero a mí me funciona o me ayuda, cuando menos, a hacer más liviana esta tortura. Esta vez, por ejemplo, me estoy apoyando en Alberti, Carlos Cano y Julio Anguita. Para daros una pista fiable de la serenidad que me aportan tan insignes compañías, dos de ellas por desgracia en el otro barrio, os voy a poner un par de vídeos. En uno, Cano canta por Alberti a la tierra que me acoje y a la Base que me amenaza. No lo conocía y me ha parecido un hallazgo. En el otro, la lucidez e integridad de uno de los más espléndidos políticos que tiene este país permite arrojar la luz de la coherencia sobre la crisis que nos afecta. Espero que ambos os aporten la misma serenidad que a mí.



viernes, 1 de octubre de 2010

la yegua herida

A Bulería le salió rana su sueño de jefa de la manada. Acostumbrada a hacer en el grupo su santa voluntad, a comer y beber la primera a base de pescozones de matriarca sulfurada a la que se debe pleitesía por edad y experiencia, se le rebelaron las súbditas y, presa del pánico que agrava la incomprensión galopó hasta darse con la pechera en una valla metálica y se la hundió hasta el esternón (caso de que lo tengan estas bestias, que nunca se sabe o yo, al menos, lo ignoro), pero bien profundo, eso seguro. Una herida muy fea, la piel hecha girones y una gruesa puñalada hasta las cachas.

La vi cuando la estaban haciendo la segunda de las muchas curas que la esperan antes de recuperar su trote alegre y tan chulo como su nombre. Va para un par de meses, si se da bien la encarnadura, me comentó el veterinario mientras revisaba los drenajes y cuantificaba el alcance de la infección y el traumatismo. Apenas sujeta por el bocado, la yegua se dejaba meter mano con guante en la herida abierta y permitía los trasteos del galeno por sus interiores dañados con una humildad no exenta de orgullo, levemente alterada aunque serena. Había en su mirada de ojos interminables aceptación hacia la implacable lógica de las cosas, del género "el que la hace, la paga y no hay más que hablar". Sin queja alguna, aguantaba estoicamente el inevitable trapicheo en sus pechos, la profanación de sus interiores a través de la ventana abierta en su pellejo, descarnada y tumefacta en los bordes, felizmente rosada en sus carnes ofrecidas e impúdicas como un filete grueso poco hecho.

No sé por qué me recordó esa yegua herida a mi España, a mi gente. Quizás porque ante una huelga general de obligado cumplimiento por orgullo, aunque ineficaz de partida, que luego ya veremos, también se ha sentido anteayer así como ella, abierta, descarnada, trasteada por unos y por otros, traicionada en su integridad, desconcertada, acosada por una realidad fea y sangrante, herida y, además (que no es decir poco), burlada. Me han parecido similares la frustración y el coraje de ellos y de ella, los ellos que pastaban en un mundo feliz mientras otros especulaban su ocaso, ella también al solecito mañanero hasta que, de pronto, ¡zas!, todo se tuerce y el paro galopante te abre en canal y las sombras se apoderan de tu futuro y la vida te expone las tripas en público y sin vergüenza.

Envidia de Bulería, ella que tiene veterinario.

martes, 28 de septiembre de 2010

vamos a cambiar la Ley Electoral, Zapatero

Lamentablemente, los socialistas se han especializado en caerse de un guindo, desde la gran decepción de González, que malbarató las aspiraciones y esperanzas de justicia y dignidad de casi trece millones de votantes cuanto le dieron la ocasión de cambiar una sociedad que recién despertaba de la pesadilla de la dictadura, hasta la reciente y pertinaz de un Zapatero pelele del capitalismo más salvaje, al que le está haciendo el trabajo sucio desde las que suponíamos eran nuestras propias líneas.

A Felipe se le apareció de golpe un dilema, que resolvió con un traicionero y denigrante juego de palabras "Otan, de entrada, no" en uno de los funambulismos más arteros que se hayan visto en política jugando con las entendederas de todo un pueblo que no podía creerse lo que le estaba pasando y que, cuando se lo tuvo que creer, ya era tarde y ya las bases americanas (la de mi pueblo incluída) habían pasado, sobre el papel, a serlo del Tratado del Atlántico Norte. Con este asunto, al igual que con el de la Justicia que les llenaba la boca a él y al Guerra en la campaña electoral, la práctica de gobierno les supuso caer en la cuenta de que no era "factible" cumplir sus compromisos y nada real hicieron por la memoria de los oprimidos, represaliados, torturados y asesinados por el franquismo tan reciente.

A este triste Zapatero de ahora se le llenaba la boca de firmezas a la hora de defender con intransigencia las conquistas sociales de los trabajadores en lucha y de los pensionistas, hasta que la profundidad de una crisis de la ambiciosa estructura capitalista le arrojó en manos de las soluciones impuestas por los mismos que la causaron. Desde entonces, desde que acudió con nuestro dinero a socorrer a los bancos especuladores, no ha cesado en su funesta cuesta abajo, engordando día a día la inmensa bola de nieve de su traición a los que le elegimos.

Tanto el PSOE como el PP son ahora, con collares diferentes, los mismos perros a dentelladas entre ellos por los despojos de nuestro pueblo. No nos engañemos, son nuestros huesos su comida, su único alimento. Por eso se los disputan, no para darnos satisfacción, sino para comer ellos (y los que les mantienen ahí en la cima) mejor.

Por eso iremos a la Huelga mañana. Por eso mañana, en las manifestaciones, se verán más banderas republicanas que nunca, porque estamos viviendo la crisis de toda esta macabra estructura política que tiene la forma de una monarquía impuesta y sesgadamente colada de rondón en un referéndum para elegir entre el paquete que la contenía y el caos. Por esto, porque nuestras aspiraciones y las conquistas sociales que tanto sudor y sangre nos costaron están en peligro de desaparición, porque en vez de juzgar a los franquistas juzgamos a los jueces que pretenden juzgarles, hay que levantarse para cambiar las cosas. Para ello, para poder aspirar a ello, el primer paso es CAMBIAR LA LEY ELECTORAL, que fue la primera de las estocadas que nos metieron doblada al grito de "si quieres democracia, chúpate esta". Sin este cambio, nunca el pueblo estará representado de verdad en el Parlamento español.

CAMBIAR LA LEY ELECTORAL (igual valor para todos los votos, ¡fuera la Ley d'Hont!) debe ser, consecuentemente, nuestra gran batalla, nuestra primera victoria.

lunes, 27 de septiembre de 2010

27 de septiembre

Esta madrugada, a las cuatro o así, me han dado un culatazo en el codo y he tenido que salir corriendo acosado por los CRS hasta que me pude orillar entre un coche y el bordillo, a punto de vomitar y con la boca llena de barro en la rue de Longchamp, cerca del Trocadero. Con el frío de la albada parisina he vuelto sobre mis pasos para tomar el metro en Ièna y volver a la diminuta "chambre de bonne" a la que llamo cínicamente mi casa, tras cinco horas de manifestación entre más de un millón de personas y dos o tres de plantón cercando la embajada de España.

Esta madrugada, sobre las siete o así, pelotones de voluntarios me han descerrajado doce disparos más uno a bocajarro en la cabeza a las afueras de Hoyo de Manzanares, cumpliendo así los designios de un dictador brutal que se está despidiendo de esta vida repletas de sangre las manos. Éramos cinco, pero pudimos ser una docena los que sin prueba alguna mandaron al paredón como escarmiento. También hacía frío en la sierra madrileña cuando la orden de fuego reinició ese maldito baile con cinco muertos más.

Esta mañana nos metieron en cajones de madera para trasladarnos a escondidas y entregar vergonzosamente nuestros restos a la familia.

No escribo en pasado. Mientras no se haga justicia, por estos crímenes de Estado no pasarán los treinta y cinco años que, a mí sí, me han hecho viejo en el presente para deciros que todo esto ha pasado hoy mismo, esta misma mañana. Al alba.

viernes, 24 de septiembre de 2010

la visita

Lo mismo estos días del fin de semana me encontráis remiso a nuestra cita. No es que haya vuelto por mis reticentes fueros recién pasados ni que haya vuelto la caló angustiosa en la que me refugié para poneros los cuernos con la parte de la vida que no se escribe, aunque tampoco se está fresquito, para qué engañarse, en este veranillo asoleado que disfrutamos por aquí para escarnio y mofa del turisteo que se piensa que esto es solo como las bicicletas, para el verano y luego va y es que no, ni tampoco que haya rodado hasta el fondo por el terraplén del olvido aquel propósito de enmienda contratado con vuestra lectura por escrito y todo. Nada de eso. Es que, este fin de semana, en casa tenemos visita.

Con puntualidad británica ha desembarcado en Jerez a primera hora entre docenas de alemanotes gruñones e insatisfechos por el madrugón, cargados hasta los topes de palos de golf y cremas solares, porque el vuelo de Munich coincidió en su llegada con el de Madrid y de ahí que anduvieran por el aeropuerto los de las agencias agitados agitando sus carteles repletos de Schmitts y Zimmermans mientras nos fundíamos con nuestra amiga del alma en un abrazo interminable, prólogo del otro más apretado que vendría junto al coche, antes de arrancar camino a casa fumando como carreteros tras la privación del vuelo. El ahumado habitáculo fue ya mudo testigo del comienzo de una de esas conversaciones disparatadas en las que se pretende contarlo todo a la vez y se entrecruzan preguntas y respuestas puntuales con el argumento principal con que el recién pretende responder atropellado al "cuenta, cuenta" habitual. Sólo cerramos el pico ante los churritos recién hechos y el medio mollete (acordaos, jamón, tomate de la huerta y aceite de ajo) con café del Angarilla, donde hicimos el alto ya acostumbrado tras el breve paseo con que se salva la distancia entre Jerez y el mar.

Ahora que las chicas se están tostando la tripa en la terraza os diré que adoramos sus visitas. Bueno, seamos justos al reconocer que en casa disfrutamos cuando cualquier amigo se deja caer por aquí y más con los que vienen de lejos. Hace poco estuvieron todo un día con nosotros Jorge y Mariaje y lo pasamos de cine enseñándoles nuestro paraíso -haré un inciso para contaros que, en un breve lapso en que preparábamos el aperitivo, Jorge se marcó un boceto de las vistas que ya reposa enmarcado junto a la tele del salón, con esa habilidad de artista trashumante que le es característica-. Pero debo reconocer que, cuando viene la niña, nuestra niña, suenan a rebato las campanas de la Astaroth que nos acoge y hay fiesta en los ojos de mi costilla desde un par de días antes de que la habitación grande de invitados se convierta en su habitación, para la que fue inicialmente concebida.

Son cuando viene Fran los días de nuestra Fiesta Mayor, un sinparar de risas y abrazos, conversaciones interminables al descorche de un Rioja (el 200 Monges nos encanta), idas y venidas a la cocina para disfrutar juntos un conejito "a la tía Sole" o ese gazpacho hecho con tanto cariño que a mi mujer le sale como la gloria o una merlucita de El Cabo en salsa verde para zambullir regañás y chuparse luego los dedos, un torbellino de libros, de comentarios, de intimidades compartidas, de novedades, de recuerdos, de tele ¿por qué no?, de sudokus, de evocaciones, de masajes, de salidas al restaurante seleccionado con mimo, de agasajos, de fiestas, de planes conjuntos de viajes, de miradas cómplices, de amor y amistad de tanta intensidad que cuando, el domingo en el aeropuerto, nos volvamos a estrechar el hasta luego, quedará en nuestras tripas un vacío dulce y picante tras la media vuelta para no verla desaparecer tras el portón. Después, mientras nos volvemos pa casa con la mirada un poco líquida para la que no es solución el limpiaparabrisas, comentaremos cualquier cosa trivial y nos sonreiremos porque compartimos que ya faltará menos para que vuelva a vernos.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

de somardas

He necesitado un par de días para serenar el ánimo tras la noticia de la desaparición de Labordeta. Me han emocionado las manifestaciones espontáneas de la gente en Zaragoza y el impresionante flujo de visitantes que quisieron darle su último adiós en la Alfajería. Estoy seguro de que el abuelo se habría emocionado al cotejar de forma definitiva que el cariño que entregó a su tierra era tan copiosamente correspondido, después de extrañarse de haber convocado "tantisma" gente. Además, dicen que le van a poner su nombre a un parque, aunque lo que de verdad querríamos la mayoría de los aragoneses sería que su Canto a la Libertad fuera, desde hoy y para siempre, el himno oficial de Aragón. Habrá que pelear por ello.

José Antonio siempre fue un somarda, que es como en Aragón llamamos a los que parece que nunca han roto un plato pero siempre te dejan, de un golpe, de una sentencia, con una frase o una palabra, a la que dicen mazada, una espléndida síntesis de su pensamiento. Como aquel anciano al que le presentaron al futbolista Miguel Pardeza como queriéndole hacer un honor. Es un jugador de fútbol, le decían, que ha jugado en el Madrí. Ahora está en el Zaragoza, y además estudia Derecho. Ha sido de la "quinta del buitre", proseguían y va para director técnico, fue pichichi el año pasado... Ante esta avalancha de méritos, el anciano sólo dijo, mirando a la cara a su interlocutor: "¿Y pa' qué tanto?"

Eso es un somarda, el que, en vez de decir: "Siento mucho comunicarle que no estoy de acuerdo con su forma de enfocar la cuestión que estamos tratando, que en mí apenas despierta además un interés relativo", te dice "¡Bah!" y se queda tan tranquilo con su resumen. O el que, a un alegre "buenos días" responde tan pancho, como sin querer, "según", aunque haya algunos que afirman que la mazada original era "será pa' tí".

Como aquel aragonés llamado Gracián definió cuando dijo aquello de "Lo bueno, si breve, dos veces bueno", frase lapidaria y concisa a la que el genial humorista Gila, que "debería" haber sido maño aunque no lo era, llevó a la exaltación de la síntesis con su: "Lo bue, si bré, dos ve bue" absolutamente genial, y como está claro, además, que "lo ma, si bre, menos ma", no me extenderé más en glosar las excelencias del somarda en memoria del abuelo, una vez hecha expresión de mi admiración por esa exquisita manera que tienen en la tierra donde nací de ahorrar en palabras. Sólo deciros que, documentándome sobre este término, caí en la página de un dibujante llamado José Luis Cano de donde extraje sin su permiso algunas de las anécdotas que aquí refiero, incluso modificándolas a mi antojo. Nobleza obliga a tal reconocimiento, puesto que su entrada es mil veces mejor que la mía y lo podréis comprobar siguiendo el enlace que oculta su nombre.

¿Qué es peor, la ignorancia o la indiferencia? Y el rabino contestó: "Ni lo sé, ni me importa".

Vuelen tus cenizas, abuelo, a donde las quiera llevar el viento noroeste de los Pirineos. Irán a parar, seguro, a un mundo mejor que éste.

PD.- La espléndida fotografía que ilustra este artículo se debe a la sensibilidad de mi amigo Julio Castro, director del suplemento "La República Cultural".

domingo, 19 de septiembre de 2010

¡a la mierda!

Los periódicos me escachan el domingo con su noticia de muerte. No soy de los que le tienen a la vida un apego formidable ni, por lo tanto, de los que dramatizan la muerte como si fuera lo peor, pero hay ocasiones, y ésta es una de ellas, en que la definitiva ausencia de alguien me rompe las cuerdas de la guitarra del alma. Me da una rabia...

Se largó el abuelo, se fue para el otro barrio el beduino que ennobleció con su presencia los escaños del Congreso, donde se convirtió en el paradigma del españolito de a pie clamando ante la derecha lo que tantos hubiéramos querido gritar allí. ¡A la mierda!, les dijo, y su voz profunda pareció infinita y en sus ecos a lo fernangómez fuimos muchos los que en oleadas nos subimos a su tabla y, por un instante, hicimos surf por encima de aquellos que, acostumbrados a reírse del pueblo, pretendían hacerlo en la recia figura de su más genuino y honrado representante. Les salió por la culata el tiro, porque era mucho abuelo el abuelo y se ciscaba enseguida en la progenie del que hiciera falta. De su oponente de aquel día, Álvarez Cascos, se deshizo luego a la maña de un plumazo: "a ese solo le gusta follar". Sanseacabó.

Anoche nos envió su postrero y cómplice corte de mangas José Antonio Labordeta, que fuera un hombre cabal de los que quedan pocos por desgracia. El maestro catedrático del que el solo baldón de su carrera fue haberlo sido del Fedeguico Jiménez Losantos que le saliera tan rana. El irónico cascarrabias que nunca aprendió a plancharse una camisa, el exiliado del exiliado grupo mixto, el de las verdades como puños en un hemiciclo en el que agarrársela con papel de fumar fuera y es la ley. El harto de la Chunta de mis tierras originarias, el poeta cantautor de las narices, el recio caminante del país con la mochila a cuestas, el amigo de cuando yo cantaba en el que encontrábamos siempre ejemplo de cordura y bonhomía, de rigor y honradez, de orgullo y principios. ¡Ahí os quedáis!, nos ha dicho de golpe, harto ya de su próstata traicionera.

Sabrá disculpar con un codazo en las costillas que me falten cojones para saltar al coche y personarme en sus ardores finales, que Zaragoza de Rota está muy lejos. Dará por buena la excusa de que los rojos somos poco presenciales salvo cuando el palacio de invierno, que no es éste el caso y él lo sabía bien. Vaya desde el mar que tanto amaba, como corresponde a un oriundo intachable de Los Monegros, hasta las calles de Aragón que me vieron nacer, viaje mi espíritu pues para personarse en su postrero trance y darle un abrazo firme de hasta luego, sobrevuele rasante por encima de sus/mis amadas tierras de España en las que todavía, mal que nos pese, no pone libertad.

Que todavía nos acompañe la esperanza de cuando el abuelo nos cantaba que "habrá un día en que todos/al levantar la vista/veremos una tierra/que ponga libertad".

Así sentía Aragón el amigo ausente: