lunes 30 de enero de 2012

me dicen que a IU no le gusta la Historia

Andan por Andalucía revueltas las aguas, pero bajo la superficie. Desde arriba, el mar preelectoral parece un espejo, cada cosa en su sitio, todo en su lugar. Lo frío, frío y lo caliente, caliente, que dijo un amigo al que le pregunté por las bondades de un restaurante. Los del perdedor Arenas, virgencita que me quede como salgo en las encuestas y Rajoy que se espere unas semanas antes de la reforma laboral por lo que más quiera y que no toque el IVA hasta que me siente en el asiento del mandamás, que ya era hora. Los de Griñán jugando al paripé del paripé que no lo tenemos tan mal pero por si acaso vamos retirando la cara del ere y de donde no era, que tantos años han dao para mucho y lo mismo los que vienen miran debajo de la alfombra, mientras sálvese quien pueda resuena por los pasillos del Parlamento Andaluz.

Luego están los de el político profesional llamado Valderas. A su alrededor revolotean fantasmas que reclaman que su formación le haga un quiebro a lo predecible. Ciudadanos organizados que exigen una candidatura unitaria para detener los planes del capitalismo de corte neoliberal que traen los de Mariano en la cartera, tan similares a los que guarda el provecto saliente en la suya. Andaduras bien argumentadas desde sectores quincemayistas colapsadas de momento por obra y gracia de otros que confunden el culo con las témporas. Plataformas unitarias que nacen como si fuera ya primavera. Partidos menores que se manifiestan firmemente por una unidad coyuntural de medio recorrido. Es el momento, susurran los vientos de levante. Ahora o nunca, se escucha en los baretos.

Pero la que se dice izquierda unida hace oídos de mercader. En la oficina no están para riesgos, parecen decir mientras cuentan con los dedos el diputado de más que, a lo mejor, les traen por reyes los idus de marzo. No quieren ni oír hablar de la Historia, de esa que se escribe con mayúsculas. No entienden que haya llegado la hora del arrojo, de la valentía, del ejemplo de generosidad, no saben siquiera que se la están jugando porque la gente abandonada a su suerte no les va a perdonar que se miren tanto el ombligo mientras permiten a la más derecha de las derechas asestar tajo a la yugular de las personas andaluzas y ellos hacen como que no lo ven. Están dejando pasar de largo el dichoso tren de la Historia, ese que nunca pasa dos veces por llevarle la contraria al cartero.

Era, y casi ya no lo es, el tiempo de las cerezas, el momento de emerger la cara con orgullo, de pedir el cuero para rematar a puerta, ¡a mí, Sabino, que los arrollo!, el instante de renunciar a la singularidad, del vamos juntos y dejémonos de tontadas, que lo importante es decirle al pueblo que aquí estamos todos los que nacemos de él, juntos por y para lo importante, unidos para sacarle del atolladero en que nos han metido, que vamos a defender lo público, a inventar empleo, a evitar los desahucios, a regenerar Andalucía, que juntos podremos...

Pero me dicen que a IU no le gusta esa historia.

jueves 19 de enero de 2012

de la inmovilidad del movimiento

Al 15M le salen padrinos teóricos como setas entre los pinos. Eso está bien. De algo hay que escribir. Mas, por mucho que leo, no encuentro quien le ponga el cascabel al gato gordo, que es la alarmante pérdida de numerario (primera acepción RAE: perteneciente o relativo al número) en nuestras filas. A fuer de originales, hasta se escuchan voces que auguran un renacimiento estacional, con la primavera. Ya decía, como las setas. Es romántico, sin duda, aunque me parece poco fiable como argumento, además de poco probable. Pero el caso es que, por todo el Estado, buena parte de las asambleas andan las pobres más vacías que el ojo de un tuerto, que se decía en mi barrio. Y muchos nos preguntamos por qué.

La explicaciones endógenas que se barajan no están exentas de razones. Que hay muy distintos niveles de compromiso, evidente, que muchos están siempre ahí aunque no vengan, me vale, que cuando haga falta de verdad estaremos todos, lo acepto con matices, que vamos lentos porque vamos lejos, jopé no solo porque vamos lejos, sino que vamos al paso de la uva porque nos hemos dotado del método más premioso que existe (aunque sea el más horizontal y correcto) para debatir y ni te cuento para tomar decisiones, y eso paga un precio en agilidades varias, que planteamos los cambios sociales que pretendemos desde nuestros propios modos de vida, nuestros hábitos de consumo o nuestra relación con los demás y que eso, obviamente, es a largo plazo... ¡Alto ahí! ¡Por aquí no paso!

Recuerdo bien los primeros momentos: "¡que no nos representan, que no!", "democracia real ya", "no hay pan para tanto chorizo" gritábamos por cientos de miles, con buena parte de la ciudadanía batiendo palmas con las orejas. ¡Cuánta felicidad, qué orgasmo de empatías varias, qué derroche de voluntad de cambio, de energías transformadoras, de originalidad, de pensamiento colectivo, de creatividad!, ¡Qué ejemplo para el mundo, tras Túnez y Egipto! Luego, pasadas las euforias de los primeros momentos, nos pusimos a trabajar como cosacos para trasformar el mundo.

Fue ahí cuando cometimos nuestro primer y muy grave error, cuando no nos detuvimos a pensar ni a escuchar lo que la ciudadanía entendía al secundar nuestros gritos de guerra. Ahora creo que lo sé. Entonces, solo lo intuía, cuando manifesté públicamente en Sol aquello de "lo importante son los millones de ojos que nos miran y esperan de nosotros soluciones, no es nuestro ombligo lo importante" (y perdón por la auto cita). Me temo muy mucho que, donde entendimos (nosotros, los que ahora quedamos y resistimos, los entregados a la causa, los casi-militantes) que el personal compartía nuestros deseos de cambiar el mundo conocido, lo que querían decir era: "no nos representan, ¡queremos que nos representen!". Que, cuando gritaban "democracia real, ya", estaban exigiendo medidas concretas que trasformaran la mierda de democracia que teníamos y tenemos. Entiendo yo ahora que las pancartas de "no hay pan para tanto chorizo" las aplaudían porque suponían que los allí presentes se las iban a arreglar para expulsar a los chorizos de la política y de los puestos de mando en los bancos, los partidos, los media y los sindicatos.

En lugar de lo cual, nos hemos puesto a cambiar el mundo, con la ayuda y el influjo de tantos teóricos iluminados para los que no dejamos de ser un experimento que confirmará o no sus teorías. Que tanto les da. Hemos minusvalorado a la ciudadanía, que desde su sabiduría marcaba claramente el principal camino a seguir, que no era la revolución, ni la reEvolución, sino el reformismo. Poco a poco, sin darnos ni cuenta, a medida que profundizábamos en la puesta en pie de unas muy correctas alternativas vitales encaminadas hacia el cambio en profundidad de nuestras escalas de valores, hemos olvidado sus aspiraciones y, en consecuencia, desplazado de nuestro lado a mucha, mucha gente. Hemos olvidado a toda aquella mayoría trasformadora que saltaba con gusto a nuestro lado entonces y que ahora nos contempla con cariño desde la lejanía, moviendo de un lado a otro la cabeza mientras piensa: "no era eso, amigos, eso está bien, parece bonito, pero no era eso". Al menos, añado yo, no era solo eso.

Pensemos con lo de pensar, abandonemos esta especie de grupalismo encerrado en sí mismo y corramos al encuentro de nuestra gente de nuevo, porque os aseguro que ellos siguen creyendo ahora, hoy, en lo mismo que creían entonces. Los que hemos cambiado hemos sido nosotros.

miércoles 18 de enero de 2012

no quiero SOPA

domingo 1 de enero de 2012

la del pulpo

Hace poco he iniciado mi colaboración en una interesante revista digital llamada Crónica Popular con la publicación del artículo que reproduzco a continuación. Auqella Redacción está repleta de viejos amiguetes de la guerra e implementada con gente quincemayista, con un resultado estupendo. Os animo a que la visitéis con frecuencia y la apoyéis en lo que se pueda. Merece la pena.

La hipótesis, hasta ayer descabellada, de que el 15M pudiera aplicar su doctrina y su potencial en las grandes ligas, podría estar tomando cuerpo estas navidades en las asambleas andaluzas de este joven movimiento. Resuenan tambores y se oye jaleo ante el final del mandato de Griñán, mientras el eterno perdedor Arenas afila los cuchillos largos convencido de que -esta vez sí-, las elecciones andaluzas de marzo serán su bálsamo de Fierabrás.

Estaba la cosa tranquila. Todo parecía apuntar a una nueva ración de "más de lo mismo", con los partidos habituales desarrollando, al perezoso trantrán, la archisabida fase previa de cada campaña, los unos seguros de ganar haciendo cábalas sobre la piel del oso, los otros insistiendo en lo que siempre les ha funcionado aunque con algunas caras nuevas para minimizar el desastre y los de más allá meneando despacito algunas fichas, felices como perdices y conformes a priori con incrementar un par de puntos sus porcentajes. Como siempre.

Pero una previsible incursión de la alargada sombra del quincemayismo en el habitual reparto de las esferas de poder podría estar atragantando el pavo a más de uno. Circula a toda velocidad por los mentideros andaluces un llamamiento interno destinado a propiciar el debate en las asambleas, en el que se pueden leer frases como "…en pro de una única candidatura de unidad ciudadana, capaz de reunir los votos de la mayoría de las personas andaluzas para ponerlas en el centro de la decisión política y al servicio del pueblo, no de los especuladores financieros" (sic), o una traca final con la que concluye el citado documento y que tiene valor de corolario: "Haremos posible un gobierno al servicio de la ciudadanía, que afronte a los mercados y asuma que el bienestar de las personas está por encima del sistema".

Haciendo gala de una sorprendente madurez pese a sus escasos siete meses de vida, el 15M está transitando suavemente de la protesta a la propuesta y hacia el compromiso sin perder de vista sus orígenes. Hablando de propuestas, no parece ser ésta de las de menor calado. Echan humo las calculadoras electorales y resuenan por el Albaicín las silenciosas pisadas de una especie de sorpasso a lo Anguita con la salvedad de que el planteamiento de "articular una propuesta contundente, apartidista y participativa" no haya surgido de los reflejos de una IU hasta ahora conformista, sino de la espontaneidad y honradez de este sorprendente movimiento, que "amenaza" con un nuevo paso adelante pormenorizando dicha propuesta.

Porque, además, los asamblearios se plantean hacerlo sin abandonar un ápice las intenciones reEvolucionarias de cambiar el mundo ni renunciar a su hábitat natural, las calles y las plazas, pese a una obligada hibernación solo aparentemente letárgica, según demuestran los hechos. Que ocho brazos tiene el pulpo y, aunque con dos haga ganchillo o con uno se rasque la espalda, caso de que la encontrara, con otro impida desahucios y use alguno más para señalar la corrupción o auditar la deuda externa, al final resulta que todos esos brazos nadan juntos en la misma dirección. Exactamente, todos impulsan al pulpo hacia donde quiere ir.

miércoles 21 de diciembre de 2011

agitadores y números

Si os teméis que, tras esta larga ausencia, vaya a machacaros hoy, como cada año, con mis habituales disgresiones antinavideñas, estáis equivocados. Nada de eso. Esta vez hablaremos de números.

Andan las asambleas del 15M, movimiento al que pertenezco y en el que participo casi desde el día que comenzó su andadura, preocupadas. Están mis gentes con el corazón en un puño porque se miran las tripas y no les salen las cuentas. Antes éramos muchas, afirman compungidas, y vamos quedando bastantes menos. ¡Qué desilusión! ¿Qué estaremos haciendo mal? A mí me gustaría decirles que lo que pasa no es malo, pero que podría ir a peor si no reaccionamos.

No es malo, sino lógico. Del surgimiento espontáneo, de la indignación y de la emulación, nació el contacto. Efectivamente, éramos muchas las indignadas, las vapuleadas por el sistema, las hartas, las acosadas, las defraudadas por los políticos y por la política, o mejor dicho por el modo en que los políticos hacen la política. Hablábamos y nos escuchábamos, escrutamos nuevas maneras de existir en común, desarrollamos y nos impusimos descubrimientos semánticos, metalenguajes y modos de colectivizarnos sin diluir la identidad. Fue apasionante construir ese mundo. Y más todavía descubrir que ese proyecto era compartido por tantas, presentes o no, que daba igual. Nos dijeron que estaban y era cierto y lo demostraron saliendo a la calle a cada convocatoria. Y ahí siguen estando. Atentas y esperando nuestras propuestas. Como decía antes, eso es lo bueno.

Pasó el verano y, donde tantos enemigos nos deseaban disueltos, ahí seguimos. Menos, pero sobreactivos y con aquella capacidad de convocatoria incólume. Por eso siguen tragando quina. Porque les damos miedo. Pero éramos menos cada día las que nos veíamos las caras. Éramos menos las personas pero, sin embargo, como contrapeso, nos movíamos más. Vicioso círculo, espiral nefasta. Activismo. Peligro. Ese es el germen de la posible deriva que antes anunciábamos, contra la que deberíamos vacunar al movimiento. Porque la mera existencia de cualquier activismo contiene en su propia esencia el desarrollo de todos y cada uno de los síntomas grupales, que son lo peor en cada casa. La cerrazón, la ausencia de análisis, el sectarismo, el pesimismo, la inapreciable pero segura sustitución del criterio por el dogma, del pensamiento por la ideología, de la independencia por el tabú, de la espontaneidad por la militancia... Prefiero no seguir antes de que me duelan las tripas.

Metidos hasta las cejas en tamaña actividad diaria, lo más normal es que seamos incapaces de mirar más allá de nuestras narices y que así no podamos ni intuir por dónde trascurre lo verdaderamente importante, por dónde va la vida ni lo que piensa nuestro pueblo. Porque, mesianismos aparte, la verdad de la buena es que lo que realmente importa es lo que le importa a la gente, y lo que menos importa es lo que nos importa a nosotras. Ya lo dijimos el 5 de junio en Sol y lo repetiremos las veces que haga falta. Mirarse al ombligo no conduce a nada ni le aporta nada a nadie. Algunas andan en ello, ufanas y hasta satisfechas, dictando de paso doctrina, pero otras muchas nos estamos dando cuenta de que para estar en la gente hay que ser como la gente y sentir y sufrir y echar cuentas y avanzar y frenar como la gente, no como si estuviéramos iluminadas por no sé cuáles ni cuántas verdades universales.

El 15M crecerá de nuevo lo que haga falta cuando nuestras actividades y nuestras propuestas alternativas respondan a lo que los ciudadanos esperan de nosotras. Que hay una Ley injusta, ¿cómo hacer para pararla? Que nos machacan por culpa de la deuda, ¿de qué manera demostramos quién es el que debe, a quién y por qué? Que se presentan unas elecciones, ¿cómo usar las urnas a favor de una democracia directa y contra los mercados? Que vienen nuevos deshaucios, ¿qué hacer para detenerlos? Que la alcaldesa hipoteca al pueblo, ¿cómo denunciar la deuda municipal y a sus causantes?

Esto es lo concreto y lo verdaderamente necesario. Construyamos un nuevo mundo, paso a paso, pero en el mientras tanto acaso lo mejor sea aprender de la realidad que nos rodea y aplicar con valentía todo nuestro esfuerzo para trasformarlo cuanto nos sea posible. Eso espera la ciudadanía de nosotras.

lunes 28 de noviembre de 2011

de Marinaleda vengo

Estuve en Marinaleda del viernes al domingo por la tarde, respirando libertad. Rodeado de gente estupenda, trabajando como forzados para sacar adelante el IV Encuentro Estatal del 15M, abrazando gente desconocida con la que llevaba más de dos meses en la brecha telemática pero sin vernos las caras, saliendo al paso de los imprevistos y los inexplicables, que son peores, combatiendo la burocratitis asamblearia, que también existe aunque parezca mentira, hablando por la radiotelevisión local sobre nuestro movimiento, comiendo a salto de mata, a veces de traje (yo traje queso, yo...) y otras en el restaurante del Sindicato de Obreros del Campo, organizando, proponiendo, debatiendo, diseñando, discutiendo, comuneando (que viene a ser poner algo en común con otros), consensuando, disintiendo, aclamando, bloqueando, cediendo, aprendiendo, enseñando, sonriendo, disfrutando, conociendo, apuntando, a veces pasando, soñando, riendo, escribiendo, transmitiendo, esperando, viviendo, en fin, la vida con la intensidad de un gerundio permanente, potente y crujiente como la cebolla de la ensalada.

Estuve en Marinaleda y me contagió la firme disposición favorable a nuestro desembarco del pueblo entero, la permanente atención de todos, su amabilidad y buen criterio, su curiosidad de inmediato planteada si llegaba el caso. El Alcalde nos dio las llaves de ese Ayuntamiento sin guardias municipales para imprimir unos programas. Así que llegamos, abrimos, encendimos las luces, prendimos ordenadores e impresoras, descargamos nuestro lápiz de datos, y allí seguía sin venir nadie a controlar nada, que tardaron más de media hora en aparecer y menos mal, porque no encontrábamos los sobres grandes. Clavado con una chincheta en el corcho que habían pegado en el lateral de un archivador vimos un papel con los presupuestos municipales del año en curso. Allí, a la vista de todos. También nos había dado antes las llaves del polideportivo para que durmiera el personal y tampoco hubo control de ningún género. Uno de los que por allí pasaban a entrenar o a lo que sea se ofreció a ayudarnos con la limpieza y la preparación de la zona de recibir, para luego perderse discretamente tras la tarea hecha. Nadie nos acotó, prohibió, condujo, aconsejó o presionó en ningún sentido mientras estuvimos en el pueblo.

Estuve en Marinaleda y me empapé de democracia de la buena, allí donde la asamblea local controla desde hace más de treinta años tanto las cuentas públicas como lo que hacen o no hacen sus electos, que no cobran un duro por su trabajo ya que lo ejercen a tiempo parcial, cuando se lo permiten las tareas de las que viven. Allí donde la tierra es ya de todos, como se demuestra en la construcción colaborativa de viviendas para las jóvenes familias, suelo gratis, cimientos, acometidas y arquitecto también, los materiales los consiguen a tirones de la Junta, así que a trabajar el que puede de cada familia bajo la dirección de un aparejador que controla a estos aprendices de paletas, cuyos emolumentos no se cobran pero sí se acumulan las peonadas invertidas para descontarlas del coste final, de modo que por la hipoteca acabó fijando la asamblea unas cuotas de 15 euros al mes, que lleva sin subir la tira de años. Una hipoteca que no recuerdo si me dijeron que era a ochenta o noventa años para que los hijos sigan atados a ella y nadie haga negocio con lo público.

Estuve en Marinaleda y conocí y aprendí a apreciar a un hombre bueno, combativo y decidido, que lleva sobre sus espaldas buena parte de la historia de este su pueblo, de las ocupaciones de tierras, de las huelgas de hambre, de los innumerables procesos, detenciones, retenciones con que ha ido jalonando su trayecto inflexible y honesto hasta en los pequeños detalles. Compartí con Juan Manuel Sánchez Gordillo muchos momentos, porque se vino a sentar entre nosotros como uno más, tomando notas, escuchando atentamente, participando lo justo salvo cuando presentó su trabajo en el Ágora de economías alternativas. Enseguida nos pusimos de acuerdo sobre la necesidad de abrir una tienda de los productos de la cooperativa al público, iniciativa que me agradeció aunque "ya estábamos en ello", sobre el concepto de sumar elementos o fuerzas políticas susceptibles de coexistir y sobre alguna cosa más que no mencionaré aquí porque soy un tipo discreto. Me dio su móvil para ver si concertamos una charla coloquio en mi pueblo y se borró cuando se apreciaba en el horizonte que llegaba la hora de los agradecimientos.

Estuve apenas tres días en un mínimo espacio de libertad tan plena y contagiosa que os autorizo a manifestar la envidia que sé que os corroe tras leer esta entrada. A la salida del pueblo, la guardia civil paraba algunos coches, para indicarnos que era ya la hora de despertar del sueño. La hora de volver a la pesadilla.

domingo 20 de noviembre de 2011

ya he reflexionado

Profundamente. Lo hice ayer, a lo largo de una eterna tarde de temporal y calorcito casero, entrecerrando los ojos con tal intensidad que mi chica debía pensar que estaba yo dormido. Nada más lejos de la realidad. Estaba reflexionándome a mí mismo y debo confesar que lo hacía con cierto apremio porque quería terminar antes del partido del Madrid, que no todo va a ser pensar.

El fruto de mi profunda reflexión ha sido éste: la culpa de todo lo que nos pasa la tiene un hijodeyanqui que responde al nombre de Lloyd Craig Blankfein (el andoba de la foto). Y ya está todo dicho. Bueno, acaso esta tajante afirmación no sea del todo cierta, si nos remontamos a los orígenes de la tragedia. En tal caso -de por sí preocupante- de exceso de documentación, el responsable de todo sería un hombre de oro. O, más concretamente, el hombre de oro, en inglés, Goldman, de nombre Marcus, por asociarse en 1869 con un tal Samuel Sachs para la creación de un Banco al que no tuvieron otra original ocurrencia que denominar Goldman Sachs. Así, crudamente, en corto y por derecho, nació y creció aquel banquito hasta alcanzar un capital social de 74.257.000.000.000 de dólares (no me sobra ni un cero) el año pasado. Prefiero pasar de puntillas sobre la etnia que sugieren estos nombres, porque no es el caso. ¿O sí?

Pero no es el dinero, que también, sino el poder omnímodo de esta entidad financiera -antes Banco de Inversiones- lo que me da que pensar, sobre todo porque administra, además, las mayores fortunas del mundo mundial, como la de la familia Rockefeller. De entrada, hay que decir que GS (familiarmente llamado así) que fue uno de los principales culpables de la crisis financiera de 2008 como partícipe fundamental en el derrumbe de Lehman Brothers, recibió como premio y solución a sus pesares la autorización de la Reserva Federal para dejar de ser un banco de inversión y convertirse en un banco comercial. A pesar de su evidente responsabilidad (fue acusado formalmente de fraude en 2010 por las hipotecas subprime), el Banco ya había recibido del Estado, dos años antes, una propina de 10.000 millones de dólares gracias al programa TARP. Claro que no es nada extraño que el gobierno de Obama acudiera en auxilio de la niña de sus ojos. No en vano el GS había colocado en su Administración hasta tres Secretarios del Tesoro y doce altos cargos en asuntos económicos. Cuestión ésta, la de colocar ex-directores generales en puestos clave de la administración pública (conviene no olvidar que buena parte de los ingresos y prebendas de los altos cargos en las grandes compañías les son entregados en forma de productos financieros de la propia entidad, de esos que nadie vende y que consolidan el patrimonio, por lo que es normal que permanezcan así cautivos de la madre que les parió) que están aplicando en Europa sin ninguna vergüenza.

En tiempos de las bárbaras naciones
de las cruces colgaban los ladrones.
Y ahora, en este siglo de las luces,
del pecho del ladrón cuelgan las cruces.


No sé a qué autoría responden estos versos que me parecen el paradigma de la situación actual. Pero, ahora que tanto se habla de LOS MERCADOS, interesa saber quién anda detrás de los intereses especulativos y cómo se lo montan. Porque, si no, somos hasta capaces de creernos que el enemigo es la Merkel o el tonto del Sarkozy, y os juro que no es el caso.

Veamos, nombre por nombre: el amigo Papandreu era hasta hace poco el jefe de los griegos y valeroso gestor de una crisis que tuvo su punto de partida en el engaño de la deuda gracias al que se consiguió de matute la entrada en el Euro para reventar luego la cosa desde dentro. ¿Quién gestionaba el Banco central griego en aquél periodo (1994-2002)? Casualmente, un ex-altocargo de GS de nombre Lucas Papadémos. No me jodas. ¿El mismo Papadémos que acaba de ser nombrado Primer Ministro de Grecia tras el descalabro del buenazo de Yorgos por atreverse a plantear la hipótesis de una consulta al pueblo? Sí señor. Ya es casualidad, ¿no? Prosigamos.

En Italia sobraba Berlusconi, poco serio para la que está cayendo. ¿Qué hacemos? Pues que dimita y se nombra nuevo gobierno bajo la dirección de un "técnico" en los asuntos de la pasta. ¿Pues a quién se nombra Presidente del Consejo? Sin discusión, a un tal Mario Monti, casualmente Consejero Internacional de Goldman Sachs desde 2005. ¡Coño! Claro que se trata del más indicado puesto que viene recomendado por Mario Draghi, nuevo presidente del Banco Central Europeo y, ¡qué casualidad de nuevo! vice-presidente de GS para Europa de 2002 a 2005 y autor en 2010 de un jugoso estudio sobre el mercado único europeo por encargo de Durao Barroso. Méritos le sobran al personaje, a lo que parece. Sobre todo si recordamos que el bueno de Draghi dirigía el Banco Central Italiano mientras su país acumulaba una de las mayores deudas del planeta.

¿Seguimos con Portugal? ¿Cómo os queda el cuerpo al saber que el recién dimitido director del departamento Europa del FMI (Fondo Monetario Internacional), el portugués Antonio Borges, uno de los artífices del euro en el país vecino y supervisor de los préstamos de 30.000 millones a Grecia y 22.500 millones a Irlanda, había sido durante ocho años (2000-2008) dirigente de GS Internacional?

¿Irlanda? ¿Alguien dijo Irlanda? Otro ex-presidente de Goldman Sachs International, que sigue siendo uno de sus administradores, el irlandés Peter Sutherland, jugó un papel clave en el antes mencionado salvamento de Irlanda. ¿A alguien le extraña que llegara tanto dinero a reflotar la isla verde? Todo esto por no mencionar a otras piezas de GS como el francés Fabrice Tourre, factótum del escándalo Abacus, Otmar Issing, ex-presidente del Bundesbank o Paul Deighton, 22 años en Goldman Sachs, ahora directorgeneral del Comité Organizador de los Juegos Olímpicos de Londres en 2012.

Todos en la Trilateral, todos en el Club Bildelberg, estos y no otros son los amos del mundo, los que cambian gobiernos y constituciones por encima de cualquier democracia. Ésta -no otra- es la triste realidad ante la que solo la fuerza de los pueblos unidos podrá encontrar una respuesta

¡Ah!, si tras leer esto no se os quitan las ganas de votar es que os merecéis lo que nos pasa. Vaya, ¡qué radical me ha salido la frase! Yo, que en éstas me abstengo, también me incluyo en la lista de meritorios. O todos unidos, amigos míos, o no hay salida.

Nota. Para los interesados, dos libros: http://www.planetadelibros.com/el-banco-libro-50017.html y "El Instituto Tavistock" de Daniel Estulin.

jueves 3 de noviembre de 2011

mi querida Rota

Hace ya cuatro años que mis viejos huesos arribaron a tus costas, Rota querida, al rompeolas de tu Costilla, y aparqué en tu seno mi deriva dispuesto a disfrutar en tus entrañas el dorado viaje a ninguna parte que me espera. Era mi intención, no lo dudes, encontrar al fin en tus arenas serenidad y bonhomía, esa calma que mi biografía me negaba habitualmente con la excusa de que era yo un culo de mal asiento y de esos tipos que no callan ni debajo del agua. Junto a mi adorada esposa, aspiraba a dejar pasar la vida al amor de su cercanía, de una lectura amena o interesante, una película atractiva y la compañía de algunos amigos ya buenos aunque recientes. En eso estaba y en eso sigo, pese a que en la actualidad hayan aparecido en lontananza nubarrones de oscuro presagio, fruto sin duda de mi proverbial costumbre de buscalíos. Por eso te escribo, Rota querida, para aclarar el panorama.

Con todas mis intenciones, no dejé nunca de lado mi eterna curiosidad por cuanto me rodea, de modo que me fui informando de tu historia y evolución, que es y me ha parecido siempre admirable por su ejemplar vigor y capacidad de supervivencia, hasta que caí en la cuenta de que existen dos temas, dos asuntos ante los que tu proverbial sabiduría y conocimiento flaquean. Son la Base y el turismo. Te los tocan y te enmarañas y ciegas como un gallo de pelea, como si te mentaran a la madre. Consciente de ello, deseo sin embargo explicarte, querida Rota, que en mi caso, al menos, disentir de tu visión generalizada sobre estos dos asuntos no es otra cosa que un diferente modo de expresión del profundo amor y agradecimiento que siento por ti, acogedora Villa, que tan bien me ha recibido. Si no te quisiera como te quiero, me darían igual tus cosas. Pero no es el caso.

Cierto es que la instalación de la Base y sus sucesivas evoluciones permitieron un salto histórico favorable para la población de Rota, que supo deslindar los aspectos negativos para aprovechar los positivos de aquella presencia impuesta en beneficio de una economía que fue antaño tan precaria. Cierto que las sucesivas generaciones de roteños deudos de la Base han dotado a este pueblo de características diferenciales, muchas positivas, respecto a los demás del entorno. Tan cierto como que, en el fragor del "monocultivo" que la misma representó para todo el pueblo, no evolucionó a la vez como debiera el entramado económico de la Villa y se quedó atrás en aras de la dependencia de la Base. Cierto también que, desde su instalación en el 53, no ha habido incidentes graves que hayan puesto en peligro directo a la población. Pero no es menos cierto que, potencialmente, la existencia de arsenales vecinos, agravada ahora por la necesaria acumulación de los misiles que armarán los cuatro destructores que van a venir gracias al acuerdo estratégico de Zapatero, el famoso escudo, incrementa y multiplica los riesgos de accidente ante el que la población carece de plan alguno de evacuación. ¿Os imagináis lo contentos que estaban los vecinos de Fukushima con su central nuclear a las puertas hasta que llegó el sunami? Nunca les había pasado nada a ellos, tampoco. Y ahí tenían trabajo. Pero el peligro potencial era evidente para quien no quisiera mirar para otro lado. Un peligro que es real, vecinos, aquí y ahora, ante el que no es buena cosa cerrar los ojos.

Se dice luego que la presencia de la Base es algo inamovible. No es cierto. Solo lo es si y mientras el Gobierno de esta Nación así lo permita. En Zaragoza ya no hay Base militar. También podría ser pasado la de Rota, bien si a los americanos no les interesara en cualquier momento, por razones económicas o estratégicas, como si un nuevo Gobierno aplicara una diferente política respecto de la Otan. ¿Os parece tan raro? ¿Qué diríamos entonces, que nos han abandonado? Se argumenta que mejor que no se fueran, y eso ya me parece un contrasentido. ¿Verdaderamente hay alguien que piense que no se podría poner en marcha en Rota el mayor aeropuerto civil del sudoeste de Europa con esa pista de 4 kilómetros de las que hay tan pocas? ¿No daría ese aeropuerto trabajo y riqueza al pueblo? ¿Y ese puerto militar, convertido en punto de atraque de transatlánticos y cruceros de largo recorrido? ¿No sería una fuente inagotable de divisas para el pueblo como puerta de Africa, de América y del Mediterráneo?

Yo no digo que sea fácil conseguirlo, pero sí que merece la pena luchar por ello, precisamente por amor a Rota, a su integridad, a su economía, a sus gentes... Amor de verdad, del que no se tapa los ojos ni la nariz ante lo que no le gusta, del que no mira hacia otro lado... Amor tan legítimo, al menos, como el que otros muchos expresan aceptando la Base como fuente de recursos. Claro que no se discute que el pueblo tenga esos recursos. ¡Faltaría más! Todo mi respeto por quienes viven de forma directa o indirecta de la Base. Pero que nadie me diga que esa es la única forma de vida a la que debe aspirar Rota, porque no es cierto. Y que nadie me califique como enemigo de este pueblo, porque no se lo permito.

Del turismo, acaso una pincelada. Cada vez que llueve, los aliviaderos arrojan a las playas los excesos de aguas pluviales mezcladas con aguas fecales que produce la población y las que llegan de la Base. Este problema se ha convertido en endémico. Bien lo saben los vecinos de la calle Écija, por ejemplo. Pero no se ha hecho nada para solucionar este eterno problema. Parches y más parches, pero soluciones, ninguna. Se sigue aliviando a la arena de las playas, cosa radicalmente prohibida en la Comunidad Europea, por lo que roteños y visitantes retozan los días de sol sobre una arena contaminada y se bañan en un mar que ha recibido esas aguas. ¿Somos conscientes de este asunto tan grave? Si no se engaña a los organismos oficiales al respecto, ¿cómo es posible que se le otorguen a nuestras playas calificaciones que ignoren esta realidad? ¿Ha habido fondos FEDER o europeos de cualquier género para solventar estas graves deficiencias? ¿No se han solicitado o se han recibido y derivado a otro género de inversiones? Si nuestro pueblo quiere (y debería) obtener recursos de la explotación del turismo es obligatorio que resuelva este grave problema. Y alguien, que quiera realmente a nuestro pueblo, debería denunciarlo para que se solucione. De nuevo no es una expresión de amor cerrar los ojos, sino de interés por lo inmediato. No confundir una cosa con la otra.

A lo mejor es que hay distintas maneras de quererte, querida Rota, pero te agradecería que escucharas la mía, que es la de muchos que a veces callan, pero así lo piensan.

sábado 22 de octubre de 2011

aquí te pillo...

Cuando, el 19 de febrero de 2009, Gaddafi pidió a los libios que le apoyaran en su propuesta de destituir al gobierno y entregar los beneficios del petróleo directamente a los 5 millones de ciudadanos del país, en un discurso televisado ante los representantes del Congreso Popular Libio, estaba firmando su sentencia de muerte. Su plan de tres puntos diseñado para acabar con la corrupción generalizada de su propio gobierno, contenía la nacionalización del petróleo, el desmantelamiento de la burocracia ministerial sustituyéndola por la gestión directa del ejecutivo por órganos populares y la distribución directa y equitativa de los ingresos del petróleo a los ciudadanos. Ni más ni menos. Los que piensen que aquello podía ser tan solo propaganda del régimen, que se lean y traduzcan en esta página nada sospechosa de gadafista lo que aquí afirmo. Rebuscando, podrán encontrar así mismo un grupo de noticias muy curioso que va desde mediados del año 2010 hasta casi el día de antes de la revuelta en las que se nos cuenta que BP no hace más que posponer la riquísima prospección marítima que estaba anunciada para 2010. Con gente tan desprendida, que ni explota ni nada, es que da gusto.

Sin embargo, el 4 de marzo de 2009, contra todo pronóstico mínimamente coherente, aquel ambicioso plan fue aplazado "sine diae", para no decir rechazado, por la mayoría de los representantes populares, como el Primer Ministro Al-Baghdadi Ali al-Mahmoudi o el Gobernador del Banco Central, Farhat Omar Bin Guidara. El propio Gaddafi ya advertía a los libios de que aquel plan, que prometía rentas igualitarias de hasta 23.000 dólares anuales para el millón de ciudadanos con menores ingresos, podría provocar al principio un cierto caos. No tengáis miedo a experimentar nuevas formas de gobierno dijo, antes de proceder a la votación y advirtió: Este plan es para ofrecer un futuro mejor a nuestros hijos. Si lo hacéis fracasar, yo me lavaré las manos, pues será responsabilidad vuestra. En las votaciones efectuadas, curiosamente, solo 64 de los 468 miembros del Congreso del Pueblo (que no en vano vivían de lujo en las petroleras élites estatales) votaron por el plan de apropiarse del dinero inmediatamente. Del total de congresistas, apenas 251 aceptaron el plan en principio, pero pidieron que se retrasara hasta que fueran tomadas las medidas apropiadas, lo que en realidad permitiría retrasar el proyecto por lo menos unos cuantos meses, dando así tiempo a desactivarlo.

El resto, ya lo conocemos. Se inventan manifestaciones democráticas al estilo de los vecinos, se acusa sin una sola imagen a Gaddafi de bombardearlas, los llamados rebeldes resultan tener armamento pesado de todo tipo pero son respaldados por los demócratas del mundo entero, la OTAN interviene obligada ante la gravedad de los hechos que los medios pregonan (no diremos nada de las masacres de hace poco y de ahora mismo en Siria, Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes, Bahrein y Omán, donde al parecer la cosa no es para tanto) y después de unos 100.000 muertos van acorralando poco a poco al Presidente hasta que le cogen y le linchan y asesinan, al estilo Bin Laden, que un juicio es costoso y, aunque fuera una pantomima, algo se le oiría decir al reo. Aquí te pillo, aquí te mato -dice el refrán- y nada más próximo a la realidad. Hasta se escucha a algunos presuntos rebeldes que le están apaleando exclamar, en perfecto castellano con acento cubano o similar, un "dejadles que le fusilen" mientras se reparten los botines del ensangrentado líder.

Ya está el gato en la talega y el petróleo donde debe, en manos de los dueños del mundo. Podéis dormir tranquilos los bienpensantes, que así no se escribirá la Historia.

miércoles 12 de octubre de 2011

acerca del dichoso escudo antimisiles

En cuanto se supo la noticia, comenzó en nuestro pueblo un hervidero de comentarios que sigue aumentando en estos días. Todos participan y, en general, todos aplauden la decisión de Zapatero y se frotan las manos echando cuentas de lo mucho que la llegada de la dotación y el acompañamiento de los cuatro destructores va a beneficiar la precaria economía de la gente de Rota, machacada por el paro. Como mucho, el argumentario general asume que, puesto que la Base está ahí y nadie la va a quitar, que al menos su crecimiento deje en Rota más dinero y puestos de trabajo. Ahí coinciden, puestos a coincidir, la alcaldesa y su PP, el PSOE de Zapatero, los RRUU y hasta IU con la mano derecha (con la izquierda afirman que están en contra), los de AECIRO y el portero de mi casa.

Lamento disentir con este general criterio y sentirme en la obligación de argumentar contra esta decisión ilegítima, traicionera, antipopular, reaccionaria y, sobre todo, enormemente peligrosa. Lo hago a título personal, amparándome en aquella cita de Marco Tulio Cicerón, que es la que me impulsa a menudo a nadar contracorriente:"Mi conciencia tiene para mí más peso que la opinión de todo el mundo". Acaso por eso me pasa lo que me pasa. Explicaré mi abundante adjetivación del comienzo de este párrafo. Ilegítima, porque en ningún caso estaba contenida esta decisión en la oferta electoral de la que surgió su candidatura a la Presidencia del Gobierno; traicionera porque ha sido negociada y anunciada a espaldas del pueblo y con el Parlamento disuelto; antipopular porque se pasa por el forro al 59% de la población española que acudió a las urnas en el referéndum del 86, tanto a los que votaron a favor (recordad que en la redacción atrabiliaria de la consulta se condicionaba el sí a la progresiva disminución de la presencia militar norteamericana en España) como a los que votaron en contra; reaccionaria por sí misma, sin entrar en más explicaciones, y enormemente peligrosa porque situa a España en general y a Rota en particular como objetivo preferente de cualquier ataque, incluso "preventivo", de los enemigos actuales y/o futuros de la OTAN o del imperialismo yanqui y, desde luego, por multiplicar en nuestro suelo el almacenamiento de misiles SM-2 y SM-3 junto a sus correspondientes cabezas de todo género, probablemente también nucleares.

Lamento no coincidir tampoco en los argumentos de los que afirman que van a traer trabajo y dinero a la Bahía. Las cosas ya no son como antes. Los americanos ya no atan los perros con longanizas, hay centenares de casa unifamiliares vacías en la Base, el súper de allí es mucho más barato que los de Rota, el dólar menos fuerte que el euro al cambio y la experiencia demuestra que las obras que se han estado realizando en el puerto (la construcción del muelle 4, para ser exactos), no han generado puestos de trabajo entre los roteños. Así que no aprecio, para nada, que un nuevo mister Marshall vaya a llamar a nuestras puertas. ¿Merece la pena no dedicar siquiera unos minutos a valorar en la que nos ha metido Zapatero? A quienes estéis interesados, os aconsejo la lectura reposada de este texto http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=4487 que arroja bastante luz sobre el tema.

Desde luego que esto no quita para que las autoridades municipales, en beneficio del pueblo, aprovechen para exigir el estricto cumplimiento de los acuerdos de compensación económica firmados con el Ministerio de Defensa (cosa que deberían haber hecho siempre), aunque a mi entender la posición más justa sería la de plantear un rechazo frontal a la permanencia de la Base en nuestro término municipal y la entrega (devolución) a la sociedad civil de todos los elementos construidos que allí se encuentran y no son estrictamente militares. A ver quién es el guapo que me asegura que un macro aeropuerto internacional del sudoeste y unas instalaciones portuarias de primera magnitud no iban a crear puestos de trabajo permanentes y suficientes para recolocar a los 3.552 parados de nuestra ciudad y dinamizar la economía de toda la región, empobrecida actualmente -entre otros motivos- por el detrimento del turismo por la proximidad de esa misma Base que tantos aplauden.

Y eso sin contar con los riesgos que para la salud propia y la de nuestros hijos representa la acumulación de armamentos de naturaleza desconocida, los vertidos al mar del mantenimiento de la flota, la secreta destrucción o hundimiento de munición (plomo) y armamento obsoleto o la inexistencia de depuradora alguna de fecales y pluviales en la Base, por no mencionar el siempre presente fantasma de algún accidente nuclear o táctico sin que nuestra ciudad disponga de ningún plan de evacuación o de emergencias. O encontrarle alguna explicación diferente a que los gaditanos fumamos mucho a las preocupantes cifras de incremento del cáncer entre la población de la Bahía, superiores hasta casi doblar el índice habitual de incidencia de esta enfermedad en el resto de España.

No. No estoy en absoluto de acuerdo con la nueva cesión de la Base de Rota al sistema antimisiles del Tratado, es decir del ejército yanqui, ni con el consecuente incremento de la presencia bélica de los USA a las puertas de mi casa, ni con el progresivo deterioro del turismo que esto ha de conllevar, ni con la cada vez mayor dependencia de nuestro suelo de los planes armamentísticos de la OTAN.

Que se vayan. Que nos dejen en paz. Que devuelvan sus tierras a Rota para que podamos vivir de lo que han construido y allí debe quedarse como justiprecio del peligro al que nos han sometido. España no tiene más enemigos que los que nos crean las propias Bases o la agresiva política militar de la Otan.

sábado 3 de septiembre de 2011

alternativa por la Democracia

Ante el evidente descalabro electoral que acecha a un PSOE desnortado, adalid a contracorriente en España del neoliberalismo rampante gracias a Solbes y Salgado -a todo el equipo económico del Gobierno, para qué señalar con el dedo- nombrados directamente (imagino que conociendo bien las consecuencias previsibles al depositar en ellos y su tendencia las llaves de la economía española) por Zapatero, cuestión ésta que va a salpicar inexorablemente la opción supuestamente regeneradora de Rubalcaba, la pregunta es a dónde han de ir a parar esos votos que abandonarán la bandería socialista.

Más cercano de lo que desearíamos el 20N, sin tiempo apenas para templar gaitas, parece que haya llegado el momento de una reflexión urgente que contribuya a clarificar las opciones que nos quedan a los ciudadanos de a pie ante esta cita electoral que circunvuela como ave de mal agüero nuestras cabezas. Las consecuencias de un vacío opcional en unas elecciones generales, pero especialmente en éstas por sus particulares circunstancias que las dotan de una trascendencia innegable, podrían abocarnos a una brutal travesía del desierto si el PP se hiciera con la mayoría absoluta -léase manos libres- para aplicar en todo el Estado (con la brutalidad, la arrogancia y la desvergonzada incontinencia que ya demuestran Aguirre, Cospedal y compañía) sus políticas de destrucción de lo público en beneficio del sector privado (léase capitalismo salvaje).

Con la excusa de anteriores despilfarros, en parte ciertos gracias a la manirrota administración de los socialistas en el Estado y las Autonomías a su cargo, pero en nada comparables, pese a ello, al aterrador volumen de la deuda privada de Bancos, Cajas, grandes empresas y corporaciones financieras -que son la auténtica carga de la deuda española-, veremos cómo aplican medidas económicas de restricción sin precedentes que afectarán a los parados y a los pensionistas en sus escasos ingresos, habrá que pagar dos veces la sanidad, cerrarán colegios y hospitales públicos, se acabará la financiación de libros u ordenadores para los estudiantes, de becas públicas para universitarios... Cualquier sector popular será pasto de esos "mercados internos" que no son otra cosa que la Banca bajo cualquier acepción. Con las manos libres, queridos, Rajoy va a ser (sin olvidar a sus aventajados discípulos de CiU), el rayo que no cesa, la tormenta perfecta, el huracán Irene y los cuatro jinetes del apocalipsis todo en uno. Y nosotros, el pueblo, cada vez más pobres, nuestra vida mucho peor y en la tele todas de romanos.

Esta es la que nos espera si no reaccionamos. Por eso mi opinión alarmada y urgente de hoy. Porque ante una situación de riesgo evidente de esta enorme envergadura, ni el pasotismo electoral de amplios sectores quincemayistas (justificado quizá, pero inútil a estos efectos y frente a tamaña amenaza), ni el doctrinarismo de IU, ni la curiosidad emergente de Equo, ni purismos nacionalistas de ningún género, tienen cabida en esta hora histórica ni la dispersión evidente de estas izquierdas servirá para nada. Bueno, sí que servirá para algo, como cualquiera que conozca el proceso electoral en España sabe de sobra: para entregar más escaños a los dos grandes partidos.

Ante el riego evidente que nos acecha, ante su trascendencia realmente histórica, ante el previsible descalabro de una Constitución que habrá precedido la nueva Legislatura con la rendición de la soberanía popular a las exigencias del BCE, FMI y de algunos estados europeos adalides de su Banca nacional, ante el peligro en que se encuentra, por todo ello, nuestro sistema democrático, es la hora de las decisiones generosas. La hora de olvidarse de las tácticas propias y sublimarlas en una sola, la hora de que todos los partidos de izquierda real se reúnan, sin excepción, para preguntarse a dónde van y a dónde envían al pueblo si se presentan separados. La hora, pero ya, de encontrar un programa mínimo conjunto que evite sectarismos y personalismos, que se apoye en las reivindicaciones del sector más profundamente movilizado de nuestra sociedad española -el movimiento del 15M y Democracia Real Ya, básicamente- con el fin de articular UNA SOLA Y ÚNICA ALTERNATIVA POR LA DEMOCRACIA que sea capaz de unificar el voto de todos los descontentos, que somos legión, con el sistema que nos ha conducido a esta situación.

Si no lo hacen yo, al menos, no se lo perdonaré nunca.

lunes 29 de agosto de 2011

emociones del vino

Debo estar gilipollas, interpretación que nunca descarto, pero anteayer sábado me emocioné viendo a la gente pisar la uva. Más precisamente, la uva Tintilla, variedad autóctona de aquí, de Rota, actualmente en alto riesgo de extinción -ante el que muchos nos rebelamos. Fue en un acto local, tras una brillante conferencia en la que quedó claro cómo estos pagos han pasado de tierra vinícola a tierra de nadie gracias a la Base americana y al turismo. Sobre un escenario, ante el castillo de Luna (que se reconstruyó al gusto franquista de la época, sin respeto ni coherencia histórica), un pequeño lagar recibió no más de doscientos kilos de nuestra uva autóctona, de igual ADN que la graciano riojana o la parraleta aragonesa, pero más antigua y cultivada en terreno arenoso. Este año se ha adelantado la cosecha, acaso por mor del levante traicionero, y ha habido que recogerla porque estaba ya perdiendo peso. Al lagar fueron a parar esos doscientos kilos y al escenario se fue subiendo la gente, un padre con su hijo en brazos, familias enteras o algún grupo de chicas, jóvenes y mayores animados, alegres, descalzos y sobre todo fieramente humanos, a pisar la uva como se ha hecho siempre, al placer de sentir en sus plantas reventar la vida, renacer en caldo y en hollejo, a disfrutar la ceremonia que fecunda el tránsito de la tierra a la bodega, del campo abierto al silencio de la gruta, de la cepa al milagro dentro de una botella.

A mediada que los olores del mosto, que chorreaba abundante por el caño a las vasijas, impregnaban la plaza, a todos los presentes se nos iba poniendo cara de tontos, esa sonrisa inadvertida y algo boba por la que se nos escapa sin querer, en momentos especiales (cuando ningún convencionalismo sujeta el gesto y puede la emoción fluir a su antojo, emergiendo de adentro), esa expresión que resulta ser lo más parecido a la felicidad de que disponemos.

Evoqué entonces aquellos pasados días de vino, los tiempos en los que vivir era compartir, en que trabajar era noble y aceptarlo sensato y hacerlo con alegría expresión de solidez y de salud mental. Tiempos mas sencillos y sabios, tiempos de armonía con lo natural, de pertenencia al paisaje, de risotada, de charla a la atardecida, tiempos de cerezas y vino, siempre de vino como cultura, solaz, trabajo, trasiego o cata, pero sobre todo tiempos de vino en compañía.

Y me emocioné como un viejo idiota. Más vivo que nunca.