viernes, 12 de julio de 2013

emigrantes


Un estúpido es, sin duda y como diría Forrest Gump, el que dice estupideces. Hace bien poco, la estúpida ministra de Empleo y SS, opusina onubense por más señas, Fátima Báñez, se descolgaba declarando que los jóvenes profesionales españoles que encuentran empleo en el extranjero, en Europa mayormente, no emigran sino que emprenden una aventura vital. Mientras que otro estúpido como el portavoz Pons, éste premeditado, aseveraba a su vez que nuestros jóvenes no salen realmente de España, sino que visitan “los alrededores”, el extra radio europeo.  

En Rota lo conocemos todo de este éxodo sangrante. En el breve plazo de seis meses, yo mismo he sufrido el alejamiento de Vinny a las alemanias, de Manuela a Ginebra, de Alberto a París, de Elena a los madriles…  Se nos van todos, paso a paso, jóvenes y sobradamente preparados, los mejores, la savia nueva que debería trasformar nuestro pueblo. Se van porque tienen que exportar su fuerza de trabajo para seguir viviendo, en lo que se pueda, degradando su preparación y los tantos esfuerzos que les costó rematarla…

Demasiado serio como para que estos estúpidos lo intenten minimizar y reducir a la categoría de anécdota cuando es puro dolor. ¿O son menos amargas las lágrimas a bordo de un lowcost? ¿O acaso era más sensible aquella media maletilla de cartón, bien ensogada, que la minisamsonite blanda que aceptan los rácanos de Ryan Air? ¿Hace menos daño a los que se van que a los que se fueron?

Ni los aeropuertos recién pintados para engañar turistas envidian para nada al solitario andén de la estación de Rota en el que, un amanecer triste y cualquiera, el abuelo subió a aquel vagón de tercera con asientos de barras de madera -que te dejaban el culo a rayas- con destino a la negra cuenca del Rhür…

¡Qué aburrido parecía cuando te lo contaba -otra vez, qué coñazo-  el viejo, hace apenas cinco años!

4 comentarios:

Juan Tomás Rodriguez Marcos dijo...

Como siempre genial reflejo de una lamentable realidad, provocada por la estupidez y el engreimiento de unos nuevos demócratas, que han actuado como caciques.

Anónimo dijo...

Me he emocionado al leerlo ¡qué gran verdad! Estamos dejando escapar el futuro. Todos los que están preparados podrían ayudar a España ¡que falta le hace! y estamos dejando que su valía se desarrolle fuera de nuestras fronteras porque aquí no tienen oportunidades ¡qué lástima!

samor dijo...

Te lo copio y publico en Rota Turistica.Información. Vale.

Andrés L. C. dijo...

Recibimos con los brazos abiertos a sus jubilados, y a turistas que descargan sin decoro en nuestro país sus fluidos corporales, y les enviamos entre sollozos ingenieros y médicos... lo mejor de nuestra casa.

Hay que ver Don Antonio, cuanta miseria generan los miserables.