sábado, 20 de septiembre de 2008

razones para NO presentarse a un concurso

Claro que, si lo piensas bien, ¿por qué me voy a tener que presentar? En primer lugar, los criterios de los demás blogueros, salvo algunos que conozco, no me merecen demasiada confianza. No por nada, sino porque tampoco hay muchos cuyos contenidos y formas me llamen la atención, como seguro les debe suceder a ellos con esta malablanca... Si tengo en cuenta el país en el que vivimos, seguro que no faltarán los que se asocien, se agrupen formando esos lobbys tan de moda, medren y utilicen de forma torticera el amiguismo o incluso atraviesen la frontera de las presiones y las amenazas, que habrá quien se inscriba con el exclusivo fin de torpedear candidaturas y bucear entre ellas para descalificarlas y ponerlas verdes. ¿Qué necesidad tengo yo de someterme a este calvario? Además, según la mecánica del concursito de marras, son los votos de los competidores los que realizan la preselección y con ellos arrojan a los pies del jurado cinco finalistas para que éste les dé la puntilla.

Y ahí llegamos a otra. ¿qué respeto pueden merecer los criterios de un jurado? ¿En qué se basan, acaso en sus conceptos de lo bueno y lo malo, siempre discutibles, en el maniqueísmo que nos invade y atropella, en criterios meramente estéticos o solamente cuantitativos o exclusivamente utilitarios o peor aún ideológicos? ¿De qué cultura nacen esos criterios? ¿De qué educación? Me apuesto corderos contra pajaritos a que miran con simpatía a los más jóvenes, que cumplir pocos pasa por ser la panacea o que son del Atléti o de esos colgados de los términos anglófilos que rebosan la Red o lo mismo hasta clandestinos adoradores de Reverte...

No lo tengo nada claro, no. Estaba yo tan tranquilo en mi rincón y a ver si ahora voy a tener que escribir para gustarles, cambiar mis registros o seguir las modas. Porque, ya que te presentas, lo haces para ganar, digo yo. ¿O no? Pero..., ¿y si no ganas? ¿Y si cualquier cualquiera considera que lo tuyo es de aluvión, que no destaca ni por deleznable o simplemente siquiera lo mira? Y si lo mira pero no lo valora ¡Oh, qué terrible idea me persigue!, ¿qué pasa si ni resultas seleccionado? ¡Qué bochorno, papi! Ser uno más, del montón, un mindundi de la red, una anchoa entre mil...

A mí con esas, no. Si quieren divertirse, que se compren un fedeguico, pero de mí no se ríen por el papo. Que no, hombre, que no. Que no está hecha la miel para la boca del asno. ¿Sabéis lo que os digo? Que lo mismo no me presento.

¡Qqqqqqqqqqqque se jodan!

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Chico, defínete. Escribiendo tan bien como piensas que escribes, siendo tus comentarios sobre las visicitudes de la vida tan ágiles, como piensas que son; teniendo esos ojos de mirada profunda que dá, a quien tu retrato vé, esa certeza de ver a un hombre inteligente y sutil... no entiendo que se te presentes dudas al respecto.
De acuerdo, entre los miembros de un jurado hay de todo...del Atletic, del Madrid y hasta....del Barça (de todo tiene que haber en la viña del Señor) pero estoy convencida que tras ver tus entradas quedarán obnubilados por tu sapiencia, tu gracia y tu salero.
¡Ánimo! al fin y al cabo eres maño...

Pedro de Paz dijo...

Que síque, que noque... que a mi novia le gustan los albaricoques
Que noque, que síque... que a mi novia le gusta el palíque


Vamos a ver si nos centramos, D. Antonio, que le veo un poco disperso.

Abrazos,
Pedro de Paz

oyana dijo...

Anónimo, dudar es de sabios.
Antonio, a mi me convence más este post que el anterior, claro que cada uno es muy dueño de hacer lo que le venga en gana.
Yo no me presentaría a ningún concurso bloggero.
Un abrazo

Más claro, agua dijo...

D. Antonio, si me deja solo en la estacada, las cervezas únicamente desfilarán por el gañote de quien suscribe... ;-)

Gustavo dijo...

Pienso que hagas lo que hagas estará bien: si te presentas, porque quieres, luego lo mismo ganas y todo... Y si no, veo que tus razones son convincentes y las comparto al 100 %: por eso yo no me presento. En esos concursos, no te equivocas, hay ese tipo de acuerdos entre blogueros: "si me votas, te voto" ¡Ya ves tú! ¡qué mérito!
Haz lo que quieras, y si no les gusta... Se pueden dar por dados.
PD: siempre puedes decir que tu gobierno censura tu página, eso en Cuba parece funcionar cuando no es más que -parece ser- un error informático de redes muy común, pero que te da premios y todo.

Luna Carmesi dijo...

No es más intima la satisfacción de leerse a uno mismo y gustar lo que escribe...