lunes, 14 de marzo de 2011

dulzura

Querría escribiros hoy sobre el incalculable riesgo nuclear en Japón (tan lejos) donde podría producirse la fusión del núcleo (ojalá no) de una central igualita que la de Garoña (tan cerca) fruto podrido de un movimiento sísmico en zona proclive para ello (como también lo es España, mira tu, aún en otras dimensiones) y de las decisiones estratégicas de algunos iluminados partidarios de construir una potencial bomba atómica en el desván de su casa (que es la nuestra) con la coartada de que es para obtener energía y silenciar sin embargo la eterna vida de los residuos contaminantes para, si pasa algo, decir luego que eran como hilos de plastilina.

Querría escribiros hoy acerca de la impresentabe situación en Libia, de la que llegan y no paran noticias estrafalarias de bombardeos sobre civiles que no tienen en su respaldo ni tan solo una fotografía a pesar de lo precisos que pueden ser los satélites espías norteamericanos que en las películas aseguran fotografiar desde las alturas la matrícula de tu coche, y en la realidad van y lo hacen, qué puñetas, mientras resulta que los dirigentes de la llamada oposición popular son dos ex-ministros del propio Gadafi (que me cae como el culo, todo hay que decirlo), algo así como Rubalcaba y la Chacón encabezando una rebelión popular contra Zapatero, y resulta también que tienen uniformes y armas pesadas que vienen de no sé dónde y que todo Occidente clama al unísono las maldades del que era amiguito del alma ayer mismo y proclama una intervención militar con el respaldo de la Liga Arabe o de la ONU o de quien sea... O contaros que en un blog que he encontrado hay quien desarrolla otras interpretaciones de la cuestión, documentándola a conciencia y que al leerlo te dan ganas de mirarte al espejo y reírte de tu credulidad o de lo tontos que somos tan a menudo.

En lugar de lo cual, como en el fondo me caéis bien, os inserto esta belleza para que, al menos desde aquí, resuene una explosión de calabaza y mar que arrulle vuestras orejeras y contribuya a serenar vuestro espíritu, que bastante tenemos con las que están cayendo. Canta Carlos Cano, que ya no está aquí para vivir tanta angustia.

4 comentarios:

María dijo...

Buenos días (por decir algo)
Lo del "NUCLEAR NO GRACIAS" parece ser que era cosa de viajas "jipis" como yo o de nostálgicos del ayer.
Más todavía si oímos lo último de "mister hilillos de chapapote", queriéndonos convencer de que lo nuclear y el carbón (¡¡¡) es el futuro.
Ante la magnitud de lo que pasa en Japón, más de uno debería desempolvar las chapitas amarillas y manifestarse en contra de las centrales que ya han cumplido su misión, por lo menos.
Paso a ver el blog que enlazas.

Saludos

albokari2 dijo...

Yo, Antonio, qué quieres que te diga. Me cuesta -y me duele- creer que cualquier revuelta popular obedezca a intereses de otros, generalmente conómicos: quiero reconocerles, al menos, un poco de autonomía a estos pueblos. Me da igual si esa oposición está amparada por la CIA, el KGB o lo que sea... Si están matando a gente, tú y yo estaremos del lado de esa gente.

Antonio Piera dijo...

¿Por qué crees, Gus, que nadie habla del pueblo de Barheim al que están reprimiendo tropas de Arabia Saudi? Tu y yo estamos siempre al lado de los que sufren y de los que mueren por sus ideas de progreso, pero ello no quita para saber cuánta manipulación existe acerca de las noticias de Libia, la misma que había antes cuando les interesaba hacernos creer a todos que en Egipto, Túnez y Libia había democracia. Lo malo es que las mentiras llegan por todos lados, a coro, y hay que buscar información y leer algo más que la tele, la radio y los diarios.

albokari2 dijo...

¡Claro que sí Antonio! Y lo de Bahrein me indignó mucho: (por lectura oficial) están retrasando una intervención de Libia y Bahrein pide alegremente ayuda al ejército Saudí mientras la OTAN y la Liga de Países Árabes callan como putas (con todos mis respetos a las putas). Lo que quería decir es que, aunque esa manipulación existe, la indignación que ha llevado al pueblo a las calles sí es real. También Brecht lo sabía cuando la primera huelga en la RDA, pidiendo indulgencia hacia los trabajadores aunque hubieran sido manipulados por agentes extranjeros.