viernes, 22 de marzo de 2013

bandera blanca


Por primera vez, creo, desde que se inventó este invento, abro el portátil y me siento ante él con el único objetivo de intentar mantener con vosotros este semanal contacto que tanto aprecio. Espero que no sea por sentido del deber o siquiera por responsabilidad profesional. Me haría mucho más feliz pensar que es, sencillamente, porque me gusta vuestra compañía.

No pasan por buenos momentos las cosas que interesan mi salud, de manera que debo medir con sumo cuidado mis esfuerzos para no caer en el agotamiento por esos gestos menores en cuyo consumo energético nunca habría reparado de no estar yo tan blandito.

Y todo por haberme sometido, sin rebelarme, a esa odiosa manera de hacer medicina supuestamente preventiva que padecemos en este país de locos y que consiste en romper lo que no está roto como brillante método para que alguien pueda después suponer lo que podría sucederte en el futuro según permiten suponer ciertos resultados que no son además, tampoco, fiables. Total, en resumidas cuentas, otro al saco de “yo estaba normal, me hicieron unas pruebas y ahora me encuentro como el culo”. ¿Os suena de algo?

Así estaban las cosas esta madrugada, tras varios días en los que, por su parte, la preselección de amigos de confianza ha ido siguiendo su curso, cuando -en una operación nocturna perfectamente organizada- me he encerrado en mi baño, silencioso, clandestino, en la mano un bote de blanqueante de esos que llevan muchos rayos de colores, vete a saber por qué, donde, en secreto, con la minuciosidad de un orfebre, con la insistencia de un obseso y la inapreciable asistencia del agua muy caliente, he convertido el breve lavabo en el lavadero antiguo de frotar y frotar, campo de mi batalla particular contra las huellas sangrientas que estos desmanes clínicos se obstinaron en dejar impresas a fuego en el frontal mis gayumbos.

Cualquier cosa para evitarle este espectáculo al amor de mis amores, que cree que estoy hecho de espuma de mar.

Como podréis comprobar, han quedado impolutos.

(Basado en la columna del mismo título publicada en Rota Información el 22 de marzo 2013)