viernes, 10 de abril de 2009

anónimos

Tu vas y escribes lo que piensas sobre las cosas que pasan o las que sospechas que pasarán o las que recuerdas que pasaron. Haces público lo que piensas porque existe un medio que te lo permite por la cara y es la manera que has encontrado de rentabilizar la pasta que te cuesta el adsl, además de otras ventajas que le vas descubriendo a mantener a ese precio la conexión. Firmas tus escritos con nombre y apellidos porque te parece lo correcto, aunque no imprescindible, pero has nacido así y tampoco tiene tanta importancia lo que dices, coño, como para andar pillándotela con papel de fumar. De repente descubres que has encendido una bombilla allí donde antes sólo se podía imaginar la lucecita de El Pardo y te asombras de que, desde aquel ya tan lejano diciembre de 2006 hayan visitado tu casa cybernética para leer tus palabras nada menos que 71.348 seres, en su mayoría humanos.

Muchos de ellos han tenido a bien hacerme llegar sus opiniones acerca de lo que aquí he escrito, algunos a favor, otros en contra, e incluso algunas veces se han propiciado entre los comentaristas debates apasionados aunque dirimidos siempre desde la cortesía y la moderación no exentas de sentido del humor, pátina con la que siempre he intentado tamizar la hipotética radicalidad de mi pensamiento sobre todo en algunos temas de los que habitualmente levantan ronchas porque tocan donde más duele. Siempre he pretendido, y me jacto ante mi propia mismidad de haberlo logrado a menudo, decir cuanto la actualidad y sus expresiones me sugerían, intentando aportar a cada comentario un plus de novedad, algún elemento nacido de mi coleto en forma de análisis original o comentario de los que le sacan la punta al lápiz, tanto como hacerlo tratando con el mayor de los mimos el idioma en que escribo, este español que adoro y admiro por su incuestionable riqueza y profundo acervo. Aquí he intentado escribir desde el máximo respeto por mi lengua y por las ideas que combato tanto como por las que comparto. Así creo que ha sido hasta ahora y así pienso que seguirá mientras me guste hacerlo y a vosotros, lectores, muchos tan silenciosos, leerlo.

Pero también por estos lares aparecen de cuando en vez (pocas las veces, debo decir) algunos personajes que aprovechan el oscuro manto que les ofrece el anonimato para, escudados debajo de él, insultarme y arrojarme a la cara su desafuero. Como el que recibí no hace mucho, que decía: "hijoputaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa vete a trabajá que no das ni puta ostia to el día odiendo y naciendo na cabrondelosmalos malaaaaandro". Está bastante claro que su autor debe conocerme a fondo y disponer de la información privilegiada que le permite emitir sus exabruptos con tamaño convencimiento y profundo conocimiento de causa, sólo comparables en cuanto a sus proporciones desmesuradas con su escaso seso. Enseguida llegó el comentario de una habitual de esta página, que le agradezco aquí tanto como ya hice en los comentarios, en defensa de este escribidor acusando al espontáneo de cobardica por esconderse en el proceloso anonimato para insultar gratis.

Lo cierto es que ese comentario lo dejé publicar voluntariamente para que me sirviera de gancho para esta entrada. Por eso pasó el filtro del que dispongo en esta página, gracias al que os ahorro algunos otros del mismo jaez. Lo hice porque entiendo que tras estas palabras no sólo se esconde un/a gilipollas/pollos, sino además un/a ignorante.

Un/a bobo/a tecnológico/a que no sabe que con su vómito de las 5,28h. de la mañana del 7 de abril (digo yo que volvería con el calentón de alguna conquista frustrada, o pedo como una cuba o ambas cosas, porque no se me ocurren otras razones plausibles para explicar el hecho de meterse en una página como ésta a tales horas de la madrugada si descontamos un profundo ataque de insomnio fruto sin duda de la mala digestión de su propia bilis), que con su vómito, decía, viajan también informaciones acerca de sí mismo, tales como la dirección IP de su ordenador (83.49.41.25) o el DNS bajo el que se cobija (25,Red-83-49-41.dynamicIP.rima.tde.net), que su servidor es Telefónica.net y está situado en los alrededores de la calle Garganta de los Montes de Madrid y ante el que podría denunciarle con un simple mensaje al servicio nemesys de la compañía para que le dieran un toque o acaso de baja por una temporada, inscribiéndole de paso en el registro correspondiente de indeseables en la red.

Lo mismo lo hago un día de estos.

11 comentarios:

Gustavo dijo...

Yo he sufrido poco el ataque de ciertos trolls. Uno (o dos) en La Zamarra diciendo viva no sé qué señor; unos cuantos neocons y un (seguramente) falangista "camisa-vieja" en "A ras del alba", que, dentro de lo que cabe, han sido corteses -excepto un gilipollas que defendía a Pinochet por lo que hizo Lenin (!) y el falangista éste que cuestionó mi estilo desviando la atención hacia un tema del que yo ni trataba-. Bueno, y otro al que le planté cara en la página de Adrian y que resultó ser un catedrático de ultradrecha filosófica (¡Zas! ¡En toa la boca!). Y casi todos bajo el anonimato: es decir, sin enlazar a webs o blogs.
Si quieres mi opinión sobre este ser particular, creo que debe ser una especie de idiota que se divierte insultando por aquí y por allá, y que no merece la menor consideración. Eso sí: si te lo vuelve a hacer, ¡dale duro! con lo que precisas al final. Me ha parecido genial eso de publicar sus datos.
¡Saludos Antonio! y no te dejes comer el coco por esta peña.

oyana dijo...

El anónimo es un gilipollas estropeablogs, pero tú, corazón eres un genio de la informática ¿cómo puedes saber de dónde llega un comentario? Para mí es más misterio que el de la santísima trinidad. Me has dejado pasmá de la admiración.

Un reverencial saludo

__MARÍA__ dijo...

¡Qué paciencia!
Pues sí, has tenido una buena idea con eso de poner los datos del insultante.
Claro que no ofende quien quiere, sino quien puede. Y a ti no creo que esas palabras escritas con nocturnidad y melopea, te puedan ofender ni quitar el sueño.
Saludos

Anónimo dijo...

antonio metele caña TITO

Gontzal dijo...

Si hay que rascarse el bolsillo, pongamos bote para ir a por el fulano. Cuanto zoquete escondido tras el anonimato de Internet.

No me sorprende el número de pinchazos. Poder leer esto sin pagar es un lujo.

Vimes dijo...

Mira que hay trolls tontos.

David dijo...

Tío, vaya colleja le has aplicado.

Ese comentario da para análisis morfosintáctico como poco. Es vómito digno de un tertuliano de plató, pero este no va a sueldo. Mecachis...

Antonio Piera dijo...

No te preocupes, Gustavo. Gracias por tus consejos.

Oyana, lo que pasa es que me gusta profundizar en los medios que utilizo y darles un poco las vueltas para mejor aprovecharlos. Cuando quieras y te apetezca, mejor si estás algo menos tensa por tus circunstancias, te cuento de qué va y cómo se hace. No es complicado y sí muy divertido.

Gracias María, vecina. No le doy la menor importancia. La respuesta intenta ser más bien una especie de guía y una vacuna para que este género de infrahumanos sepan que no tienen las manos libres del todo para sus manejos.

Tito, me pondré a ello si hiciera falta.

Gracias, Gontzal, tanto por la generosidad de tu oferta como por la benevolencia de tu criterio. Me enorgullece lo que dices (has conseguido que casi no quepa por la puerta).

Tontos e indocumentados, Vimes, como es lógico en quienes sólo se miran las propias ínfulas.

No perderemos el tiempo en ese esfuerzo, ¿verdad, David? Lo dejaremos para su siquiatra...

Browner...Seguro? dijo...

No merece la pena... ¡Ladran, luego cabalgamos ¡

Saludos

Lúzbel Guerrero dijo...

¡NOOOO MAESE PIERA!, tengo una idea mehó,: le tiremos un disionario

y !PLÍÑ!, claro, que el negocio es el negocio

Antonio Piera dijo...

Claro que cabalgamos, Browner, y a toda leche...

Hombre Lúzbel, mi demonio favorito con una idea por demás diabólica. El María Moliner haría bien el oficio... Gracias por pasarse.