viernes, 12 de abril de 2013

participación ciudadana


¿De dónde ha salido el infundio de que en Rota los ciudadanos no pueden intervenir en los Plenos? Vaya tontería. Pues claro que pueden. Con algunos matices prácticos, por cuestiones de método; pero, puestos a poder, los ciudadanos de a pie pueden. El procedimiento, además, es tan sencillo como el mecanismo de un botijo. Yo se lo explico a ustedes con pelos y señales, para que no haya dudas.

Lo primero es saber qué decir, lo que no siempre es fácil, justo es reconocerlo, aunque en ocasiones ocurra. Pero démoslo por hecho, que esto es solo un ejemplo, y vayamos entonces al grano. Para empezar, lo que usted quiera decir ante el Pleno municipal se escribe en un papel, porque las preguntas y los comentarios hay que hacerlos por escrito, que, si no, no valen. Eso, al menos, es lo que reza el procedimiento, aunque no sé si de acuerdo con la Ley. Bien clarito, conciso y que no sea muy largo, que lo bueno es mejor cuanto más breve, como todos (salvo algunos munícipes proclives a la verborrea) sabemos.

Luego, lo presenta usted a una de las amables funcionarias de la ventanilla de la OAC teniendo el detalle de hacerlo al menos cuarenta y ocho horas antes de la celebración del Plen
o en el que pretenda intervenir, para que la administración pueda recibir y estudiar, como sin duda merece, su aportación a la gobernanza de nuestro pueblo. Y ya está. Usted se persona en el Pleno y a esperar que le llamen al estrado al final del mismo.

Eso sí. Le llamarán o no, según cómo ande usted de suerte. Me explico: si ha acertado, buenamente, y el tema de su intervención coincide con alguno de los puntos del orden del día tratado en la sesión, quizá le den la palabra. Si no, mala suerte, seguro que se la deniegan, como sucede habitualmente.

Nada como saber con anterioridad qué temas se tratarán en el Pleno, se dirá usted con toda lógica. Lástima que se publiquen cuarenta y ocho horas antes. 

PD.- En la imagen, un método de comunicación más directo aunque escasamente protocolario como el que utiliza nuestro compañero. Te subes y se lo cuentas.