jueves, 15 de enero de 2009

la 440

Esta es la entrada que hace el número 440 de este blog de mis entretelas y barajaba para ella un buen número de temas que han retenido mi atención, del tipo huelga de jueces, mensajes en un autobús, defenestración en Público y alguna más, pero debo deciros que cada vez que me he sentado al teclado para trabajar con sus contenidos me asaltaba una especie de parálisis digital, a los dedos, seamos precisos, originada en el cerebro, que me lo impedía. No he sido capaz de redactar una sola línea con sentido, confieso, desde que mi amigo Pepe el tuerto me envió un contacto que abría una cámara centrada sobre Gaza en tiempo real y pude contemplar en directo durante largos ratos, y escuchar aterrado, las explosiones, los incendios, los disparos, los cañonazos, el fuego de morteros, los aviones y sus supuestos misiles de cirujano...
Paralizado por su contemplación, estaba decidido a colgar esa vergonzosa ventana (http://switch3.castup.net/cunet/gm.asp?ai=386&ar=NanaTV01&dr=02:30:00%20-%202k%20-) en este blog cuando, vete a saber por qué, la trasmisión enmudeció y sólo quedó de ella un link a ninguna parte. Miento. Una de las veces, se volvió a abrir la ventana y pude contemplar un delicioso spot comercial de la televisión israelí repleto de niños alegres y juguetones.

Apenas me estaba reponiendo de las emociones encontradas que me había provocado la visión directa de lo más parecido al apocalipsis que recuerdo cuando recibí de mi amigo Miguel un correo de solidaridad con el sufrimiento palestino. En él venía otro link, esta vez para abrir los documentos gráficos compendiados por una organización solidaria francesa y lo abrí espantado por el comentario que prevenía acerca de la dureza de las imágenes de amputaciones y horrorosas quemaduras al parecer de fósforo blanco de muchos niños de la franja. Tal vez por algo parecido a la misericordia, tampoco el link (http://portail.islamboutique.fr/gaza2008/) me condujo a nada, puesto que se abría una página en blanco. Como soy un pesado, investigué en la caché de google para encontrarme docenas de fotografías con los vínculos rotos, imposibles de visualizar.

Fue entonces cuando caí en la cuenta de la existencia de una poderosa red judía de contrapropaganda que, al igual que sus hermanos mayores de la guerra, libra la suya particular en este terreno, el de la trasmisión de información por Internet. Si ya en la realidad los poderosos misiles, el armamento sofisticado y los explosivos de última generación se enfrentan a los cohetes de hojalata de Hamas fabricados a mano, imaginaos lo que puede ser la maquinaria bélica sionista en la red, cercenando pasito a paso todo lo que pueda ser una manera de que el mundo entero vea con sus propios ojos la barbarie que se está desarrollando ahora mismo, mientras lees estas líneas, en los territorios de Gaza, contra su población, en nombre de una supuestamente legítima defensa (conviene saber que, desde 1980, las alrededor de 700 bajas causadas por Hamas en territorio israelí, que yo condeno sin ambages, han sido menos que las 800 que nos ha causado a los españoles la banda descerebrada y filofascista de ETA).

Esa contrapropaganda hija de la misma madre que la prohibición de periodistas en las primeras líneas, su fehaciente expulsión de observadores neutrales, la imposibilidad de contrastar ninguna información acerca del armamento que utilizan, de sus bombas de racimo, su fósforo blanco, su metralla sin metralla, sus explosivos de "energía directa" o de agentes químicos o biológicos, su prohibida munición DIME (Dense Inert Metal Explosive) con su volframio o tungsteno incorporados, expandiendo el cáncer como arma de guerra, esa contrapropaganda que presenta a Israel como la nación agredida que ejerce su legítimo derecho a defenderse masacrando indiscriminadamente a la población palestina...

Por razones como estas estoy que no puedo escribir nada...

3 comentarios:

__MARÍA__ dijo...

Antonio, sólo me queda más dolor ante esto que no has escrito.

oyana dijo...

Es terrible. A veces da vergüenza pertenecer al género humano.

Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.

Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes....

La tristeza y la impotencia ante tanta atrocidad, me encoge el alma y me deja paralizada. Yo tampoco sé qué escribir.
Un abrazo

Juan Carlos Latxaga dijo...

Está siendo muy esclarecedor comprobar qué equidistantes son muchos comentaristas habituales que tanto demonizan la equidistancia cuando se trata de hablar de Euskadi. Cuando toca analizar el conflicto palestino se la cogen con papel de fumar y se sientan en el fiel de la balanza para poner en plano de igualdad a uno de los mejores y más preparados ejércitos del mundo, y a la población de Gaza. Efectivamente, Israel tiene muchos tentáculos para controlar la información e influir en la opinión pública. ¿Qué otro Estado que no fuera Israel podría permitirse semejante barbaridad mientras la llamada comunidad internacional mira a otro lado?