miércoles, 25 de febrero de 2009

pan y circo

El circo de los medios hiere mi sensibilidad doblemente, como humano y como periodista. En casos como el de la desaparición y muerte de Marta del Castillo, los grados de miseria moral de bastantes periodistas (y directores de informativos y de programas y de cadenas enteras), su calculado proceso de exacerbación del legítimo dolor ajeno, su grado de explotación sin medida de cualquier morbosa circunstancia del hecho en beneficio del propio share, condujeron al paroxismo a la gente y estuve a punto de escribir entonces que estaban provocando el linchamiento real de alguien, aunque desistí cuando se produjeron conatos de ello a las puertas de un juzgado. La miseria de los comentarios que escuché aleatoriamente por la tele, conseguidas retribuyendo confesiones de matiz sexual a menores, la misma que se aprecia todos los días en el descarado e inmoral tratamiento de los "personajes públicos" de la prensa rosa, la falta absoluta de rigor y de ética de esta bazofia resultan un espectáculo que sólo puede ser del agrado de lo peor de cada casa pero que va infiltrando entre la audiencia un vale todo igualito al viejo pan y circo, pero sin pan. De ahí a legitimar la pena de muerte hay un solo paso, que los oportunistas políticos acabarán por esgrimir cuando se haya calentado lo suficiente la cosa. Por no hablar del regreso a las ejecuciones públicas que fueron tan festejadas en su momento. No creo que lleguemos a dar este salto atrás, pero no me negaréis que ya se están presenciando y jaleando ejecuciones públicas ahora mismo a través de los mismos medios que obtienen su riqueza mediante la deformación de su audiencia.

En mi opinión, carece de cualquier sentido que padre y tío de una persona desaparecida y probablemente asesinada se conviertan en los autoproclamados representantes de un pueblo del que afirman saber a ciencia cierta lo que piensa y defiende. Ningún comprensible dolor me hará aceptar que ellos se conviertan por su exclusiva voluntad en mis representantes, ni admito que sean recibidos por el presidente de mi gobierno para exigirle medidas de justicia. ¿Qué país es éste? ¿Qué legitimidad se les reconoce a estas personas? ¿Por qué se les recibe si no es exclusivamente para solidarizarse con su justo dolor? ¿Quiénes alientan, protegen, orquestan y aprovechan estas patrañas? Estas dos personas no son más que seres manipulados para manipular, en la senda del padre de una de las niñas de Alcasser, ahora enjuiciado. Personas en cuyo legítimo dolor se han mezclado protagonismos interesados, exclusivas futuras, sabios e interesados consejos para el uso y provecho de los cinco minutos de gloria que les han llegado desde la silenciosa habitación de su hija y sobrina. Lloro con ellos pero no comparto ni una sola de sus manifestaciones ni me gustaría volver a ver su cara por la tele. Creo que ellos, y todos nosotros, deberíamos mirar y comprender a fondo esta clarividente denuncia, que uso sin permiso de 20minutos, fruto del arte y la sensibilidad de Eneko.

7 comentarios:

Grendel dijo...

Pues no sé que decirle, estoy con usted en que los medios utilizan el dolor ajeno para aumentar su cuota de share (esto no es nada nuevo), pero discrepo en lo del endurecimiento de las penas. Es grave lo que ha pasado y no debería volver a pasar, porque alguien puede matar a otro en un momento de locura, pero por lo que parece aquí hay varios niñatos implicados que actuaron con plenas facultades mentales, las pocas que tengan. No puede ser al autor lo condenen a treinta años y que luego por buena conducta salga a los siete y después sólo vaya los fines de semana ¿le parece a usted justo? Porque ésto es lo que pasa y de lo que se queja la gente. No apruebo lo de la cadena perpetua ni la pena de muerte, pero sí el cumplimiento íntegro de las penas, treinta años metido en la cárcel, en la peor de ellas si es posible, habida cuenta de que no sirven para rehabilitar a la gente, al menos que a los peores criminales les resulte un infierno y no un paseíllo de trámite para volver a la carga. Resulta demasiado fácil y barato matar hoy en España.
Y lo de los medios, pues es de traca. Lamentable, se nota que la familia de Marta del Castillo no es de posibles, ahí es cuando los medios, Antena 3 y Telecinco a la cabeza, 20minutos también a pesar de Eneko, se aprovechan de la candidez, la ignorancia y los nervios a flor de piel de la gente. Los medios saben con quién meterse.

Antonio Piera dijo...

Justo a esto me refiero, amigo Grendel. A la influencia de esta intoxicación en las personas normales y corrientes.

En el país al que aspiro, en el que me gustaría vivir, son los jueces quienes manifiestan tras la vista de la causa y luego exponen a lo largo de la sentencia lo que ha sucedido, y sin embargo usted ya me lo está resumiendo "al parecer" gracias al juicio paralelo que, soterrado bajo la apariencia de una supuesta información, se está propiciando desde los medios.

Hasta donde yo alcanzo, las circunstancias sólo estarán claras (y a veces ni eso) cuando los profesionales de la investigación, la fiscalía y posteriormente los jueces así lo consideren. Los indicios que la prensa maneja a su antojo no deben ser válidos para formarse opinión alguna, pienso yo. A mí, que no he seguido más que de rebote estas "informaciones", porque me violentan y me asquean, la cosa podría parecerme un calentón brutal de un tío que mata a una antigua novia de un golpe y a usted otra cosa. Pero hechos como éste, por desgracia, se producen por docenas en cualquier sociedad, incluida la nuestra. ¿Qué tiene este de especial, si no es la apariencia inocente de la víctima y su edad? ¿No lo ha convertido en especial una prensa que ha resuelto con el tema las portadas de más de dos semanas? Apañados estaríamos si de la explotación que de los crímenes más morbosos hacen los medios con el objetivo de vender más extrajéramos conclusiones precipitadas.

O si consiguieran que discutiéramos, aunque sea civilizadamente como nosotros, acerca de la necesidad o no de aplicar determinadas medidas de reinserción según los raseros que a cada cual le parezcan necesarios. Demasiado a menudo, las agresiones tienen más que ver con la educación y el entorno social en que cada uno se desarrolla que con el rigor con que la Ley castiga los delitos.

Gustavo dijo...

Estoy totalmente de acuerdo, Antonio, en todo. Es un dudoso honor que el presidente del gobierno de tu país te reciba si y sólo si no sólo has perdido a alguien estimado, sino que se hayan hecho eco los medios. Y todo ¿para qué? Para pedir cambiar la constitución e imponer la cadena perpetua: no, ese no es el camino.
Sobre los medios, los hay que por no bajarse de la burra de su inicial "sospecha" siguen echándole la culpa a las redes sociales de internet (¡¡pero si se conocían de antes y no por internet!!): hace años fueron los juegos de rol...
Por cierto, ya ha habido un político haciendo su demagogia sobre el caso: te dejo adivinar...

__MARÍA__ dijo...

Vuelvo sobre el tema porque por mucho que lo diga, me parece poco.
La violencia ejercida por este joven o por otro mayor o más pequeño, es fruto de la no educación.
He visto niños de cinco años ser violentos, pero muy violentos, con sus padres; y a estos, echar el paso atrás como si su hijo fuera Hulk o Bruce Lee. Con miedo y sin saber qué hacer.
No se les puede dar una azotaina a los niños y se les deja que vayan a su aire, hasta que cumplen 20 años o 40 y le dan un cepazo a su mujer o novia y la mata.
Luego esos mismos padres asustados, quieren que la justicia haga lo que ellos mismos tendrían que haber hecho.
¡Papás! haced el favor de educar y no de comprar el favor de vuestros hijos.

Anónimo dijo...

Estupendo, las cosas claras! la música excelente!
Lo visito por primera vez pero volveré. Saludos. María C.

Antonio Piera dijo...

¿Quizá Marianico el corto, Gustavo? Lo cierto es que el tema trae cola. Estoy valorando las similitudes entre esta sociedad actual y la que compraba 700.000 ejemplares de El Caso cada semana. Dicen que aquellos eran otros tiempos...

Esa es la madre del cordero, María, la educación. Uno de mis principales hastíos de nuestra democracia, una de sus enormes deudas, a mi parecer, es lo poco y lo mal (en general) que han educado a nuestro pueblo desde 1975. Un buen trabajo, serio y profundo, no habría producido la vergüenza televisiva de cada día, con audiencias millonarias, ni esas paliativas "discriminaciones positivas" que me parecen aberrantes, para niños y hasta para mujeres, porque desnaturalizan el fondo de la cuestión. "Como no he sabido hacer que todos sean iguales ante la ley, proclamo que la injusticia es "positiva" en algunos casos y santas pascuas".

Me encantará que cumpla su amenaza, María C. Vuelva usted cuando quiera a esta su casa.

Anónimo dijo...

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