viernes, 12 de diciembre de 2008

economía

No me gusta opinar como esos que con cuatro nociones se creen que lo saben todo así que, antes de seguir escribiendo, ahí va una confesión. De economía no tengo ni idea. Ni somera, ni pajolera, ni puta idea. Lo que leeréis a continuación, y que os escribo desde la perplejidad, no aspira a ser más que un intento seguramente estéril de aplicar la lógica con la que me defiendo en los demás aspectos de la vida a este campo tan sublimemente especializado, tan técnico, que permite a los expertos en él escupir por un colmillo mientras te desconciertan con afirmaciones o previsiones sobre las idas y venidas del selectivo.

Una vez bien clarita esta mi nueva faceta de avisador, que no traidor, os comentaré alguna de las cosas económicas que me traen a mal traer últimamente. Por ejemplo, que el Estado esté apoyando con dinerito fresco a la Banca en dificultades, pero yo no oiga hablar de que ello esté generando un cambio en la disposición crediticia de la susodicha, e incluso lea que los Bancos siguen restringiendo los préstamos a particulares, familias y pequeñas/medianas empresas. Me desconcierta. ¿Es que no se están condicionando estas aportaciones dinerarias de nuestros impuestos a que los Bancos modifiquen ese comportamiento tan estrecho y poco solidario? ¿Se les aporta entonces liquidez a cambio de nada? En otro artículo de prensa, leo también que la Banca cerrará el año con beneficios. Ahí sí que ya no entiendo un caraho. ¿Soy tonto yo (tonto económico, desearía concretar) o esto es un contrasentido? Debe ser algo que todos entienden y a nadie preocupa, porque ninguno opina en este sentido desde la prensa ni lo escucho en la tele, así que mejor me tranquilizaré un poco en vez de echar las patas por alto. ¿O no debería?

Nuestro Gobierno, por otra parte, se reune con los empresarios y se compromete a apoyarles frente a la Banca, lo que está muy bien. Se supone que eso se hace para conservar el tejido empresarial (no confundir con Matesa) en estos tiempos de crisis. En este mundo capitalista, la empresa es la base de la economía y ellas tienen que andar bien para que todos estemos satisfechos. Hasta ahí creo comprenderlo. El Estado ayuda a las empresas y las empresas mantienen los puestos de trabajo. Todos contentos, ¿o no? Porque ya me empiezan a crujir las teorías cuando escucho al presidente de la confederación, en el mismo acto, presionar a Zapatero en su discurso exigiéndole abaratar los despidos. Bueno, él no lo dice de esta manera, pero eso es lo que plantea el tipo con lo flexibilizar el mercado laboral. Nadie pestañea, siquiera, ningún periodista pregunta. ¿Pero no se trataba de lo contrario? ¿No era la cosa que el Estado apoyaba a la empresa privada para que ésta conservara los puestos de trabajo?

Que a mí no me salgan las cuentas no es excepcional. En la microeconomía de mi casa hace tiempo que no salen. Pero tampoco me salen éstas, que son las más gordas. Tampoco entiendo nada, leo con fruición lo publicado y no me entero, nada va por donde uno se esperaba (empleo, consumo, reactivación...) a la hora de "salvar el capitalismo", salvo que uno entienda que se trata exactamente de eso, de conservar el capitalismo, es decir, la explotación de los de siempre y sus beneficios.

¿A ver si va a resultar que era eso?

6 comentarios:

Más claro, agua dijo...

Conclusión: para poder pillar un billete de 200 euros tenemos que recurrir a la galería de imágenes de Google, ¿no? ;-)

Vimes dijo...

Creo que esta es la primera vez que te comento teniendo ya cuenta de bloguero, pero a partir de ahora se hará más a menudo.

¿Contradicciones del sistema? ¿Qué contradicciones del sistema? Yo sólo veo que nuestros líderes políticos, bancarios, empresariales y sindicales caminan de la mano hacia el fin de la crisis donde todos seremos felies y comeremos perdices bajo un gran arcoiris...

oyana dijo...

Yo tampoco entiendo un carajo de economía y me enciende que el dinero que pago en impuestos vaya a subsanar empresas y bancas en lugar de mejorar la enseñanza, verbi gratia. Pero, lo que realmente me preocupa -quizá porque vengo de una época en la que nos hervía la sangre- es la pasividad. Que pasen estas cosas y no se oigan comentarios, que a nadie le importe un pimiento lo que está pasando mientras pueda ir los findes a esquiar o a tomarse una cañitas.La pasividad de los estudiantes, de los jóvenes que no se independizan porque no ganan pasta y se acomodan en casa de los papás, la pasividad que impide salir a la calle y denunciar cosas. Pero ya nos las darán todas en el mismo carrillo...

Vaya mierda ¿no?

(como ves, estoy optimista)

Sirena Varada dijo...

Un buen amigo me alertó de la osadía y buen juicio de un comentario suyo en un blog que suelo visitar, y pese a que sus palabras allí parece que fueron malinterpretadas, comprobé que su empírico comentario era de lo más sensato y lúcido (como suele ocurrir con lo políticamente incorrecto):"...A mi entender, todo participante en una discusión en grupo acaba adoptando como propia la postura que mejor radicaice la suya propia, se trate de hombres, mujeres o militares".
La curiosidad me ha traído a su blog y advierto con satisfacción que vuelvo a coincidir con lo que dice en esta entrada sobre economía; y que me hago las mismas preguntas maliciosas y que llego a las mismas desalentadoras concluiones. Posiblemente se deba a que sus apreciaciones radicalizan a la perfección las mías, acaso porque no haya leído otras más contundentes.

Un saludo muy cordial. Y si no tiene inconveniente me pasaré por su blog a menudo.

Antón Abad dijo...

Comparto todas sus dudas e inquietudes amigo mío; no creo que esto le sirva de mucho viniendo de un anacoreta, pero en cualquier caso, no quería arrebatarle esta pírrica victoria.
¡Vaya comentaristas de lujo tiene Ud.!

nata dijo...

con conocimientos de economía o sin ellos, va a ser eso, antonio, va a ser eso, pero con un capitalismo mucho más feroz que el de antaño.

y los bancos, no sólo obtienen beneficios, sino que mejoran los del año pasado, principios del año pasado, cuando no había crisis. y más, y mucho más.

y el pueblo soberano dando el dinero de sus impuestos para que les pongan de patitas en la calle.

feliz navidad, o algo.

besos.