lunes, 15 de diciembre de 2008

elogio del beso



Lo he visto y me ha parecido ejemplar. Me hubiera gustado ser él. Ser el periodista sin nombre que le arroja a la cara sus zapatos al más alto mandatario del país que ha agredido al suyo propio. El valiente que le arroja a la cara ante las cámaras, sin esconderse, todo su desprecio, el que manifiesta públicamente su deshonra. "¡Toma tu beso de despedida, cacho perro!", dicen que gritaba mientras intentaba afinar su escasa puntería. Le admiro, le envidio, estoy con él ahora que le deben estar calentando hasta los entresijos, sufro con él esos dolores que sospecho no son nada comparados con la inmensa satisfacción que debe sentir por haber hecho lo que debía. No callar. No achantarse. No dejarse llevar por el masivo y común qué buenos somos todos y qué civilizados. Extraerse de la comodidad del periodista bien pagado, recuperar la hombría de bien para clamar en su cara que condena su sangrienta agresión, aunque con ello hipoteque su futuro. Más caro les ha salido a sus hermanos. -La semana pasada el Iraq Family Health Survey (IFHS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicaron una estimación de los muertos por violencia en la guerra de Irak desde la invasión en 2003 hasta finales de 2006: entre 104.000 y 220.000, o 151.000 por fijar una cifra intermedia-. Seguro que X no es más que un puñetero periodista, ni sadamista, ni militante chií, ni heterodoxo kurdo, ni sunita enrabietado. Me apuesto la nariz a que es un sencillo ciudadano iraquí, de esos a los que las noticias convierten a menudo en meros números. - The Lancet llegó incluso a finales de 2006 a la cifra de 655.000 por encima de lo que sería una mortalidad normal, es decir, como causa de la muerte. Un 56%, de disparos, lo que significa que al menos en esa época, 500 personas eran ejecutadas cada día-. Puedo suponer sin esfuerzo que se trate de una persona íntegra y sensata, de un ciudadano de paz. Si no fuera así, tal vez en lugar de zapatos habrían volado un par de granadas de mano buscando la soez cabeza de este arrogante magnicida y llevándose de paso al colaboracionista al Maliki, primer ministro del títere gobierno actual de Irak y principal valedor del expolio petrolífico de su tierra. -Otra organización Just Foreign Policy va incluso más lejos, y ayer ya daba la cifra que revisa a diario de 1.168.058 muertos-. ¿Cómo puedes dormir sabiendo que todos esos muertos, entre los que un altísimo porcentaje son civiles y aceptables daños colaterales para el Pentágono, deberían haberse evitado? ¿Cómo permanecer impasible en presencia del fundamental causante de tanto dolor, de tanta ignominia? ¿De qué material están construidos los demás periodistas, que siguieron la rueda de prensa como si nada después del incidente? ¿Les quedan sentimientos? -Sin concretar número, el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados en Irak (ACNUR) calculaba a principios de 2007 que cien personas morían a diario de media en Irak a causa de la violencia. Además, según la Organización Mundial de la Salud, siete de cada diez heridos por la violencia muere en los hospitales. Ahora estará detenido, arrestado por su propia policía, siempre y cuando Bush no haya pedido su cabeza envuelta en los calcetines que llevara para garantizarle un vuelo a Guantánamo vía Rota, que éste es como el nuestro, capaz de llevarse alguno por delante aunque tenga ya el pie en el estribo. Worn to kill tatuado en la frente. -Entre los invasores, 4.233 si se suman 174 británicos y 133 de otros paises (incluyendo 11 españoles). Heridos en combate 28.870 y otras bajas que requirieron transporte aereo (enfermedad accidente etc.) 30.537. Más 135 suicidios o auto-heridos y más de 140 periodistas fallecidos-. De modo que la costumbre de arrojarle un zapato a G.W.Bush debería extenderse y propagarse y reproducirse allá donde tuviera la osadía de presentarse en público, porque a ninguno nos faltarían razones. -Hasta el millón de muertos llega incluso un estudio elaborado por el instituto británico Opinion Research Business (ORB) y el Independent Institute for Administration and Civil Society Studies (IIACSS). El estudio, basado en entrevistas, incluye datos desde la invasión hasta septiembre de 2007-.

¿No os parece?

6 comentarios:

Más claro, agua dijo...

En ese zapato iba el impulso de muchos que pensamos que ese personaje ya está tardando en ingresar en una celda de máxima seguridad... ;-)

Amigo dijo...

Amén

Bellaluna dijo...

Lanzamiento de zapato al sátrapa, deporte olímpico... no siempre hay que llegar al magnicidio: esto es más ético y el sujeto vive para contar la humillación.

Pedro de Paz dijo...

No, D. Antonio. A mí no me parece. No me parece de recibo legitimar ese tipo de actitudes (la del periodista). Hoy se aplauden contra Bush (al que yo mismo, con mis propias manos, adscribiría en la celda más inmunda de Guantánamo durante los próximos 10 años para que probase su propia medicina). Pero mañana, ¿contra quién lo legitimaremos?

Si quiere hablamos de los "antisistema de colacao y playesteison" que hace poco "niciaron la revolución" en Madrid y Barcelona, que también tiene cojones la cosa.

No siempre vamos a estar de acuerdo, D. Antonio.

Abrazos,
Pedro de Paz

Antonio Piera dijo...

Si siempre lo estuviéramos esto sería un coñazo, don Pedro. Para mí, tirarle un zapato es allí lo mismo que aquí lanzar huevos, ambas agresiones más simbólicas que peligrosas para dejar claro ante el resto del mundo el desprecio y la ira de tantos que no tienen, estará de acuerdo conmigo, ni otras vías ni medios proporcionales a los de su agresor real (con muertos reales) para manifestarlo.

Pedro de Paz dijo...

Por propio gusto, yo le habría arreado a Bush con algo más que un zapato, D. Antonio. No es el acto lo que deploro, es la actitud. La permisividad y la ligereza con la que se juzga una agresión a un mandatario de un pais extranjero solo "por ser vos quien sois", por albergar una política que nos resulta reprochable. Pero ello no legitima lo ocurrido y da cancha y pábulo a cuestiones que van más allá de la mera anécdota de un zapatazo.

Mañana, ¿podré permitirme hacer lo mismo con Gordon Brown, Merkel, Hugo Chavez o Barak Obama sólo porque YO, motu propio y con razón o sin ella (cual credo legionario), decido considerarlo persona despreciable y non grata? ¿También obtendré con ello el apoyo y el favor de los medios?

Abrazos. Muchos y sinceros.
Pedro de Paz