viernes, 19 de octubre de 2007

hombres a favor

Una amiga, tal vez sin saber que podía estar prendiendo la mecha de un peligroso o al menos inestable explosivo, me ha enviado la dirección de una página web bajo la que se agrupa una asociación de hombres que se manifiestan fehacientemente por la igualdad de género. Se llama AHIGE y tiene al parecer su base en la hermosa Málaga, donde mi amiga Maite. Confieso que no he leído todavía la página en profundidad, sino que he repasado someramente su decálogo y la página de inicio para darme una idea de qué va.

Lo que he leído me ha parecido importante, porque creo que se sitúa en la mitad del problema, en su eje central, sobre todo cuando asume que el asunto o se aborda imperativamente desde lo que podría denominarse una revolución personal, un profundo, sistemático e inagotable lavado interno para modificar no tanto las actitudes como sus raíces, o se queda en nada. Espero que me creáis si os digo que es algo que me sigo planteando cada día desde que entendí hasta qué punto está impregnado el hombre del sentido ventajista que le aportan las diferencias de género y ello porque rechacé la teoría del ancestral reparto de tareas entre ambos sexos cuando la tribu dejó de ser trashumante, se estableció en una zona fija de influencia y empezó a trabajar la tierra y eso.

Lo que pasa, y de ahí lo del material explosivo de este asunto, es que por mi parte sostengo que igual de impregnada está la mujer de esta especie de herencia genética secular. Si el machismo ha sido una filosofía dominante, no es lógico pensar que haya contagiado sólo a la mitad de la población, y muchas pruebas hay al respecto que no me parece necesario señalar. Aunque entienda que la primera fase de la emancipación de la mujer era prioritaria, es decir, que luchar por la igualdad de derechos debía constituirse en el norte y guía de generaciones de hembras humanas dispuestas al combate, no es menos cierto que es llegado ya el tiempo de que la propia mujer mire a sus adentros y busque también en ellos las raíces del problema y de su pervivencia.

Sin mala conciencia, sin acusaciones mutuas, a mí me gustaría que floreciera, al lado de la AHIGE, codo con codo con ella, una AMIGE con idénticos objetivos y planteamientos similares. Si no, las mujeres deberán conformarse con aquella consigna, que incluso pasaba por ser progresista en la época de mi primera juventud cuando a mí siempre me pareció tremendamente reaccionaria, que decía "no renunciaré a mis privilegios hasta que no alcance mis derechos". Las flagrantes diferencias a favor de la mujer en tantos juzgados de familia repletos de mala conciencia son directos herederos de esta manera de ver las cosas.

Yo, sin embargo, creo que ya es hora de disputar juntos, hombre y mujer, esta batalla por la real integración de ambos sexos en un mismo género, el género humano que decía aquella, que es hoy ya la buena pelea.

Cuando lo consigamos, y mientras lo conseguimos, ¡viva las diferencias!

Nota: la imagen, repleta de inocencia, me parece ilustrativa.

4 comentarios:

Más claro, agua dijo...

Las diferencias nos unen... Los diferentes nos separan...

Feliz fin de semana.

Gustavo dijo...

Totalmente de acuerdo con lo que dices. Pero, ¡por Dios! ¿En qué estaba pensando el padre/madre de la criatura (si fue alguno de ellos) al hacer la foto?
Nada, que me he desviao con la foto. Simplemente, "con tu puedo y con mi quiero vamos juntos compañeros".

Grendel Khan dijo...

Que horrorosos son los carteles de propaganda de AHIGE, a ver si cambian de diseñador.

El contenido bien, gracias. Está redactado algo así como para tontos, quizá pensando en el cromañón de provincias que pega a su mujer, aunque los mayores monstruos residen por igual en el común de los hombres.

No estaría de mas esa AMIGE, se me ocurren algunas máximas para su decálogo...

Antonio Piera. Madrid. dijo...

Muy claro, agua. Buen fin de semana a ti también.
Gustavo, hay veces que por hacer una gracia se generan situaciones escabrosas. Imagina a esa niña cuando crezca y le enseñen su foto en plena adolestoncencia.
Con cuidado, grendel, con sumo cuidado el decálogo que mencionas. Piensa que los primeros en cumplirlo debemos ser nosotros mismos. Y tienes razón: todo es mejorable y yo mismo creo que lo haría de otra manera. Pero..., ¿cuándo nos cuentas que has creado tu una en levante? ¿Cuándo lo haré yo en los madriles?