domingo, 18 de marzo de 2007

dislates (II)

En el nombre del padre, van los del PP y se sacan de la manga un fantasma de 2003 para ver si enredan en las elecciones extremeñas.
En el nombre del hijo comienza a sonar toda la fanfarria de la derecha integrista, clamando en la Tierra a los cielos y exigiendo reparaciones sin cuento, cuando la principal motivación del escándalo es, sin duda, poner en la picota la candidatura del consejero de Cultura de la Junta, Francisco Muñoz, a la alcaldía de Badajoz.
En el nombre del espíritu santo salen a la palestra los obispos y a los peperos no se les cae la cara de vergüenza por publicar, de nuevo y en contra de la doctrina prelada, las imágenes de la discordia en su página web y en el blog personal del portavoz del PP y presidente provincial de Badajoz, José Antonio Monago. ¡Alto ahí! ¡Por esto sí que no paso!

Lo único que demuestran con esta actitud es lo poco que les importan de verdad los escabrosos contenidos de las imágenes de JAM Montoya, a mi entender carentes de calidades artísticas aunque no exentas de coña y capacidad de provocación. Porque, si les importaran un mínimo, si se sintieran agredidos por ellas como dicen, si tanto les faltaran al respeto que afirman merecer su religión y su ideología, no las publicarían, digo yo. ¿Se imaginan un reportaje de fotos con aberraciones sexuales con niños publicadas en la página del Defensor del Menor bajo el título: mira lo que son capaces de hacer estos cabrones?

Se denuncian por sí solos. ¿Para qué seguir insistiendo?

Mientras tanto, la justicia dictamina que conducir por carretera a 260 km por hora, pese a ser una conducta «manifiestamente temeraria que infringe gravemente las normas de circulación», que crea «rechazo y reproche en la mayoría de la sociedad», no se puede considerar como un delito de conducción temeraria porque «no hubo ninguna circunstancia de peligro concreto», ya que el día de la multa había «buena visibilidad y escasa circulación de vehículos». Menos mal.