lunes, 19 de marzo de 2007

mi cremá


… pero dejadme, ¡Ay!, que yo prefiera, la hoguera, la hoguera, la hoguera, ya lo dice Javier Krahe, porque la hoguera tiene un qué sé yo, que si no de qué andarían tirados por las calles esta noche tropecientos mil valencianos quemándose los pulmones para ver cómo las cosas del año pasado que no les gustan se disuelven en humo y calor, transmutan su materia y se hacen uno con el olvido.
Así que, en la cuesta abajo de esta tarde camino de la cremá de medianoche, me he imaginado construyendo una falla en mis ratos libres, mi falla particular, para quemar lo que merece desaparecer de mi vida y olvidarme de ello de inmediato. De modo que me he puesto a la tarea, con el consabido retraso compañero, que pagaré religiosamente en estrés y prisas, a levantarla antes de que venga el tío Paco con la candela y le pegue fuego al montón.

No sé qué tal me quedará, porque hay un poco de todo. Un ninot del rey del frenillo, abrazado al ínclito Alcaraz, con un Pío por el suelo, como corresponde a un semoviente rastrero y bajito, a quien disputa el sitio un voceador convicto que se está esnifando lo blanco de un paso de cebra mientras enarbola la pistola y ambos cuatro bajo las alas protectoras de Pedro Jota sobre cuyas espaldas va subido un Jomeini encorsetado. Caminan calle abajo hacia una manifestación (debe ser sábado) de gallinas pastoreada por un NO grandote y barbado al que no se le ve bien porque oscurece su figura la sombra alargada de un bigote rencoroso, mientras a su alrededor vuela un Ángel tirándole chinitas al camino y un trilero con sombrero Humphry Bogart hace pasta con la tierra mítica que lleva en el cubilete. Una leona bizca aplaude con las orejas mientras una de sus patas pisotea un Gallardón diminuto que lleva por sombrero una pirámide, al lado de tres obispos que contemplan embelesados una masacre entre dos ríos, dando la espalda al ninot que será indultat por delgadito mientras docenas de gudaris le saludan desde sus chalets y ayuntamientos agitando una pancarta donde pone Impuestos for ever. Saliendo del cuadro hay tres putas perseguidas por un Zapatero dudoso al que le patina el pie izquierdo sobre una mancha de aceite de tráfico, jaleado por un gallego que grita Talante, siempre palante mientras remienda un calcetín.
Seguro que hay más figuras que hacen más cosas, pero me van quedando a trasmano y me canso de tanto ir y venir por la falla disponiendo monigotes. Además, se me menean en cuanto doy media vuelta y así no hay quien pueda.

Estoy deseando que llegue la medianoche y verán estos y otros cómo las gastan los de mi pueblo.