viernes, 8 de junio de 2007

cómo ofender a un mosso d'escuadra

Es fácil.
- Se va uno a su acuartelamiento.
- Se toma una minicámara y se esconde en el lugar donde se interroga a los ciudadanos sospechosos, porque ha habido antecedentes de malos tratos.
- Se permite que la realidad se imponga con tozudez digna de mejor causa.
- Silencio. Se graba.
- Se comprueba lo que algunos mossos y mossas entienden e interpretan como "violencia adecuada".
- Se actúa disciplinariamente contra ellos según las normas internas libremente aceptadas antes de ser contratados y se les empapela por supuesto delito.
- Se informa al público que les paga y contrata acerca de algunos usos y costumbres en los interrogatorios, cuidando convenientemente de no generalizar.
- Ítem más, se manifiesta públicamente la excepcionalidad de los vídeos resultantes.

Y, ¡ale hop!, ya tienes en la calle a 4.000 mossos y mossas clamando a gritos consignas del género "dignidad policial" y exigiendo la dimisión de su responsable en el gobierno de la Generalitat (por supuesto, de izquierdas), pese a que tengan ya seis denuncias por maltrato en los juzgados de Barcelona.

Con lo que conseguimos se cumpla la paradoja de que ambas partes, policías y responsables, se manifiesten a favor de idéntico concepto. Lástima que lo ofendidos olviden condenar los excesos en sus propias filas por entender que lo indigno no es lo que se hace, sino que se sepa.

Eran la tercera parte del total, vale, pero a uno no le gustaría ser presunto delincuente en manos de estos cuatro mil que confunden conceptos con esta ligereza.

1 comentario:

Gabriel Jaraba dijo...

Durante todo el tiempo que dura este lío, ni una sola voz, desde dentro del cuerpo policial, se ha mostrado preocupada por los malos tratos ejercidos. Los mandos, ni mu. Los representantes sindicales --vergüenza del sindicalismo-- los consideran adecuados. La rápida movilización que ha llevado a manifestarse a un tercio de la plantilla no corresponde, en todo caso, a la dignidad ofendida, sino a la necesidad de devolver favores a la gente de Convergència i Unió que les dio vidilla antes.