jueves, 3 de mayo de 2007

apofenia, la enfermedad de los conspiranoicos

Lo tenemos claro. Pensábamos que las divagaciones conspiranoicas de gentes como Jiménez Losantos, Alcaraz, Pedro J Ramírez, Aznar, Vidal, Rajoy, Acebes, Zaplana y los demás (aunque algunos hagan ahora como si no hubieran roto un plato en su vida) eran fruto de su fervor de oposición o de su propia mala uva. Mas…, ¡hete aquí que no! Lo que les pasa, a los pobres, es que no están buenos. Simplemente, están enfermos.

Entendemos por conspiranoia la teoría que afirma que los atentados del 11-M fueron cometidos por ETA, conchabada con unos moritos emuladores de las acciones de Al-Qaeda y con el Partido Socialista Obrero Español, con la finalidad de que éste último accediera al poder. Para defender tal teoría, se han extraído conclusiones de una casete de la Orquesta Mondragón, alguna mochila desperdigada, una Kangoo, una nota con dos nombres, un informe que no se puede mostrar, un pantalón del revés, algo que uno dice que uno dijo…, vamos, de elementos incongruentes de este jaez.

Pues resulta que tal forma de proceder tiene un nombre. Se llama apofenia, αποφένια en griego. Consiste en ver patrones y/o conexiones en sucesos aleatorios o en datos sin sentido. En psicología, es una tendencia psíquica (innata al ser humano aunque agudizada en la psicosis), a percibir un sentido, relacionado con la distorsión de la realidad, en estímulos azarosos. La apofenia es grave si se manifiesta, como en los casos de esquizofrenia paranoica, cuando el paciente ve patrones siniestros donde no hay ninguno. ¿Os suena?
Es como cuando piensas en alguien y suena el teléfono y es ese alguien. Si eres apofénico, podrías creer que ha sonado porque estabas pensando en esa persona. En estadística, sería un "error de tipo 1", tipificado como ver patrones donde no los hay.
El término apofenia fue acuñado en 1959 por Klaus Conrad, quien lo definió como “visión sin motivos de conexiones” acompañada de “experiencias concretas de dar sentido anormalmente a lo que no lo tiene”.
Así que no les guardéis rencor. ¡Pobrecitos! Es que están malitos.

6 comentarios:

Felipe dijo...

Muy interesante, creo que has dado en el clavo. Pensaba escribir una entrada al respecto de la enfermedad del PP que le hace relacionar todo con la política antiterrorista. Hoy mismo hemos podido ver con claridad esa enfermedad: relacionan la detención de la Pantoja con el proceso de paz.

No sólo los consipirados están enfermos, el PP también.

Un saludo.

gustavo dijo...

¡Vaya! Pobreciños... Eso lo explica todo. ¡Pobre Aznar! Además de mesianismo padece esta otra enfermedad.

nieve dijo...

Se puede decir más alto, no más claro. Qué buena entrada

Anónimo dijo...

http://img.photobucket.com/albums/v48/magullo/abeautifulrajoy.jpg

Anónimo dijo...

http://img.photobucket.com/albums/v48/magullo/abeautifulrajoy.jpg

Ninsesabe dijo...

Pues yo siento disentir, pero lo que creo es que tenía razón Machado:
mala gente que camina
y va apestando la tierra.
Y además, jilipollas, como sen encargan de demostrar con harta frecuencia.
Me gusta tu sitio.
Y no te quejes de lo que hay,caray, que menos mal...
Tú aplica lo que decía un viejo de mi tierra: no hay jóvenes como los de antes ni viejos como los de ahora.