domingo, 28 de enero de 2007

Detente, guardia

A ver si me aclaro, que ando con la picha hecha un lío desde que más de 3.000 guardias civiles de uniforme se manifestaran en la Plaza Mayor de Madrid a los gritos, entre otros, de Zapatero, embustero, porque a un servidor, cuya relación con el cuerpo ha sido biográficamente de todo menos bonita, lo de ver a tipos y tipas con tricornio, puño en alto, exigiendo sus reivindicaciones laborales y su desmilitarización, que ya tiene coña llamarse así y ser militar, le tiene de los nervios.
Además, mi confusión alcanza límites grotescos cuando distingo a José Sacristán de presentador en el escenario, al Fidalgo de CCOO repartiendo bendiciones por los alrededores, a diestro y siniestro, con el beneplácito del niño de Ermua, alias Savater, (el mismo de la contramani convocada para que la derechona le ponga otro cascabel al gato), en un acto bendecido por la dirección de Izquierda Unida y defendido desde Libertad Digital… Señores, un poco de seriedad, que no tengo el xoxo pa ruidos, como diría una amiga poetisa.




Mientras tanto, al ministro de Defensa se le escapa si ha habido visos de ilegalidad en dicha mani, debe ser que no le resulta siquiera alarmante que guardias de uniforme se metan con su jefe inmediato y representante de la nación que les paga para que defiendan la legalidad, o que ataquen a Rubalcaba, colega de gabinete. Mientras tanto, y pa que no falte de ná, Alicia Sánchez Camacho, portavoz del PP en la comisión de Interior, se une a esta bacanal y manifiesta que la cosa se podría haberse evitado si el Gobierno hubiera cumplido las promesas que hizo a la Benemérita y que llevaba en el programa electoral para los comicios de 2004, entre ellas la de desmilitarizar el cuerpo. Lo que ya tiene su aquel tras disponer el PP de ocho años de legislatura y aplicar en ellos sobre la Guardia Civil la poética política del no la toques más, que así es la rosa/cosa.
Corro a documentarme, que es lo suyo/mío en situaciones de máxima confusión: repaso el documento titulado Programa electoral 2004, que me descargo de la página del PSOE, y escarbo en él, sin encontrar ni una sola referencia a la desmilitarización del cuerpo, así que la pepera miente cual bellaca (¿por qué será que no me extraña?).

Encuentro, sin embargo, algunas perlas que mi particular advocación (malablancayenbotella) me impele a reproducir aquí, aunque no venga a cuento, además de incitarme a recomendar la detallada lectura del papelillo, que, visto desde ahora, ya a falta de algo más de un año de legislatura, no tiene desperdicio. Me lo podéis pedir por emilio. En el interim, cumplo mi amenaza y copio dos párrafos del documento, mentiría si dijera que elegidos al azar:
- Nos comprometemos al cumplimiento escrupuloso y estricto del Pacto de Estado Por la Libertad y Contra el Terrorismo suscrito entre el Partido Socialista Obrero Español, el Partido Popular y el Gobierno de la Nación y, en especial, a renunciar a la utilización política del terrorismo; nos comprometernos a mantenerlo vivo y en vigor hasta la derrota total de ETA o su disolución efectiva. (Pag. 46. Programa Electoral del PSOE).
- (…) Todo ello presidido por una decisión de fondo y de forma: llamar al Ministerio del Interior, Ministerio de la Seguridad, como expresión del objetivo central de todo Gobierno: el servicio a los ciudadanos. (Pag. 48).

¿Por qué esta entrada se titula como se titula? ¿Acaso solicito al guardia civil, a los guardias civiles, que anulen su marcha, ralenticen el paso, que desfilen sobre el terreno sin avanzar…? Pues no.
Lo que les pido, ya que van de uniforme y presenciaron la comisión de un acto ilícito, ya que no, al parecer, delictivo, lo que les exijo es que, en nombre de la legalidad que defienden y para cuyo cumplimiento estricto se les paga, se detengan mutuamente, los unos a los otros, hasta el esclarecimiento de los hechos.
He dicho.