martes, 30 de enero de 2007

Pensamientos

Decía a menudo mi amigo Juan Villarín, el hombre que se murió a sí mismo por haberse equivocado de época, que mira que era sabio, el jodío, y que sabía de todo..., y lo decía citando a un autor que ahora no recuerdo: nunca está el hombre más filósofo que en sus malos ratos. Lo estoy comprobando en estos mismos momentos.

Lo malo de los fuertes catarros de vías altas, cuando se encariñan contigo y no sólo se resisten a abandonarte sino que persisten insidiosos pactando una nueva agresión con algún virus desocupado, en mi caso el de la faringitis, ya que un médico militar que tenía las manos como palas me operó las amidgalas cuando tenía 18 años y por eso no puedo tener anginas, que si no, también, lo malo, decía, es la sensación de ahogo que acompaña tu convalecencia y peor, sobre todo, cuando se presenta acompañada de esa tos seca, profunda y arrastrada, que parece que te vacía y que te deja la sensación de que por tus pulmones circulan los restos de algun incendio o el aire enrarecido de una sauna demasiado caliente. Por fin, un punto, aunque sea y seguido, pero un punto, al fin y al cabo, que me permite respirar de nuevo, por la boca, eso sí, y volver a llenar de aire silbante mis pulmones resentidos. Que decía que es en estos momentos cuando a la mente le da por ver cuanto te rodea desde la peor de las ópticas posibles, cuando reparas con estremecedor detalle en tus pequeñas miserias, en lo que no consigues sacar adelante, en el trabajo ese tan cojonudo que siempre esperas y nunca llega, en el libro que sabes interesante pero que nunca abres, y vas y toses, y no paras de toser hasta que se te seca la tráquea y de nuevo evocas las carencias, el viaje a París que tienes prometido y que nunca encuentras el momento y que, cuando lo encuentras, no dispones de las pelas necesarias, y te sorbes los mocos, que parecen no acabarse nunca, y constatas tu frustración, que tu pareja también está fatal, que debe ser una epidemia toda metida en una casa tan chica, que si abres las ventanas para ventilar te da un temblor del copón, y si las cierras te ahogas, que el humidificador da frío y ofrece dudosos resultados, pero lo mismo era peor sin él... uffff.
Cuando me cure, seguro que es primavera.